
Las que gritan
Autores: Antonio Rincón-Cano y José María del Castillo
Dirección: José María del Castillo
Reparto: Soledad Mallol, Mariona Terés, Marina San José, Rocío Marín y Laia Alemany (reparto sujeto a alternancias)
Escenografía: Mónica Boromello
Vestuario: Guadalupe Valero
Iluminación: Pilar Valdelvira
Composición musical: Guillermo Fernández
Movimiento: Aleix Mañé
Peluquería y maquillaje: Chema Noci
Producción: Pentación Espectáculos y Coribante Producciones
Género: Comedia
Duración: 95 minutos
Teatro: Teatro Maravillas (Madrid)
Temporada: Del 1 de julio al 30 de agosto de 2026
Las que gritan: una comedia sobre madres, hijas y el derecho a vivir sin pedir permiso
El Teatro Maravillas de Madrid acogió durante el verano Las que gritan, una comedia escrita por Antonio Rincón-Cano y José María del Castillo, dirigida por este último, que utiliza el reencuentro de una madre con sus tres hijas para reflexionar sobre las relaciones familiares, las expectativas sociales y la necesidad de encontrar un espacio propio.
La sociedad va imponiendo de una forma silenciosa y letal la forma de vivir que debemos tener y cómo deberíamos afrontar cada situación que vivimos o las decisiones que tomamos. El mundo que nos rodea gira en base a estas normas sociales impuestas y a veces, el no querer o no poder seguirlas, puede ser letal.
Con un reparto formado por Soledad Mallol, Mariona Terés, Marina San José y Rocío Marín en el reparto de esta temporada, la obra combina humor y emoción alrededor de una pregunta que atraviesa toda la historia: ¿qué ocurre cuando una mujer decide dejar de vivir según lo que los demás esperan de ella?
Cuando decidimos dar ese paso adelante y hacer lo que queremos por nosotras mismas, todo cambia. Muchos lo aceptarán y otros se echarán las manos a la cabeza, pero coger el volante de nuestra vida puede ser una decisión más que emocionante.
Una madre dispuesta a cambiar el mundo
Consuelo ha tomado una decisión: quiere ser feliz. Y también quiere que sus hijas lo sean. El problema es que la definición de felicidad no siempre es la misma ni tampoco requiere los mismos desafíos o sacrificios.
Después de años desempeñando el papel que su familia conoce, decide emprender una nueva etapa que desconcierta a quienes la rodean. Su transformación provoca sorpresa, preocupación y numerosas preguntas entre sus tres hijas, acostumbradas a una imagen muy diferente de su madre. A veces, vemos a nuestros padres de una forma muy diferente a la realidad, olvidando que más allá de nuestros padres, también son personas con ilusiones y sueños.
Para intentar reencontrarse, Consuelo organiza un fin de semana juntas. Lo que comienza como una reunión familiar se convierte en una oportunidad para hablar de aquello que durante demasiado tiempo ha permanecido silenciado.
Las cuatro mujeres deberán enfrentarse a sus diferencias, sus frustraciones y sus deseos, descubriendo que quizá no se conocen tanto como pensaban. Ha llegado el momento de conocerse y dar ese paso adelante.
La obra parte de situaciones reconocibles y utiliza el humor como herramienta para abordar cuestiones que no siempre resultan sencillas, con varios gag que funcionan y algunas situaciones más complejas para agradar a todo tipo de público, contando hasta con sorpresas musicales.
La relación entre madres e hijas, las dificultades de comunicación, las expectativas sobre el papel de la mujer y el miedo a cambiar de rumbo aparecen entrelazados en una historia que alterna momentos disparatados con otros de mayor carga emocional.
Cada una de las tres hermanas representa una forma distinta de afrontar la vida y son completamente diferentes entre sí, aunque en su interior quizás no sean tan distintas. Sus personalidades y circunstancias generan conflictos que permiten abordar diferentes maneras de entender la felicidad, las responsabilidades y las decisiones personales.
Consuelo, por su parte, se cuestiona la idea de que exista una edad a partir de la cual debamos renunciar a los cambios o aceptar una vida diseñada por los demás y es su revolución interior la que le empuja a actuar como actúa.
Cuatro mujeres y cuatro soñadoras
Uno de los aspectos centrales del texto es su mirada hacia la identidad femenina y las relaciones intergeneracionales.
La maternidad, las obligaciones familiares y las expectativas que se transmiten de madres a hijas ocupan un lugar importante en una historia que reivindica la posibilidad de equivocarse, empezar de nuevo y elegir caminos diferentes. Estas reflexiones sin duda funcionan muy bien con los espectadores.
El trabajo de las actrices nos muestra una buena química en escena, un movimiento entre el humor y el drama muy acertado y con sorpresas que no os podéis imaginar. Un reparto muy acertado que deja ver las tablas escénicas que tienen y esa experiencia de nota y se agradece en su resultado final.
El reencuentro familiar sirve también para recordar que las personas cambian y que comprender a quienes tenemos cerca nos puede exigir, en ocasiones, abandonar la imagen que hemos construido de ellas, por muy difícil que sea.
En este sentido, el título adquiere un significado que va más allá de levantar la voz: gritar es una metáfora de expresar deseos, frustraciones y necesidades que habitualmente permanecen ocultas.
Escucharte a ti misma
Las que gritan plantea, desde la comedia, una reflexión sobre la importancia de escucharse a uno mismo y de encontrar el valor necesario para transformar aquello que no nos hace felices. Al final vida solo hay una y hay que escuchar a nuestro corazón.
Su punto de partida es sencillo, pero permite abordar cuestiones universales: las relaciones entre generaciones, los sacrificios que se realizan por la familia y el derecho a reinventarse independientemente de la edad.
Una historia que recuerda que nunca es demasiado tarde para revisar nuestras decisiones y que, en ocasiones, la mejor manera de empezar a entendernos consiste precisamente en atrevernos a decir aquello que llevamos demasiado tiempo callando.
Esther Soledad Esteban Castillo
