
El montaje póstumo de Adolfo Fernández llega a Santurtzi con homenaje incluido.
Sábado 31 de octubre, Santurtzi
Y continuamos gira por Soria, Comunidad de Madrid, Navarra, Andalucía…
3 de marzo de 2027, Eibar
25 de abril de 2027, Durango
Foto de David Ruiz
K Producciones
(en coproducción con Late Producciones y María Díaz Comunicación)
presenta
«Sensación térmica»
de Mayte López
Adaptación de Adolfo Fernández
Co-dirección de Adolfo Fernández
y Vanessa Espín
Con:
Nora Hernández / Olivia Hernández
Adriana Ubani
Claudia Galán
La banda sonora de historias que hay que contar y cantar para no repetir.
Con la colaboración del Gobierno Vasco
* «Sensación térmica» es el legado de Adolfo Fernández, quien se enamoró de este texto, lo adaptó al teatro e inició su dirección en los últimos años de su vida, en un proceso largo pero cuidado e intenso.
* Vanessa Espín ha recogido su espíritu y terminado de dirigir esta bella y dura historia que, habla de amistad, dolor, abuso, ilusiones y sueños.
* Mayte López es una escritora y traductora con triple nacionalidad: mexicana, española y estadounidense. Doctorada en Culturas Latinoamericanas por la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) y máster en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York (NYU). En la actualidad es profesora de Español y Escritura Creativa en la Universidad de Yale (EE.UU.).
* Las emociones de este montaje se cuentan y se cantan componiendo la banda sonora de tres vidas que se entrecruzan para compartirlo todo.
* La música, original, ha sido compuesta por Andrés Picazo. 2 pequeños ejemplos adjuntos en esta nota.
* Es una coproducción con Late Producciones y María Díaz Comunicación.
Lucía, una joven estudiante de postgrado,
ha dejado atrás un hogar violento para mudarse a otro país, a una moderna urbe del norte, donde convive con Alma, una veterana en la ciudad, que la acoge en su apartamento y le enseña los trucos para sobrevivir.
Allí conoce a Juliana, una chica que la deslumbra con su alegría y con la que comparte el entusiasmo por esa nueva vida. Pero cuando Juliana inicia una tormentosa relación con un profesor veinte años mayor que ella, Lucía rememora el maltrato que la persigue desde su niñez y que reconocerá en la progresiva transformación de su amiga.
«Sensación térmica» es una obra llena de música, pero, también, de ruido, de disonancia; un espejo de lo que permitimos y justificamos en nombre del amor.
O, mejor dicho, de lo que confundimos con amor
porque llevamos la vida entera escuchando –o cantando– que así es
Carta de Mayte López a Adolfo Fernández (fragmento):
«Voy directa al grano: estoy fascinada con tu adaptación. Es una sensación muy extraña
(en el mejor de los sentidos) la de ver cómo de pronto Alma, Lucía y Juliana cobran vida y tienen cuerpo: me encanta Juliana corriendo -volando- sobre la caminadora, me encanta el karaoke, me encanta ver colarse a esas ranas que no estaban (o no literalmente) en la novela, pero de las que recuerdo haber platicado en Madrid. Te cuento que mi personaje favorito es Alma: me parece hermoso cómo has sabido darle ese lugar fundamental desde el que la concebí a pesar de ser un personaje, en apariencia, secundario. Me encanta ver a Alma convertida un poco el alma de la puesta en escena (porque así estaba escrita).»
Notas de Adolfo Fernández, adaptador, codirecror y productor
Dossier
Después de nuestro estreno en Avilés el 27 de febrero la crítica ha dicho:
«Tras la arquitectura dramática de esta maravilla está la mano inquebrantable de Adolfo Fernández, que firmó aquí su último truco de magia para luego convertirse él
mismo en sensación térmica de la buena. Adaptó la novela colocando una mina antipersona tras otra en el camino de nuestras conciencias y, de paso, salió del edificio dejando la luz encendida, algo solo al alcance de los grandes maestros.
La dirección es un milagro de arquitectura invisible. Vanessa Espín recoge el testigo del añorado Adolfo para conseguir una vibración de frecuencia inagotable. La puesta en escena se diseña a semejanza de un mecanismo diabólico de relojería inexorable, como ocurre en el maltrato, donde no hay tiempos muertos ni transiciones amables ni momentos de complacencia.
Avanza con urgencia y huye del panfleto de
encargo o el powerpoint lamentable de concienciación social.
Espín y Fernández han tomado decisiones de riesgo que elevan el texto.
Pero ahora viene lo gordo. Las bestias pardas. Las actrices. Cuyo trabajo se centra en alquilar al dolor una habitación para que podamos sentir su aliento muy de cerca. Maniobran con la sincronía de un comando de élite emocional y supuran una química masticable que te arrastra de la euforia a la disforia en lo que dura un suspiro. Tejen entre ellas una red increíble de seguridad incorpóreo. Esa forma de mirarse y de tocarse convierte la palabra sororidad, tan gastada ya, en el único chaleco antibalas disponible cuando empieza el tiroteo.»
José Busto. Laescena.es
Crítica completa:
https://www.laescena.es/sensacion-termica/
Esther Soledad Esteban Castillo
