Entrevista a Maki y María Artés por “Pavi & Amén”

MAKI Y MARÍA ARTÉS: EL AMOR COMO BANDA SONORA — Pavi & Amén, el disco que abraza la vida

Hay lanzamientos que se viven como una celebración íntima y colectiva a la vez. Pavi & Amén no es solo el nuevo disco de Maki y María Artés: es un cruce de caminos emocionales, una reafirmación de identidad y un recordatorio de por qué la música sigue siendo un refugio cuando el mundo se vuelve demasiado ruidoso. La pareja lo define como «un nacimiento», pese a llevar más de veinte años sobre los escenarios. La ilusión —insisten— permanece intacta.

Maki lo explica con la sencillez de quien sigue sintiéndose niño: «Es mi disco número doce, pero todavía tengo la misma emoción que cuando empecé. El disco físico sigue siendo algo mágico. Poder tocarlo, abrir el libreto… eso no debería perderse».

María asiente y recuerda aquellos veranos en los que comprar un disco era todo un ritual: «Se nos olvida lo felices que éramos con cosas tan sencillas. Yo sigo guardando CDs como si fueran tesoros. Es como un libro que conservas porque marcó un momento de tu vida».

Más allá del formato, Pavi & Amén mira hacia atrás y hacia delante: hacia las influencias que acompañaron a ambos desde la adolescencia y hacia las nuevas sonoridades que hoy tejen la música española. Maki lo explica recordando cómo hace años la fusión todavía era cuestionada: «Los flamencos eran puristas, no podíamos mezclar. Y ahora ves lo que hacen Rosalía, C. Tangana… y te das cuenta de que abrimos camino. Eso emociona». Y no es solo influencia, también admiración. «El disco de Rosalía es una banda sonora entera. Está construido desde un lugar muy artístico».

Pero para entender Pavi & Amén, primero hay que recordar el origen:

María tenía quince años. Maki ya cantaba. Ella subió a hacerle coros, casi por casualidad.

Pero lo que ocurrió fue inmediato: el flechazo no fue romántico primero, sino musical.

«Su voz era un diamante en bruto», recuerda él.

«Fue amor artístico a primera vista», dice ella.

Y después llegó el otro amor, el de la vida entera.

Ese amor hoy se traduce en escenarios llenos de emoción. La gira ha unido públicos, generaciones y afectos. Hay noches en las que hasta treinta personas piden matrimonio en mitad del concierto. «Nuestro concierto es amor», dicen ellos, sin exagerar. Y la gente lo siente.

Con todo, no idealizan: «No todo es de color de rosa», admite María. «Tenemos familia, una niña, responsabilidades… pero hemos aprendido a apoyarnos». Maki añade la palabra clave que guía su presente: «Simplificar. Vivimos muy rápido. Cuando simplificas, todo lo importante brilla más».

En Pavi & Amén se aprecia también el crecimiento creativo de María, que ha tomado un papel más activo en la composición. Maki lo celebra con orgullo: «La alumna supera al maestro. Las canciones que está haciendo últimamente son impresionantes». La entrada de productores como Vaira ha terminado de afianzar una estética sólida y llena de intención.

En lo profesional, dicen que sus sueños ya se cumplieron y se sobrepasaron: discos de oro, platino, premios nacionales, más de 800 conciertos, tres veces en los Latin Grammy. «Yo soñaba pequeño», reconoce Maki. «Y la vida me regaló más. Ahora solo quiero seguir con mi gente y mi música».

Si la vida fuese una película, la banda sonora sería el amor.

Si tuvieran que elegir un plan perfecto, lo describen sin artificio: un libro, un vinito, una mesa en la sierra, carne ibérica, amigos, y calma.

La vida sencilla. La que sostiene. La que cura.

Y si alguien encuentra Pavi & Amén en una tienda sin saber quiénes son, esperan que sienta algo muy concreto:

Verdad.

Verdad en la emoción, en la voz, en la historia y en lo que se canta.

«Que venga lo que tenga que venir —dicen— pero este sueño queremos vivirlo despacio».

Próximos conciertos:

Valencia, Sevilla, Zaragoza, Barcelona.

Esther Soledad Esteban Castillo

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