
Jardín de las Delicias 2026: dos jornadas de buena música de regreso en la Complutense
El Festival Jardín de las Delicias regresó los días 18 y 19 de septiembre al recinto de Cantarranas, en la Universidad Complutense de Madrid, para celebrar una nueva edición marcada por la diversidad musical, los grandes nombres del pop y el rock nacional y una propuesta que va mucho más allá de los conciertos. Una cita anual que recoge una variedad de artistas de renombre, dando oportunidades a nuevos artistas y complaciendo las peticiones más populares para lograr un cartel difícil de igualar. Y sí, lo han vuelto a conseguir.

Durante dos jornadas, el festival reunió a artistas consolidados y nuevas propuestas, combinando actuaciones en su escenario principal con una programación paralela en el Escenario Bosque. La música compartió protagonismo con la ambientación del recinto, las instalaciones decorativas y las distintas zonas dedicadas al ocio y la gastronomía. Un lugar donde sentirte cómodo desde que entras hasta que sales y donde completar la experiencia musical de diversas formas.
Con Dani Martín, Nil Moliner, Viva Suecia, Taburete, Dorian y Marlon entre los principales artistas del cartel, el festival volvió a apostar por una fórmula que ha consolidado su presencia en el calendario musical madrileño. Un festival que ya es una referencia absoluta.
Viernes 18: Dani Martín, Nil Moliner y una mirada a la nostalgia
La primera jornada estuvo encabezada por Dani Martín, que llegó al Jardín de las Delicias con su gira 25 Pts Años, una celebración de su trayectoria que recupera canciones de su etapa al frente de El Canto del Loco y de su posterior carrera en solitario. Los más nostálgicos pudieron satisfacer sus recuerdos sin dejar de lado a los nuevos éxitos del artista.
Su presencia aportó uno de los grandes componentes nostálgicos del festival. La posibilidad de reencontrarse con canciones que han acompañado a varias generaciones convirtió su actuación en uno de los principales atractivos del viernes. Al final, la banda sonora de una época marcó a muchos de los asistentes y dejó huella en nuestra historia musical.

El cartel ofreció también propuestas de diferentes estilos. Nil Moliner aportó su característica combinación de pop melódico y ritmos luminosos, mientras que Sexy Zebras representó la vertiente más guitarrera y desenfadada de la jornada. Un salto entre estilos musicales que funciona muy bien y triunfa entre los espectadores, ya que según avanza el festival va aumentando también el ambiente.
Marlena, el dúo formado por Ana Legazpi y Carolina Moyano, llevó al escenario su propuesta de pop contemporáneo, mientras que Despistaos recuperó el sonido de una de las bandas habituales del pop-rock español de las últimas décadas. Dos generaciones unidas que siguen abogando por la música, celebrando la vida y vibrando en el escenario.

Club del Río completó la programación principal con una aproximación diferente, construida alrededor de las armonías vocales y de un universo musical que se mueve entre el folk y el pop. El festival siempre aboga porque todo el mundo se sienta cómodo, incluído y donde no se discrimine a nadie.
De esta manera, el viernes combinó el recuerdo de canciones ampliamente conocidas con artistas de distintas generaciones, ofreciendo un recorrido por varias formas de entender la música española actual. La música ha evolucionado y la industria ha cambiado a pasos agigantados, pero la magia de reunirte en directo a disfrutar de tus bandas favoritas no tiene precio.
Sábado 19: Viva Suecia, Taburete y Dorian enamoran a las Delicias
Empezamos el segundo día cambiando de protagonistas, pero siguiendo con el cambio de estilos y la variedad.
Viva Suecia llegó al festival consolidada como una de las bandas de referencia del rock alternativo nacional, ganando más adeptos cada día. Su propuesta, marcada por las guitarras, las melodías que absorben y la intensidad tan especial de sus letras, fue uno de los principales atractivos del sábado y algo que todos los espectadores esperaban con ansia.
Taburete aportó una vertiente más festiva y cercana al pop-rock, volviendo a un escenario ya conocido por ellos donde están como en su propia casa, jugando con un repertorio que ha ido creciendo durante los últimos años y que ha encontrado en los escenarios uno de sus principales espacios de conexión con el público. El público y Taburete ya se sienten en una unión que es inquebrantable.

Por su parte, Dorian ofreció el contrapunto electrónico e independiente, como una de las referencias indies que no envejecen y siguen ganando adeptos con los años. La banda barcelonesa, con una trayectoria de más de dos décadas, se ha caracterizado por combinar sintetizadores, guitarras y letras de marcado carácter emocional, una identidad que la ha convertido en un nombre habitual de los festivales españoles. Una apuesta que es siempre segura a la hora de organizar un festival o cualquier concierto.
Marlon completó el grupo de grandes protagonistas con su propuesta de pop-rock y triunfando con su carisma, mientras que Inazio, Besmaya y Serko fueron algunas de las nuevas voces incluidas en la programación que siempre agradan en escena.

El Escenario Bosque amplió las posibilidades de descubrir otras propuestas, con nombres como Yarea, Álex Wall, Pavlenha, Moni Motes o Javi Chapela. Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y hay que ayudar a que se impulsen y se posicionen en todos los medios que sea posible.
Mucho más que un cartel de conciertos, una familia que se renueva año tras año y que siempre es una de las citas imperdibles de la temporada.
Uno de los rasgos que distingue a Jardín de las Delicias es su voluntad de construir una experiencia alrededor de la música, un plan que quede en el recuerdo y en la memoria de los asistentes por mucho tiempo.
La decoración, las zonas de descanso, la gastronomía y las actividades complementarias forman parte de una propuesta que busca transformar el recinto universitario en un espacio de encuentro y celebración.
La combinación de artistas populares, bandas independientes y proyectos emergentes permitió reunir públicos con gustos diferentes, manteniendo como hilo conductor la música española y el carácter festivo de la despedida del verano.
Con dos jornadas de programación y un cartel que reunió distintas generaciones, Jardín de las Delicias volvió a reivindicar su lugar entre las citas musicales del final de la temporada estival madrileña.
Y ahora, solo queda esperar a la próxima edición…
Esther Soledad Esteban Castillo


