Entrevista a Axel por “Tus Ojos, Mis Ojos”

Entrevista | Axel — “Tus Ojos, Mis Ojos”


Axel

Axel regresa a España tras haberla conquistado hace un año, para seguir compartiendo la magia de “Tus Ojos, Mis Ojos” y continuar expandiendo su música en directo en nuestro país.

Con su amor por la vida, su profesionalidad musical, su fuerza y su energía, visitó Madrid pleno de ilusión. En esa visita pude reunirme con él y repasar este gran disco ahora con la perspectiva del tiempo, y también mirar atrás en su trayectoria para recordar cómo ha ido pasando su vida y cómo se siente a día de hoy. ¿Nos acompañáis en este viaje?

–Ahora que ya hemos podido disfrutarlo después de tanto tiempo, ¿qué recuerdas de la grabación de “Tus Ojos, Mis Ojos”?

Fue un momento realmente muy especial. Llevamos ya un año presentando el disco y estoy muy feliz, porque nos expandió a otros horizontes como Estados Unidos o España, a donde no íbamos con otros discos. Realmente me da alegría recibir tantos premios y todo lo que está sucediendo. Estoy muy feliz de estar en España varias veces en poco tiempo, haciendo conciertos con mi banda y con entradas casi agotadas. Estoy muy agradecido, porque hay gente detrás trabajando que se lo merece.

–Además, después de grabar siete discos habrás guardado en ti numerosas experiencias…

Cada disco es como un hijo; no podría decir que ninguno es mi favorito. “Tus Ojos, Mis Ojos” es el séptimo y quizá el mejor porque creció en audio, en arreglos, en la mezcla… Creo que uno, compositivamente, va madurando y creciendo: es el que más me representa, pero no podría decir que es “mi preferido”.

–Cada disco es una etapa muy diferente… ¿te has sentido muy cambiado personal y musicalmente con los años?

Sí, la verdad es que sí. Es lógico, y si no pasase sería preocupante. Con el paso del tiempo uno va cambiando y logrando evolucionar, buscando reinventarse, refrescarse y, a nivel de trabajo, sorprender con cosas nuevas y alimentar la capacidad de asombro del público que te escucha…

–La verdad que es algo complicado cuando llevas mucho tiempo…

Sí, pero no imposible. Es el resultado de trabajar muy duro, y eso es positivo.

–Todo se consigue a base de luchar y trabajar cada día tu sueño… ¿Has ido cambiando en tus referencias musicales a lo largo de tantos años?

Trabajar, trabajar… Los referentes esenciales no cambian: inevitablemente están dentro de ti y estarán siempre; marcan tu vida. Cambian los momentos y los gustos año tras año: un año te puedes inclinar más por el folk —como llevo desde hace un par de años—, otras veces por artistas que aparecen y te gustan… Pero mis referentes siempre han sido Queen, The Beatles, los grandes cantautores de habla inglesa como Billy Joel o Elton John. En español, Sandro y Alejandro Sanz, una gran referencia —y él lo sabe—; estoy muy agradecido porque nos hemos visto varias veces y siempre fue una referencia para mí.

–Y todas esas influencias se terminan notando…

También la música clásica: siempre estudié mucha música clásica, y no solo se deja entrever en la instrumentación, sino en la manera de escribir, en cómo componer las melodías y en el romanticismo, la melancolía o la nostalgia que llevan. Por algo algunas son rítmicas y a tempo; la modulación armónica te lleva a la melancolía.

–¿Tienes algún lugar o momento especial para la composición?

En realidad no: donde sea y donde surja, porque a veces baja la inspiración y ahí… Aunque sí tengo mi estudio para desarrollar y dar forma a las ideas que andan sueltas. Tengo una casa en medio de la montaña y, a veces, es donde menos compongo, porque voy a meditar, a levantarme por la mañana a ver cómo me baña la luz del sol, a ver la luz de la noche, a hacer mi huerta, cuidar los frutales y los olivos… Es una finca, y nunca termino de hacer una canción.

–Como músico y oyente, ¿qué es lo que más valoras en un tema?

Hay canciones en las que parece que letra y música nacieron juntas, como almas gemelas: redondas, lindas. Lo primero que se me pega es la música y la melodía, aunque haya idiomas que no entiendo. Luego —y no siempre— analizo la letra cuando está en otro idioma; en español sí lo hago siempre. A veces se te “cae” un poco la canción porque la letra puede ser muy boba. El español, poéticamente, es muy rico y metafórico. Aun así, hay canciones en las que nacen música y letra la una para la otra y dices: “¡guau, qué obra!”.

–¿Cómo me definirías el concierto perfecto?

Como espectador, deberían estar mis hijos: los conciertos perfectos siempre están ellos; si no, faltaría algo. Y también mi compañera con ellos. Tengo dos niñas y un niño, que nació el Día del Padre en América: fue el mejor regalo. La verdad, un concierto perfecto sería gratuito, para que viniera quien quisiera: si se aburre, que se vaya sin sentir que “perdió” su entrada; si le gusta, que se quede feliz; y quien tenga dudas, que venga porque es gratis y quizá le encante.

–Mucha gente debería plantearse la idea, porque a veces te quedas porque has pagado y ya no te apetece…

Yo también he pagado un concierto y me he ido, porque a veces vas por dos canciones y luego no ves lo que esperabas.

–¿Qué conciertos memorables guardas en tu memoria?

El de Paul McCartney en Argentina: fui a los dos, estuve en el camerino hablando con él y me hice una foto. Fue un sueño hecho realidad. También el primer concierto que hice en Buenos Aires, para 550 personas, el martes 29 de junio de 2004. Fue mi primer concierto en la capital y fue mítico. El primer estadio, el 21 de noviembre de 2009, frente a 25.000 personas: llovió desde las dos de la tarde hasta las nueve de la noche y la gente se quedó esperando; fue soñado e impresionante. Y recordaría los conciertos en los que estuvieron mi abuela y mi mamá el año pasado: las hice ponerse de pie y la gente aplaudía.

–¿Qué sitios pendientes te quedan por visitar?

Como turista, India. Musicalmente, estoy donde quiero estar: aquí, tocando en España, y muy feliz.

–Ya teníamos muchas ganas de tu regreso. ¿Y de este disco cuáles dirías que han sido tus temas más personales y enérgicos?

La más personal: “Somos Uno” o “Duerme ya”, que escribí para mi hija más chiquita. Que me cargue de energía: “Te invito a ver el sol”, que curiosamente escribí en la Plaza Mayor de Madrid; y “Mis Ojos”, que también me pone las pilas.

–¿Qué recomendación darías para que la gente celebre la vida?

Que se levanten agradeciendo. No importa lo que suceda: agradezcan de antemano. El agradecimiento es el principio de la abundancia. Hay que agradecer para luego ver… y creer para ver.

–Has puesto banda sonora a varias telenovelas. ¿A qué otra película te hubiese gustado ponerle banda sonora que te haya marcado?

“Mi hermano sol, mi hermana luna”, la historia de San Francisco de Asís. Siempre fui muy devoto y la vi de chiquito: me marcó. Fue un revolucionario de otra época.

–¿Y qué canciones le han ido poniendo banda sonora a tu vida?

Muchísimas de Queen, muchas de Alejandro Lerner, alguna de Fito Páez —como el disco “El amor después del amor”—, y de The Beatles.

–¿Y cómo sería tu día perfecto?

En la montaña, con mi familia o mis amigos, pero que estén ellos.

–¿Qué sueños y retos tienes para este año?

Sueños: terminar de atravesar este mes tan movilizante —una montaña rusa de emociones—. Nunca olvidaré junio de 2015 por todo lo que me pasó, y volver a España (en septiembre, creo, regresamos).
Retos: seguir creciendo como artista. El Gardel de Oro me generó mucho compromiso y me puso a pensar más que nunca en los próximos discos: seguir creciendo y sorprendiendo.

–¿Y tienes alguna idea ya en mente para el siguiente disco?

Algunas están en la cabeza dando vueltas. Será un disco que dará que hablar.

–Hace poco hemos podido disfrutar de tu colaboración con Vanesa Martín. ¿Qué otras colaboraciones te hubiese gustado realizar que no sean posibles y cuáles sí lo serían?

John Lennon, por ejemplo. Con Paul McCartney quizá algún día se dé, ¿no? Y siempre digo Alejandro Sanz. Hace poco Serrat me invitó a dos conciertos a cantar con él: dije que fue como si Messi me invitase a jugar dos “picados” al fútbol con él. Espectacular.

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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