Especial entrevistas “Clásicos en Alcalá” a Esther Berzal, a Laura Ferrer y a Noelia Pérez

Con motivo del Festival Clásicos en Alcalá, me he reunido con tres de las directoras que nos presentan sus propuestas para poder conocer su visión del mundo teatral y artístico.

Laura Ferrer nos presenta “La Tierra de Jauja”, de la cual os dejo por aquí su sinopsis: Si bien es cierto que siglos distan entre este paso de Lope de Rueda y nuestra sociedad contemporánea, hay elementos que siguen resonando y que conservan una relevancia sorprendente con la actualidad. La idea de ilusión de la perfección y el engaño a través de la misma son una advertencia atemporal que ahonda en la crítica social de nuestro tiempo. En un mundo moderno, obsesionado con la búsqueda incansable de una vida idealizada, sigue siendo pertinente traer este texto a escena. Y es que en este estadio que habitamos de desinformación e idealización excesiva en las redes sociales, La tierra de Jauja actúa como un recordatorio sobre la importancia de señalar la irracionalidad de perseguir utopías irreales y falsas promesas. Esperamos que, a través del humor, la música y la reflexión, este espectáculo logre establecer un puente divertido entre el ayer y el ahora, al alcance de cualquier público.

Por otra parte, tenemos a Esther Berzal con “Burladas”, que también os facilito más información: Inés, tras mucho tiempo sin tener sexo, debido a pasadas experiencias traumáticas con los hombres, conoce a Juan. Y se acuesta con él. Como salidas de un sueño, se le aparecen de golpe los fantasmas de todas las mujeres que fueron burladas por Don Juan Tenorio. Sus historias hacen que la visión de Inés sobre el Juan ‘contemporáneo’ se vea distorsionada, cuestionándose si el hombre con el que ha empezado a generar un vínculo es un burlador, o es que ella es una de esas burladas.

Y por último, Noelia Pérez nos trae “Yo quisiera ser poeta”, que también podéis conocer a continuación: Convento de las Trinitarias. Isabel y Marcela se conocen. Un encuentro entre dos hijas, entre dos mujeres. Una, con tanto vivido buscando paz; otra, viajando entre letras dentro del convento buscando que salgan a la luz. Ambas deseando escuchar y ser escuchadas. Sedientas de palabras y en busca del reconocimiento que merecen, encuentran la forma de que su voz suene dentro y fuera del convento. ¿Conseguirán poner en pie los textos de Marcela? ¿Se hará justicia a la historia de Isabel?

Proyecto seleccionado en las II Residencias Artísticas del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2026.

Las tres directoras nos muestran su amor por el teatro y el mundo artístico. No os perdáis todo lo que me contaron:

1. ¿Cómo llegaste al festival “Clásicos en Alcalá”?

Esther: Conocí a Clara y a Fernando cuando curré como Ayudante de dirección de Dani Alonso en “Fiesta de Farsantes”, que se estrenó en este festival en 2021. Los tres me han acompañado todos los años siguientes hasta éste, en el que estreno mi propia obra, por lo tanto, la respuesta sigue siendo: gracias a ellos.

Laura: Clásicos en Alcalá es un festival al que le tengo un cariño especial, ya que llevo varios años asistiendo y siempre me ha parecido un festival de verano que apuesta por los clásicos y abraza a su público de una manera única.

Este año llego a él de la mano de Fundación Siglo de Oro y Rodrigo Arribas, quienes me han brindado la oportunidad de dirigir este clásico de Lope de Rueda. Fundación es ya para mí como una segunda casa: sigue confiando en mí, y eso me hace muy feliz.

Noelia: El Festival, para mí es una cita imperdible cada año al ser de Alcalá de Henares. He visto desde peque cómo se inunda la ciudad de teatro y propuestas tan distintas. Desde que el teatro me llamaba la atención sin saber muy bien cómo, o durante ya mis estudios en arte dramático pude exprimir la programación para descubrir nuevos lenguajes, igual que ahora donde disfruto viendo y aprendiendo de mis compañerxs de profesión. Formar parte de la programación por primera vez en 2022 fue todo un sueño y por eso lo hice rindiendo homenaje a la ciudad poniendo en pie Las amazonas, una versión de Antonio de Solís, autor complutense. Desde entonces sigue siendo toda una ilusión continuar estrenando aquí.

2. ¿Cómo has vivido el proceso de tu obra y qué nos destacarías del proyecto?

Esther: ¡Como un sueño! Todo ha sido un sueño: desde las lecturas en casa con Silvana, David y Fran, la residencia en Magalia, (es que nos fuimos a UN CASTILLO: Estuvimos viviendo 20 días en un castillo del INAEM: experimentando, creando, leyendo, ensayando, bailando… y cuando volví a casa, Mikel había comprado fruta) Que después de aquello, Evaristo (Flexión Producciones) y Emilia nos cogieran la obra, ¡y pudimos tener escenografía… de verdad! Y Paula nos hizo el vestuario a medida, y mi amigo Alberto canciones mejores de las que hubiera podido imaginar, y Camacho nos da luz, y Liuba lo aclara y dota de sentido desde fuera, y Diego desde dentro resolvió cada problema… y también llegó Cira; y todo lo que temblaba se calmó.

 Laura: La tierra de Jauja, de Lope de Rueda, ha sido un regalo para todos los que hemos formado parte de este proyecto. Empezando por los actores que conformaban el elenco, José Ramón Arredondo y Leticia Ramos, cuyo talento es incomparable y que hicieron que todo resultara fácil desde el primer momento.

También ha sido fundamental todo el trabajo de producción y el apoyo de Fundación Siglo de Oro, que siempre ha sido un sostén sólido y seguro. Y, por supuesto, de mi ayudante de dirección y compañero de vida, Luis Retana, con quien crear es siempre jugar y hacer que todo fluya de manera sencilla.

Así nació La tierra de Jauja: como un juego que pretendía poner en valor este paso de Lope de Rueda y otros textos más, para convertirlos en una fiesta llena de música, humor y baile, dirigida al público infantil, pero también familiar, sin olvidarnos de los adultos, que estoy segura de que también disfrutarán mucho si vienen a verla.

Noelia: El proceso de Yo quisiera ser poeta está siendo todo un juego y un descubrimiento constante. Desde la investigación, la escritura y la puesta en escena son lugares muy gozosos donde poder conocer mejor a sus protagonistas: Marcela de San Félix e Isabel de Saavedra. El hecho de imaginarlas en los ensayos junto con Ana Veganzones y Melissa Skrobiszewska, las actrices que las encarnan, está siendo un viaje muy bello y delicado para rendirlas homenaje y darles el lugar que se merecen. Hemos tenido la suerte de ser seleccionadas para las II Residencias artísticas del Festival de Almagro, lo que ha dado un gran impulso al proyecto. También el equipo que lo forma: el elenco, el espacio y vestuario de Berta Navas, la caracterización de Natalia Pérez, las sesiones de asesoría de movimiento de Mario Patrón, la asesoría de verso con Iñigo Airricibita, el espacio sonoro de Jorge Eliseo, alguna sesión de coreografía con Víctor Meléndez, la labor de coordinación de Carmen Salmerón, ¡con este equipazo hace que todo sea más fácil en el proceso! 

Destacaría el humor y el cariño con el que lo llevamos a cabo e intentamos transmitir su mensaje. Es un montaje donde destaca sobre todo la interpretación ya que es una propuesta que intenta ir a la raíz del propio teatro, como una compañía de leguas, con dos actrices y un baúl podemos contar esta historia.

3. ¿Qué ha sido lo más complejo y luego lo más placentero de esta función?

Esther: Lo más complejo ha sido tener que hacer casting. 

Y lo más placentero… no lo sé. Hay muchísimas cosas placenteras para mí en esta función, y no se impone ninguna sobre las otras… no lo sé.

 Laura: Lo más complejo, diría yo, ha sido conseguir alargar este paso, que en su forma original no tiene más de tres páginas, e intentar convertirlo en una propuesta infantil, pero con un punto de rock and roll capaz de entretener también al público adulto.

Lo más placentero ha sido trabajar con el maravilloso equipo que hemos tenido, que lo ha dado todo y no ha hecho más que conseguir que este proyecto creciera y se convirtiera en una punkada divertida.

Noelia: Lo más complejo ha sido el proceso de investigación, poder conocer históricamente a Marcela de San Félix y a Isabel de Saavedra sin que fuera una biografía dedicada a sus padres. Sobre todo, de Isabel tenemos escasa información, está incompleta y a veces es contradictoria. Otro reto ha sido saber quitar el filtro de quien estudia y poder añadir una perspectiva más amplia a las vidas de estas dos mujeres que transgredieron de maneras muy distinta las normas sociales de su época. Gracias también a la ayuda de Fernando Domenechque me ha acompañado en esta búsqueda por las autoras y vida de las mujeres en el Siglo de Oro. Descubrirlas ha sido también lo más placentero y fascinante, ¡nos hemos ido de excursión por el convento de las Trinitarias! Así que ahora esperamos compartirlas con el público para que también las conozcan.

4. ¿Qué significa el teatro para vosotras?

Esther: El teatro es mi vida.

Laura: El teatro es para nosotras un espacio y un tiempo de juego, de diversión, de olvidarnos por un momento del mundo que existe más allá de ese instante sobre el escenario.

Para mí, la finalidad del teatro tiene que ver con el alivio, con la descompresión y con la posibilidad de encontrar en la risa y en el llanto una auténtica válvula de escape, y sobre todo, sobre todo, con la sorpresa: con dejarse sorprender por algo que quizá no sabías ni que estaba en ti.

 Noelia: Para mí, el teatro es un espacio de reunión, un lugar en el que hacerse la misma pregunta muchas personas a la vez y una fiesta.

5. ¿Cuáles son los mayores desafíos a los que te has enfrentado en este mundo artístico y desde la perspectiva de unir la juventud y el ser mujer en esta profesión?

Esther: ¡Que te hagan caso! Es que es alucinante esto, pero que te hagan caso es lo más difícil. Llegar a un teatro y que te miren a los ojos. Que te escuchen, y que acepten “a la primera” que eres tú la que tiene que gestionar ese cotarro. ¿Un desmontaje? Eso es una batalla naval.

 Laura: Los mayores desafíos han sido siempre las formas de abrirse paso en un mundo en el que empiezas sin ser conocido, sin ser nadie, y en el que un día decides: esto es lo que quiero ser y a esto quiero dedicarme. A partir de ahí, lo demás es perseverancia, trabajo constante y golpes de suerte. 

Como directora joven y mujer, te diré que, en mi experiencia, casi siempre he sentido más facilidades que obstáculos. Empecé mi carrera como directora en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, participando en el OFF en 2018 con una obra, y regresé en 2021, donde obtuve el premio del Certamen OFF. A día de hoy debo agradecerle la vida entera a Irene Pardo, directora del festival, una mujer sin igual, por seguir dándome la oportunidad de estrenar nuevos proyectos en el festival y por haberme brindado la ocasión el año pasado con Errantes en Plataforma Corral.

También fue clave un certamen llamado ArganzuelOROs, promovido por la Fundación Siglo de Oro dentro de Fiesta Corral Cervantes, que supuso un primer impulso en el camino. A partir de ahí fue cuando comenzaron a surgir propuestas de dirección profesional, como La tierra de Jauja o Don Gil de las calzas verdes, gracias a Rodrigo Arribas, otra persona maravillosa que confió y apostó por mí. 

En ese recorrido, estudiar en la RESAD también te da muchas facilidades para conocer gente, profesores maravillosos que te enseñan, te acompañan y acaban convirtiéndose en referentes. Además, allí puedes empezar haciendo pequeñas piezas que, con el tiempo, pueden salir de la escuela y transformarse en proyectos más potentes y con recorrido propio.

Gracias a todas estas personas e instituciones, el camino se hace menos cuesta arriba, porque valoran tu trabajo, tu esfuerzo y te brindan oportunidades que, como digo, son esenciales para alcanzar metas más altas y seguir avanzando.

Noelia: Supongo que en esta profesión el desafío es constante: quedarse, seguir arriesgando, gestionar el no, celebrar el sí sabiendo que es un por un proyecto o tiempo, la gestión de la incertidumbre, y ahora mismo, encontrar el espacio. Por eso, cuando encontramos estos lugares (un proyecto apoyado, un estreno) vamos a tomarlos con la mayor responsabilidad y alegría posibles.

6. ¿Qué elementos debe tener una obra o un proyecto para conquistarte?

Esther: A saber. Curro, supongo. Que se vea que se ha trabajado ahí. Que las decisiones están tomadas a conciencia y con un por qué. Ayyyyy, que me divierta, ¿no? Que me entretenga o me emocione. Bueno, como a todes, supongo. Que me pase algo por dentro. 

Laura: Cualquier elemento que pueda tener una obra me va a conquistar, porque lo que me gusta de la dirección es precisamente el reto que supone. Sea la obra que sea, contenga lo que contenga, en el formato, estilo, idioma, código, empaque o fondo que tenga, siempre es un reto precioso que abordar.

Dar tu mirada y tu esencia a una obra es de lo más bonito que hay como director o directora: tomar un contenido y darle un continente que atrape al público, que libere al espectador y que consiga mover y conmover es de lo más placentero. No siempre se acierta, pero cuando se acierta es un verdadero gozo.

Y, además, está la familia que se va formando en cada proyecto, que hace que cualquier obra y cualquier proceso se conviertan en una nueva vida compartida.

Noelia: Depende mucho del momento vital en el que me encuentre y lo que esté investigando en ese momento. Uno de los grandes ingredientes es que hable de algo a lo que podamos acercarnos hoy, que podamos tender puentes y que también tenga una repercusión en el ahora, ya sea con una pregunta o una problemática. Creo que cada vez estoy más convencida de que podemos y debemos hacer teatro para lo que no piensan igual que nosotrxs, que podemos abrir el espacio para que se reflexione y se replanteen las cosas.

7. ¿En qué momento decidiste dedicarte a esta profesión y cómo ha sido el camino que has vivido hasta día de hoy?

Esther: Wow… pues yo hacía bachillerato de ciencias y tecnología en Segovia, que terminé con una media de 9’3, vino la orientadora a darnos un papelito con carreras universitarias y en la primera hoja (orden alfabético) ponía: Artes Visuales y Danza. Y como yo quería ser bailarina de Beyoncé, busqué qué era, quise hacerlo, lo hice, y allí me enamoré del teatro, ¡y hasta hoy! (más o menos)

Laura: Decidí dedicarme a esta profesión gracias, en primer lugar, a dos profesores que tuve en el instituto en Altea, que me transmitieron el amor por el teatro, creyeron en mí y me hicieron crecer como artista, además de animarme a dedicarme a ello: Gadea Reisy Guille Díaz.

Más tarde, durante la carrera, además de todos los profesores que he tenido en la RESAD, que me han ayudado a formarme y a construirme como artista, Mariano Gracia fue mi primer profesor de interpretación, de quien aprendí muchísimo y que se convirtió en un referente para mí en cuanto a la forma de entender y abordar la escena. Le debo mucho.

Y, por último, y lo más importante, a mis padres, abuelos, pareja, amigos, a mi familia y a todas las personas que me acompañan día a día, que jamás han dudado ni me han puesto obstáculos. Todo lo contrario, no han hecho más que darme facilidades, apoyo y convertirse en un sostén sin el cual yo no estaría aquí ahora mismo, haciendo lo que hago y siendo verdaderamente feliz. Mis abuelos siempre han sido un pilar fundamental, una guía, un referente. Mi abuela Laura y mi abuelo Jaime, que ya no están, pero que siguen y seguirán conmigo siempre, me dansuerte y me acompañan. Siempre me decía mi abuela que ella me llevaría las maletas cuando triunfara, y te digo yo que cada vez que las cojo para irme de bolo a donde sea me las lleva, y me sostiene. Y mi abuela Trini y mi abuelo Paco, que me siguen celebrando los logros, los éxitos y me apoyan con su amor infinito. No hay nada comparable al amor de tus abuelos, de tu familia, y ese amor hace que el camino sea fácil. Como siempre me ha dicho mi madre: hay que sembrar para luego recoger. Y eso es lo que he intentado hacer desde el día en que decidí dedicarme a esto y convertirlo en mi vida. El camino lo marcan el trabajo, el esfuerzo constante, la fe y el amor. Siempre.

Noelia: Durante mis estudios en Filosofía me apunté a clases de teatro con Iria Márquez y Luna Paredes quienes me hicieron amar esto. A los pocos meses, ya estaba leyendo Antígona debajo de la mesa a escondidas mientras estaba en la asignatura de Ética en la facultad, y me di cuenta de que tenían mucho que ver las dos cosas. Creo que desde el principio me di cuenta que ese era mi lugar, que podía juntar dos vocaciones y que se alimentaban mutuamente. 

Cuanto terminé la carrera, seguí por el Máster de Teatro también en la Complutense y después comencé mis estudios en la RESAD. En todo momento, tenía total lógica para mí seguir este camino, me ha llevado a seguir formándome en Londres, Atenas, siempre con ganas de saber más. Después, he sido residente de ayudantía de dirección en el Teatro Español, pudiendo tener contacto con producciones profesionales y conociendo todas las áreas que rodean al teatro, aprendiendo de diferentes directorxs, y teniendo diferentes referentes. He dirigido y escrito mis propios montajes con dos compañías maravillosas que he fundado Hysteria Teatro y Evogía, donde gracias a equipos maravillosos hemos podido crear, investigar y experimentar juntas.

Compagino la dirección y la dramaturgia en Evogíacon la docencia que es otro de los espacios donde creo que podemos llevar la reflexión con el teatro.

8. ¿Qué obras o qué referentes te han marcado en tu vida y en tu carrera?

Esther: No sé si esto es un poco obvio, pero todas las obras que he visto o leído, me han marcado: para bien o para mal. De ahí yo saco lo que quiero hacer, o cómo lo querría hacer, y lo que ni de coña nunca jamás en mi vida me gustaría repetir. 

Referentes… Liuba, porque es mi Maestra, Emilia, por no regalar nada y hacerse el camino sola, Diego Rioja, por hacer todos los trabajos del teatro, Álvaro Tato, por lo innegable… ¿los tengo que nombrar a todos? Mis referentes son las personas que hacen teatro con las amigas, las que lo hacen por amor, las que han podido vivir de ello y las que lo quieren cambiar. Las que vuelven a las salas de teatro alternativo, a los circuitos “off” y a hacer animaciones culturales. Las que, como David, llevan la pistola de pegamento a los ensayos, por si acaso. 

 Laura: Hay demasiadas obras que han marcado mi vida, tantas que sería difícil enumerarlas aquí. La que siempre digo que despertó esta pasión y con la que entendí qué tipo de teatro es el que disfruto ver, leer y hacer es Atra Bilis, de Laila Ripoll. Fue una de las primeras lecturas teatrales que hice por gusto en la vida, y qué gusto… me noqueó. Después seguí leyendo a Laila en otras obras como El triángulo azuly Los niños perdidos. Más tarde, ya viviendo en Madrid, pude verlas en escena por primera vez. La primera que vi fue RIF (de piojos y gas mostaza), y me encantó profundamente. Laila es un referente.

Otro de mis grandes referentes es la compañía Ron Lalá. Desde que vi Cervantina me quedé prendada de su teatro: es magia pura. Tuve la suerte de trabajar posteriormente con Yayo Cáceres y Álvaro Tato en proyectos como Vive Molière, y puedo confesar aquí públicamente que vivo enamorada de ellos, de su genialidad, de su talento y del tipo de teatro por el que apuestan y que llevan a cabo siempre: ese que te arranca la risa, la lágrima, que te sacude y a la vez te abraza.

También son referentes artistas como Daniel Veronese con Espía a una mujer que se mata, Pablo Remón en todas sus genialidades —sobre todo con 40 años de paz— y Carolina África con El cuaderno de Pitágoras.

Noelia: Ufff… yo cogería de cada una de las cosas que he visto y admirado y crearía un mosaico precioso con la metodología de Anne Bogart, el humor y el descaro de Nao Albet y Marcel Borras y Bert&Nasi, la relación con el público de [los numerosimaginarios], la escritura e innovación de Tim Crouch, el compromiso del ATTIS Theatre, el compromiso social de Lucía Miranda, el juego de Teatro en Vilo, y muchos más que seguro que me acompañan en los procesos creativos. Destaco también obras como el Orlando de Katie Mitchell, The antipodes, de Annie Baker.

9. ¿Crees que el teatro clásico debería impulsarse o reforzarse más públicamente? ¿Qué crees que había que destacar de este tipo de obras?

Esther: Menudo melón lo de lo público, ¿no? Creo que El Teatro, en general, debería impulsarse o reforzarse más, sí. 

A mí lo que me gusta de estas obras es que me hacen ver que hace 400 años sentían lo mismo que yo ahora, y lo describen mejor. Encuentro en ellas… mis emociones, narradas de las formas más bellas.

 Laura: Creo que el teatro clásico es, dentro del panorama teatral español, uno de los ámbitos más respaldados institucionalmente. Solo hay que observar la cantidad de festivales de teatro clásico que existen en España.Por otro lado, también es comprensible: la vasta producción áurea, la creatividad, las genialidades y los prodigios que se gestaron en nuestro Barroco son motivo de orgullo, algo que merece ser ensalzado y dotado de toda la voz y la visibilidad posibles.

Por eso, considero que gracias a festivales como el de Clásicos en Alcalá o el de Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, el teatro clásico cuenta con visibilidad, espacio, propuestas y continuidad.

¿Que quizá a nivel internacional podría tener aún más impulso? Probablemente sí. Desconozco hasta qué punto nuestro teatro clásico trasciende más allá de nuestras fronteras, pero desde luego creo que el mundo entero debería poder conocerlo, explorarlo y disfrutarlo.

También sería importante seguir acercándolo al público joven y a los institutos, una labor que ya existe, pero que quizá debería intensificarse. Los festivales clásicos realizan un trabajo fundamental en este sentido, pero el público adolescente y joven necesita aproximarse a estos textos desde lugares que les resulten cercanos e interesantes. Y ahí es donde entra la importancia de apostar por nuevas lecturas de los clásicos, con códigos contemporáneos, estilos más próximos y formatos actuales que despierten su interés. En definitiva: seguir reinventando las miradas sin perder la esencia, y apostar siempre por ello.

Noelia: Creo que el teatro Clásico es importante y es un patrimonio maravilloso que tenemos y merece seguir visitándose, tiene espacios para impulsarse actualmente, yo animaría a seguir explorando obras que aún no hemos visto de estos siglos. Hay una gran cantidad de textos del Siglo de Oro que no se han representado, así como darle a nuestro repertorio una perspectiva o mirada actual. Los clásicos hablaban de su tiempo, dialoguemos con ellos para que hablen del ahora.

10. ¿Tienes alguna obra que te gustara revisitar o algún proyecto personal pendiente?

Esther: Tengo proyectos pendientes, claro que sí. ¡Si estoy todo el santo día con el teatrito a cuestas! Tengo obras escritas por montar, obras estrenadas por programar, textos a medias, ideas con los pies en la línea de salida, tengo libros sin abrir y obras de amigas que quiero ir a ver.

 Laura: Yo siempre tengo obras pendientes. A veces me pongo a contar todas las obras que me van surgiendo a lo largo de la vida, que me van asaltando y que tengo aún por hacer, y no termino. 

Con la compañía que hemos formado entre Luis Retana, Arturo Martínez Vázquez y yo, tenemos un montón de proyectos imprescindibles que sabemos que algún día revisaremos. Son ideas que aparecen, obras que nos parecen muy interesantes y necesarias, pero que, precisamente porque los días tienen pocas horas y la vida pasa volando, se hacen difíciles de materializar en el momento.

Hay una en concreto que lleva siglos en el cajón, pero que en cuanto surja la oportunidad nos pondremos a trabajar en ella: la teatralización de Historia verdadera, de Luciano de Samosata, un autor cínicoque, en el siglo II d. C., escribió por primera vez —como parodia de los relatos de viajes— una especie de proto ciencia ficción que narraba un viaje a la Luna y otras aventuras espaciales.

 Noelia: Claro que sí, ¡siempre hay ideas y proyectos en el cajón con ganas de salir a su tiempo.

11. ¿Algo más por añadir o aportar a la entrevista?

Esther: Que gracias a mis padres, como siempre.

Laura: Nada más que agradecer a esta entrevista, a Lunas Pasajeras, Esther Esteban, a Manuel Benito, a Juana Escabias y a todas las personas y plataformas que se interesan por el trabajo de directoras jóvenes y nos brindan este espacio para darnos voz y darnos a conocer más.

 Noelia: Muchísimas gracias por estar preguntas tan bonitas que nos hacen ir a la raíz de lo que hacemos, y… qué alegría y honor compartir entrevista con las grandes Esther Berzal y Laura Ferrer, son unas directoras maravillosas a las que admiro y me encanta su trabajo.

Esther Soledad Esteban Castillo

 

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