
El Parque Enrique Tierno Galván volvió a convertirse en uno de los escenarios musicales del verano madrileño con el estreno de La Carbonería del Galván, un nuevo ciclo de conciertos que celebró su primera edición entre finales de junio y principios de julio. Un soplo de aire fresco en la noche madrileña para traernos música y diversión de calidad y así animar hasta la noche más gris.
La propuesta nació con la intención de recuperar el parque como espacio para la música en directo y reunió durante diferentes jornadas estilos y públicos muy distintos. Rodrigo Cuevas fue el encargado de inaugurar la programación el 24 de junio, seguido por nombres como Miss Caffeina, Rosana, Ke Personajes, o Gipsy Kings junto a Kiko Veneno, con espectáculos hasta de música electrónica o latina entre otros y una variedad que hizo esta edición de la Carbonería todo un éxito.
Lunas Pasajeras estuvo presente en dos noches consecutivas y muy diferentes entre sí: Miss Caffeina, el 25 de junio, y Rosana, el día 26.
Miss Caffeina: nueva etapa, misma energía musical
Miss Caffeina regresaba a Madrid en plena gira de BUENASUERTE, el álbum publicado en octubre de 2025 con el que la formación abría una nueva etapa después de El Año del Tigre, un álbum del que ya os hemos hablado y traído la entrevista en primicia en el momento del lanzamiento.
Ante alrededor de 3.000 personas, el grupo convirtió el Auditorio del Parque Enrique Tierno Galván en un recorrido por su presente sin renunciar a las canciones que han marcado sus casi dos décadas de trayectoria, para sorpresa de todos los asistentes y no defraudando ninguna expectativa.
La propia Buena suerte fue la encargada de abrir un concierto que tuvo que reiniciarse durante sus primeros compases debido a un problema técnico. Superado el contratiempo, la noche continuó con Cola de pez (Fuego) y Oh! Sana, antes de ir alternando las nuevas composiciones con canciones pertenecientes a distintas etapas de la banda. Una banda que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo e ir triunfando paso a paso.
Intemperie, Calambre, Debería estar brillando, Hoy va a ser el día, Extra o Mala suerte fueron mostrando el nuevo universo de Miss Caffeina, mientras canciones como Detroit, Capitán, Hielo T, Mi rutina preferida, Prende o Merlí recuperaban algunos de los momentos más reconocibles de su trayectoria. Un grupo unido, que derrocha talento y que siempre es un acierto en cada una de sus apariciones.
El tramo final reunió varios de los temas que han convertido sus conciertos en una celebración colectiva. Reina y Oh Long Johnson precedieron a Mira cómo vuelo, que comenzó únicamente con guitarra y voz antes de incorporar al resto de la banda.
Para el bis quedaron Que seas feliz y Para toda la vida, encargadas de cerrar una actuación marcada por una puesta en escena cuidada y por esa combinación entre pop, electrónica y vocación de gran directo que ha acompañado la evolución del grupo durante los últimos años.
Rosana: un reencuentro consigo misma en sus canciones
Tras los conciertos previos, La Carbonería del Galván cambió completamente de registro con Rosana, una de las artistas más queridas de la industria musical española.

La artista canaria llegaba a Madrid dentro de una etapa especialmente significativa de su carrera y con la gira Vamos a star, un regreso al encuentro con el público y con unas canciones que han acompañado a varias generaciones. Una banda sonora reconocible y que nunca falla.
Su actuación en el Tierno Galván permitió reencontrarse con una autora cuya trayectoria comenzó a alcanzar una dimensión masiva con Lunas rotas y que, desde entonces, ha construido un repertorio reconocible alrededor de la emoción, el optimismo y una forma muy personal de entender la canción de autor. Marca clásica de nuestra banda sonora e insignia de numerosos momentos importantes de la cultura musical de nuestro país.
La cercanía volvió a ser uno de los elementos fundamentales de una propuesta en la que la música funciona también como conversación con el público. Rosana regresó a canciones asociadas inevitablemente a su historia mientras mostraba el momento vital y artístico desde el que afronta esta nueva etapa. El público recibio está cercanía y calidez devolviendo a Rosana el mismo amor.
La cita madrileña se producía además en un momento en el que Rosana había ampliado su actividad más allá de los escenarios con proyectos como OMOW y el documental Mejor vivir sin miedo, manteniendo como hilo conductor un mensaje alrededor de la música, la conexión humana y la voluntad de afrontar la vida desde una perspectiva positiva. Un mensaje que hoy en día es más necesario que nunca y que busca calar en lo más hondo del mayor número de personas posibles.
Dos generaciones y una misma ilusión
Las actuaciones consecutivas de Miss Caffeina y Rosana resumieron bien la filosofía con la que La Carbonería del Galván llegó por primera vez a Madrid: utilizar un mismo espacio para propuestas capaces de convocar públicos y generaciones diferentes.
Por un lado, la evolución constante de una banda que ha llevado el pop alternativo español hacia escenarios cada vez mayores. Por otro, una compositora que regresa al directo respaldada por canciones instaladas desde hace décadas en la memoria colectiva. La música al final es el nexo de unión en nuestra historia y entre otras artes, debemos seguir sorprendiéndonos y contemplando su evolución con los años.

Dos noches diferentes dentro de una primera edición que convirtió nuevamente al Parque Enrique Tierno Galván en uno de los puntos de encuentro musicales del verano madrileño.
Esther Soledad Esteban Castillo
