Cristina Rota publica “Una historia de teatro y resistencia” con prólogo de Nur Levi, María Botto y Juan Diego Botto

La biografía de una figura clave en la cultura española. 

Una personalidad única, una vida de película y una voz literaria que dejará huella.

Prólogo de Nur Levi, Maria Botto y Juan Diego Botto

Esta autobiografía no responde a las convenciones habituales del género. No es un recorrido lineal por una carrera ni una reconstrucción ordenada del pasado. Es, más bien, una memoria viva, fragmentaria, atravesada por la experiencia de la violencia, la pérdida y la reconstrucción.

Cristina Rota escribe desde la necesidad de entender una vida que no se puede separar de su contexto histórico. Argentina, la militancia política, la dictadura, la desaparición, el exilio: todo forma parte de un mismo tejido vital en el que el teatro aparece no como profesión, sino como herramienta de supervivencia.

El libro propone una idea central que lo atraviesa por completo: el arte no puede separarse de la vida. No existe como espacio autónomo, sino como forma de conocimiento, de acción y de resistencia. Desde esa premisa, cada episodio biográfico se convierte también en una reflexión sobre el sentido del teatro, de la creación y del compromiso.

Como escribe la propia autora:

«Desde entonces fui creciendo en el deseo de que el arte no esté divorciado de la emoción, el pensamiento, el amor y el sexo, de la misma manera que no se puede divorciar el presente del pasado. Este presente nuestro se quedaría colgado llenándose de polillas si el pasado no le alimentara la memoria.»

La escritura no busca cerrar heridas, sino darles forma. La memoria no es aquí un archivo ordenado, sino un espacio emocional donde pasado y presente dialogan constantemente.

«Lo terrible de la figura del desaparecido es que delega en los familiares de la víctima la decisión de certificar su muerte. En algún momento una tiene que negociar con su corazón y su esperanza y decirles que su cerebro, su parte racional, hace años que sabe que está muerto. Una tiene que pedir a su esperanza que, por favor, baje los brazos, que no apriete más, que no sostenga la mirada al destino porque la certeza es palmaria. Y, sin embargo, como diría Lorca: ‘A veces la esperanza me persigue, me ronda, me muerde; como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez’».

Cristina Rota nace en La Plata, Argentina. Comienza a trabajar como actriz a los 14 años. Estudia la carrera de filosofía y letras para enriquecer su mundo interpretativo. Se forma como actriz con los mejores maestros llegados de la diáspora europea, algunos de ellos discípulos directos de Stanislavsky. Investiga sobre dinámica grupal con Ana Quiroga y Enrique Pichón Riviere.

Como actriz ha participado en mas de 60 obras de teatro. Como directora y productora ha puesto en pie más de 50 montajes, recibiendo múltiples premios y reconocimientos, entre ellos varios premios Max. También se ha interesado por el cine, participando en tres largometrajes como guionista y productora y llegando a estar nominada al Goya como mejor guionista por uno de ellos.

Su implicación en la lucha contra la dictadura argentina fuerza su exilio a España, donde, en 1979, funda la prestigiosa escuela de interpretación que lleva su nombre y en la que se han formado algunos de los más relevantes actores y actrices españoles de las últimas décadas (Penólope Cruz, Marta Etura, Ernesto Alterio, Antonio de la Torre, Fernando Tejero o Juan Diego Botto). Desde 1994 su escuela adquiere un teatro, la Sala Mirador, desde donde fomenta un teatro comprometido con la realidad social. En el año 2010 recibió la medalla de oro de las Bellas Artes y actualmente continúa en activo.

Esther Soledad Esteban Castillo

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