Entrevista a Travis Birds por “Coyotes”

Travis Birds: la voz que aúlla desde dentro

Travis Birds
Travis Birds, una artista que combina sensibilidad, fuerza y autenticidad.

Travis Birds se autodefine como “una mezcla entre un niño, un señor muy serio, una tarada y un escarabajo común”, y lleva desde 2010 inmersa en una vorágine de motivación y crecimiento profesional.
Pude reunirme con ella para conocerla más de cerca, descubrir sus referencias musicales y repasar todo lo que ha vivido. No os lo perdáis.

–¿Cómo estás viviendo el éxito de Coyotes?
Estoy muy emocionada porque gracias a ello están surgiendo cosas muy emocionantes que antes no había vivido, ya que el proyecto anterior fue muy autoeditado y autoproducido con mi grupo.
Ahora tenemos más visibilidad y es muy emocionante ver los frutos del álbum.
Cuando picas tierra de verdad, la mayor parte de las ocasiones termina dando resultado, y es muy grato.
Ha sido una lotería absoluta porque hay mucha gente picando piedra, y que una oportunidad así llegue y te dé tanta visibilidad…
Hay un factor suerte en el mundo del arte muy potente. He visto conciertos alucinantes con solo cuarenta personas.
Es tener buena visibilidad más que nada; al final, una vez se te conoce, ya estás ahí y puedes cambiar el estilo o hacer algo totalmente diferente, pero ya se te ha abierto esa puerta.

–¿A qué das más valor en una composición musical?
Cambia un poco, pero para mí es muy importante generar un ambiente musical respaldado con una letra.
Le doy muchas vueltas hasta que está como me gusta, buscando que las caídas y giros musicales estén unidos a la letra y refuercen lo que quiero contar.
Álvaro, nuestro productor, es súper musical en todo lo que escucha, y yo en esos matices tardo más;
le doy más importancia a cómo están construidas las frases y lo que me están contando.

–¿Qué géneros son los que más te gustan, tanto como músico como oyente?
Me considero con una gran capacidad para apreciar cualquier estilo de música.
Puedo no sentirme afín al reguetón, pero hay canciones buenas en todas partes.
Le veo un encanto especial a la música folclórica de todos los lugares y épocas.
Las canciones más antiguas y sus letras pueden sonarnos raras, pero tienen una raza especial que me llega muy adentro.
El otro día escuchaba a Los Panchos antes de un concierto, y tienen una autenticidad impresionante.
Aunque te pueda sonar antiguo, me llena mucho.
Me cuesta hablar de referencias: soy más de canciones, y hay temas de mil estilos diferentes que podría considerar referencias.
Son cosas tan distintas que no son comparables.

–¿Algún descubrimiento musical que hayas hecho últimamente?
Soy muy fan de un grupo llamado Club del Río, por ponerte un ejemplo.

–¿Alguna anécdota de un concierto que quieras contar?
A finales de 2017, por noviembre, aún no había firmado con nadie y estaba un poco de bajón después del trabajo con Año X.
Decidí que me iba a un refugio en Ecuador, pero antes de eso me metí, a la desesperada, a vender robots de cocina.
No conseguía hacer ninguna demostración, pero gracias a eso conocí a la persona con la que luego firmé con una discográfica.

–¿Cuál es tu canción más personal y cuál la más enérgica del disco?
Quizás Alas es la más personal. Es una canción muy chiquitita e íntima; es importante y no la solemos hacer en directo,
pero por su espíritu es la más especial.
Maggie 1983 es la más enérgica y en directo resulta muy bonito interpretarla,
también por el personaje que representa: energía absoluta y ganas de hacerlo todo saltar por los aires.

–Has puesto banda sonora a El embarcadero, ¿a qué película te hubiese gustado ponerle banda sonora?
De cine español, me encantaría hacerlo para alguna de Pedro Almodóvar o Álex de la Iglesia.

–¿Cómo es para ti el concierto perfecto?
Es cuando consigo conectar realmente con el sonido que tengo dentro, con el ambiente que se genera y el feedback que recibo.
Pero, ante todo, es conectar y cantar lo que quiero transmitir, y eso no siempre pasa.
Es encontrar el punto de unión perfecto entre el público y la música, y sentirme cómoda.

–¿Algún concierto que recuerdes especial, tuyo o de otros artistas?
Mío recuerdo uno un lunes en el Café Libertad 8, con mis músicos.
Íbamos cuatro, y somos ya familia; fue muy bonito.
De otros artistas recuerdo muchísimos, pero uno especialmente loco de Albert Pla solo con su guitarra en Galileo Galilei.
Me encantaría poder ir al de Nathy Peluso en Madrid.

–¿Un lugar especial de Madrid para ti?
El Parque Polvoranca, un parque cerca de mi casa con muchos recuerdos.
Lo considero un lugar muy especial con el que tengo mucha conexión.

–¿Un sueño que quieras cumplir este año?
Que me propongan hacer una canción para una película.

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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