
POSTCODE lanza “¿Y qué harás tú?”, nuevo single y versión en español de “What Will You Do?”, una de las canciones incluidas en su álbum debut Broadcast From Nowhere. En esta nueva lectura, la banda se desplaza hacia un sonido más acústico y más ligado al folk-pop, sin perder la misma identidad melódica y emocional que define el universo de este álbum. Con motivo de este lanzamiento me he reunido con el grupo para adentrarme mejor en su mundo, no os lo perdáis:
Postcode atraviesan un momento especial. Tras años de camino compartido, amistad, escenarios y una identidad musical construida desde la constancia, el grupo acaba de presentar esta canción en español. Un paso que, según cuentan, les ilusiona especialmente porque era algo que su público llevaba tiempo pidiéndoles.
“Estamos súper contentos de sacar por fin esta canción en español. La gente nos lo estaba pidiendo mucho y ver la recepción que está teniendo está siendo espectacular. Sinceramente, no esperábamos tanta acogida”, explican. Esta respuesta del público les abre, además, una nueva puerta creativa: seguir escribiendo en español sin abandonar la esencia que les ha acompañado desde sus inicios.
La historia de Postcode viene de lejos. La música ha estado presente en sus vidas desde pequeños, casi desde que tienen uso de razón. Algunos comenzaron bailando, otros tocando, pero todos encontraron pronto un lenguaje común. Se conocieron con apenas diez años en el conservatorio, donde cada uno estudiaba su instrumento. Allí nació una conexión que, con el tiempo, se transformó en amistad, banda y proyecto vital.
“Hubo química desde el principio. Nos entendíamos muy bien. No es algo que haya surgido solo con los años; desde el minuto uno, cuando empezamos a hacer música juntos, sabíamos por dónde queríamos tirar con las canciones”, recuerdan.
Esa unión es una de las claves del grupo. Para ellos, Postcode no es solo una banda: es una forma de vida. “Siempre lo decimos: es muy complicado ver a cuatro chicos crecer juntos, tener una empresa, un proyecto de vida. Estamos casados los cuatro”, bromean. Y, entre risas, reconocen que cualquier decisión importante pasa inevitablemente por el grupo. Relaciones, planes, futuro, música: todo convive con una prioridad que parece clara. “La banda es prioridad número uno en nuestras vidas”.
Más allá de la música, lo que les mantiene unidos es la confianza y la creatividad compartida. Hablan de una conexión difícil de explicar, de una manera común de divagar, imaginar y transformar ideas en canciones. “Cuando estamos juntos sacamos lo mejor de cada uno. Uno fortalece las virtudes del otro. Cuando estamos solos también lo hacemos bien, pero no es lo mismo”.
El camino, eso sí, no siempre es sencillo. Postcode sabe que detrás de cualquier proyecto artístico hay sacrificio, constancia y mucha resistencia. Comparan la música con el deporte: desde fuera puede parecer suerte, pero detrás hay horas de trabajo, entrenamiento y decisiones difíciles.
“Al final, cuando ves a alguien jugando un partido dices: ‘Qué suerte’. Pero detrás hay mucho entrenamiento. En la música pasa igual. Hay sacrificio, constancia y una mentalidad fuerte. Mucha gente, como no se ve donde tú quieres verte, piensa que nadie puede llegar ahí. Pero si aguantas, hay más probabilidades de llegar”.
También tienen claro que no todo puede medirse en metas. Para ellos, el reto está en disfrutar del proceso. “Siempre habrá algo más que conseguir. Por eso hay que disfrutar del momento, de esta entrevista, del camino. Si no, te amargas mirando solo lo que viene y no lo que ya tienes”.
Vivir de la música implica convivir con la incertidumbre. El grupo reconoce que, desde fuera, formar parte de una banda puede parecer algo muy atractivo, pero por dentro hay muchas dudas, inestabilidad y decisiones constantes. “Vivimos en una inestabilidad permanente. No sabemos si el año que viene o el mes que viene estaremos aquí o allí, ni cómo nos vamos a sostener. Si no te lo tomas con humor, positividad y ganas de disfrutar del viaje, no lo haces”.
En cuanto a sus referentes, Postcode se define como una banda alimentada por muchos universos. Cada uno aporta sus propios artistas y, al mismo tiempo, todos aprenden de los demás. Michael Jackson aparece como una referencia común e indiscutible. También mencionan nombres como Aurora, Shawn Mendes, The Weeknd, Coldplay, Imagine Dragons, Mumford & Sons, Charlie Puth, 5 Seconds of Summer o Maná.
Sobre Maná hablan con especial admiración. Para ellos, es una de las grandes bandas de habla hispana. “Maná nos encanta. Hemos tenido la suerte de conocerles y creo que ha sido la mejor banda de la historia a nivel latino. El directo que tienen es impresionante”. También destacan la escritura de Fher, a quien consideran más infravalorado de lo que debería: “Es muy difícil hablar de algo explícito sin serlo”.
Al recordar sus primeros conciertos y discos, aparecen historias muy distintas, pero todas cargadas de emoción. Justin Bieber en Madrid, Maná en Tenerife, Simón Díaz, discos de Adele, Amy Winehouse, Coldplay, Juanes, Shakira, Laura Pausini o Dangerous, de Michael Jackson, forman parte de esa memoria sentimental que les hizo acercarse todavía más a la música.
Como público, todavía tienen sueños pendientes. Les gustaría ver en directo a artistas como Bruno Mars, Imagine Dragons o Yungblud. Como banda, sus deseos mezclan grandes escenarios internacionales con una ilusión mucho más íntima: tocar en casa. Nueva York aparece como un lugar mítico por su historia musical, pero el sueño compartido parece estar en Tenerife, en el Heliodoro Rodríguez López.
“Llenar el Heliodoro sería brutal. Está ese dicho de que nadie es profeta en su tierra, así que llenar un estadio en tu casa y que la gente valore tu trabajo sería increíble”.
A la hora de imaginar el directo perfecto, tienen claro que debe ser una experiencia completa. Coldplay aparece como ejemplo de espectáculo total: luces, energía, pulseras, confeti, interacción con el público y canciones que atraviesan generaciones. También recuerdan con especial admiración el sonido del concierto de Shawn Mendes en el Movistar Arena, una de las mejores experiencias sonoras que han vivido.
Cuando se les pregunta cómo sería verse desde fuera, como si fueran público de su propio concierto, la respuesta mezcla humor y exigencia. Les encantaría poder escuchar cómo suena realmente la banda desde el otro lado, porque desde el escenario nunca se vive igual. “Dentro oyes lo que necesitas para tocar. Nunca escuchas exactamente lo que escucha la gente”. Aun así, reconocen que serían críticos, precisamente porque conocen cada detalle de lo que debería ocurrir. Pero también hay orgullo: “Escucho el disco y estoy orgulloso de lo que hemos hecho. Hemos trabajado con gente muy buena y el resultado está a la altura”.
Si su historia como grupo fuera una película, saldría una mezcla curiosa: drama, comedia, lucha y supervivencia. Entre bromas mencionan una “matanza” en la que las víctimas serían sus cuentas corrientes, pero también aparece En busca de la felicidad como una imagen más precisa del esfuerzo. “Es una historia de alguien que lucha, lucha y lucha hasta conseguir lo que anhela”. A esa mezcla le añadirían algo de Rocky Balboa, Tarantino y hasta Jurassic Park.
Su propia discografía también tiene canciones para distintos estados de ánimo. Para empezar el día con energía mencionan temas como “Dancing All Night Long” o “In Your Eyes”. Para momentos más melancólicos o reflexivos, aparecen “Matters” o “Lost”. Y para una cita romántica, no dudan: “Pull You Closer”. “Tenemos banda sonora para todos los momentos anímicos”, resumen entre risas.
El día perfecto como grupo combina rutina, música, deporte, amigos y escenario. Para algunos sería despertar, entrenar, ducharse, grabar, comer bien y descansar. Para otros, el sueño incluye una prueba de sonido en el Heliodoro, una comida con amigos, un partido de fútbol, concierto por la noche y cena de celebración con la banda. Un día completo, sencillo y enorme al mismo tiempo.
Como buenos tinerfeños, también recomiendan lugares de su tierra. Hablan de playas como Benijo, El Bollullo o Patos, de atardeceres con salitre y de las vistas desde El Sauzal o La Baranda. Una ruta perfecta incluiría playa, coche, puesta de sol, buena comida y amigos. “Te encantaría de verdad”, aseguran.
De cara al futuro, Postcode mira con ilusión lo que está por venir. Les gustaría poder tocar en grandes escenarios y festivales, y sueñan con oportunidades como actuar en un estadio o compartir cartel con artistas internacionales. También tienen citas próximas importantes: el 20 de junio en la Sala del Búho, en La Laguna, de la mano de Peñón Fest; el 22 de septiembre en la Sala Villanos, donde presentarán canciones del disco y nuevos temas; y el 23 de octubre en Tenerife, dentro de Peñón Fest.
“Que estén atentos, porque seguramente diremos cosas interesantes en nuestras redes sociales”, adelantan.
Postcode habla desde la ilusión, pero también desde la conciencia de lo difícil que es mantenerse en la música. Lo hacen con humor, ambición y una complicidad que se nota en cada respuesta. Quizá por eso su historia no se entiende solo como la de una banda que lanza una canción en español, sino como la de cuatro amigos que llevan media vida eligiéndose, resistiendo y construyendo juntos un camino propio.
Porque, para ellos, Postcode no es únicamente música. Es casa, amistad, vértigo, sacrificio y futuro. Un matrimonio creativo que, por ahora, no piensa separarse.
Esther Soledad Esteban Castillo
