
Ricardo Montaner conquista Madrid con un emotivo recorrido por su historia musical.
Un caballero que llegó a Madrid triunfante y victorioso dispuesto a conquistar la ciudad en un escenario que había sido un desafío y muy deseado, por lo que no iba a dejar pasar la oportunidad y consiguió situarse sin duda como uno de los conciertos que serán inolvidables para todos los asistentes.
El artista regresó al Movistar Arena el pasado 13 de octubre con su gira «El Último Regreso», ofreciendo un concierto marcado por la nostalgia, el romanticismo y los grandes éxitos de sus más de cuatro décadas de trayectoria. Una de sus características más importantes es el poder de sus letras y como el amor es lo más importante en su esencia musical.

En esta esperada fecha colgó el cartel de entradas agotadas con su gira «El Último Regreso», un espectáculo que representa su vuelta a los escenarios después de un periodo de descanso y que reivindica la vigencia de un repertorio que ha acompañado a varias generaciones. En el público se pudo observar a personas de diferentes edades unidas por la música de Montaner, gracias también a sus hijos y sus aventuras musicales, muchos asistentes más jóvenes que no habían seguido al artista desde sus inicios habían podido acercarse también a su espectáculo.
Con más de cuarenta años de carrera a sus espaldas, Montaner apostó por un concierto en el que las canciones se convirtieron en las principales protagonistas, no dejando a nadie insatisfecho con el setlist elegido. Durante aproximadamente dos horas, el artista recorrió distintas etapas de su trayectoria, combinando las baladas que lo han consagrado como una de las grandes voces románticas de la música latina con otros temas más enérgicos.
La noche comenzó por todo lo alto con Yo que te amé, a la que siguieron temas como Será, A dónde va el amor, Castillo azul, El poder de tu amor y La cima del cielo. Un arranque construido alrededor de algunos de sus títulos más reconocibles, que encontró la complicidad de un público dispuesto a acompañar al cantante desde los primeros acordes, con un Movistar unido al son de Montaner.

La interpretación de El Último Regreso, canción que da nombre a la gira, sirvió para marcar esta nueva etapa profesional. Lejos de plantearse como una despedida definitiva, el espectáculo supone una oportunidad para reencontrarse con sus seguidores y recuperar el contacto directo con los escenarios.
No faltaron varios mix que permitieron condensar numerosas canciones en un mismo bloque. Temas como Solo con un beso, La mujer de mi vida, Ojos negros, Yo sin ti y Convénceme dieron paso a un recorrido por diferentes épocas de su discografía, mientras que No me entregues tu amor, Corazón fracturado y La chica del ascensor aportaron otros matices musicales a la actuación, mostrándonos varias facetas del artista en escena.
La noche también reservó espacio para un ambiente más desenfadado con Vamos pa’ la conga, una de las propuestas más rítmicas de la noche, que contrastó con el predominio de las baladas y permitió mostrar la versatilidad de un artista cuya trayectoria trasciende las canciones románticas, pero que siempre guarda sorpresas para animar al público en esta montaña rusa de emociones.
Sin embargo, fueron precisamente los grandes clásicos los que volvieron a ocupar un lugar central. Bésame y Me va a extrañar recuperaron la vertiente más sentimental del espectáculo, recordando la capacidad de Montaner para conectar con el público a través de historias de amor, ausencia y recuerdos compartidos. El propio cantante resaltó la importancia de no guardarnos nunca un perdón, un lo siento o un te quiero porque nunca sabemos que nos deparará el mañana y quizás no tengamos la oportunidad de volver a decirlo.

La música tradicional venezolana también tuvo su protagonismo mediante un homenaje a sus raíces, con un recorrido por composiciones como Mi querencia, Caballo viejo, Aquel zuliano y Alma llanera. Un momento que aportó una dimensión cultural y personal a una noche dedicada tanto a su carrera como a los orígenes que han acompañado su identidad artística, no dejándolo atrás.
El artista también mostró su respeto hacia la vida y como a veces lo que queremos o nuestros deseos no llegan cuando esperamos, pero no por ello debemos dejar de luchar, ya que no sabemos los caminos o sorpresas que nos tendrá deparado Dios y cuando será el momento más adecuado para que suceda lo que de verdad esperamos.

En la recta final, Para que seas feliz, Déjame llorar y La gloria de Dios devolvieron el concierto a su registro más emotivo, antes de que Tan enamorados pusiera el broche a una actuación construida alrededor de las canciones que han definido buena parte de su legado musical.
La velada dejó, además, una noticia para sus seguidores: Ricardo Montaner anunció su regreso al Movistar Arena el próximo 19 de junio de 2027, confirmando así que su reencuentro con Madrid tendrá continuidad. Así que si no habéis podido asistir al concierto, no os perdáis la oportunidad de hacerlo al año que viene.
Más allá de la nostalgia que inevitablemente acompaña a un repertorio de estas características, El Último Regreso nos mostró como sus composiciones siguen encontrando su espacio frente a nuevas generaciones y tendencias musicales.
Ricardo Montaner se despidió de Madrid después de una noche en la que el romanticismo, la memoria y la música volvieron a compartir escenario. Una celebración de su trayectoria que dejó claro que, después de más de cuatro décadas, todavía quedan muchas canciones por cantar.
Y es que al final, el amor por la música y el talento logra sobresalir por encima de todo.
Esther Soledad Esteban Castillo

