Entrevista a Desiré Paredes por el ciclo Nuevos Territorios

Desiré Paredes Nuevos Territorios

Con motivo del nuevo ciclo musical Nuevos Territorios programado por Diego Guerrero para la Fundación SGAE, me he reunido con Desiré Paredes para conocer más sobre su participación y también acercarnos más a su carrera.

A continuación os dejo más información sobre ella y la entrevista, no os lo perdáis:

Desiré Paredes es una cantante madrileña enamorada de la música, del viaje emocional y de la belleza de los sonidos.

Toda su vida ha ido acompañada de la música. Desde Remedios Amaya a Susana Baca, son infinitas las referencias que conforman a esta artista de gran versatilidad para explorar nuevos registros como el flamenco, folclores del mundo o la electrónica, entre otros.

En la actualidad forma parte de numerosas compañías de danza española y contemporánea y bandas musicales de flamenco/jazz/latín como cantante y/o corista. Además, trabaja como autora y compositora en su próximo EP, rompiendo el hielo con un primer sencillo y videoclip autogestionado titulado La tapa, un tema producido por el cantante y productor Diego Guerrero.

1. ¿Cómo recuerdas el momento en que decides dedicarte al mundo artístico?

Fue justo después de cerrar una etapa muy intensa laboral y emocionalmente, y haber superado con creces una depresión a los 24 años.

Dejé un “buen trabajo” de jefa de taller en un centro de educación especial, que a la par compaginaba con la formación de cante flamenco y mis primeros trabajos en algunos tablaos. Un cambio enorme. Mudarme al centro de Madrid, conocer a gente nueva e involucrarme en todos los encuentros y pequeños proyectos musicales que me encontraba en el camino, hasta convertirse a día de hoy en parte de mi trayectoria artística.

La recuerdo como una decisión atrevida, que me hizo sentirme muy entusiasmada y muy asustada a la vez. Mi psicóloga no me apoyaba en la decisión de lanzarme a vivir de la música sin estudios (en parte la puedo entender) y mi familia me apoyó, aun no sabiendo muy bien dónde acabaría esto.

2. ¿Cuáles son para ti las mayores dificultades y, por otra parte, los mayores placeres que has vivido o atravesado en esta profesión?

Las mayores dificultades, sin duda, han sido económicas, proyecciones personales o vistas a futuro, como por ejemplo los obstáculos entre la profesión y la maternidad o poder encontrar un piso de alquiler sin tener nóminas fijas. En definitiva, todo lo que engloba trabajar en la “cara B” de la película, de un régimen de artistas que urge revisar, cuidar y proteger. También existen horas de ensayos, giras y bolos que se caen. Tú también enfermas, caes y todo esto casi nunca se cobra.

Sentir que el futuro es un poco incierto a nivel laboral o si podré acceder a una vivienda propia es algo que me tiene preocupada.

Los mayores placeres, sin duda, son todas las vivencias con compañeros del gremio, giras, amores y desamores, historias, anécdotas, momentos de catarsis musical, visitar otros países e intercambiar culturas, músicas o pisar teatros hermosos en cualquier parte del mundo por los que pasaron destacados artistas. A nivel personal hay algo muy íntimo que siento con la música, donde curiosamente nadie puede entrar aun estando tan expuesta en un escenario. Eso es un gran placer, poder habitarme profundamente mientras canto y comparto la música.

Son tantas las historias, imágenes y sensaciones guardadas que pueden usarse como dosis de gasolina para no tirar la toalla en algunos momentos. Como ya expresé antes, el oficio del artista no se sostiene únicamente de pasión al arte.

3. ¿Cómo te describirías musical y personalmente?

Por la cantidad de géneros que me atraen diría que soy una artista versátil, y el sonido propio de mi voz es el resultado de diversas experiencias musicales. En alguna ocasión me han dicho que hay algo ancestral y viejo en mi voz y yo también siento que es así, no tanto en el sonido, sino en una sensación que es muy similar a cuando escucho algunos folclores de mujeres mayores cantando o comunidades coreando. Me encanta. También hay fuerza y sensibilidad en mi expresión.

En lo personal soy ordenada, exigente, con carácter y muy sensible. Me encanta cocinar, la artesanía, las plantas y dedico bastante tiempo a mi salud emocional, lo que siento que se va reflejando y transformando a la vez en lo musical también, que van de la mano. En mi forma de cantar, desde dónde canto y de cómo me enfrento a nuevas experiencias o transito mis miedos e inseguridades en el escenario.

4. ¿Cómo te surgió esta propuesta de la Fundación SGAE y qué te pareció la propuesta?

Surge por Diego: él me recomienda la oportunidad, y en esta oportunidad también soy recomendada. Me siento muy afortunada de que un músico y productor como Diego, al que admiro, confíe en mí para compartir cartel con artistas tan maravillosos como los de este año.

En cuanto a la propuesta, es muy gratificante y llevadero poder contar con una producción organizada que facilita los recursos técnicos y humanos, apoya nuestros proyectos y nos visibiliza. Algo que es imprescindible en cada puesta en escena, donde en otros contextos los artistas tenemos que invertir mucha energía, alquileres de salas, técnicos, tirar de colegas o ser doblemente creativos para poder hacer lo que tanto imaginamos y por lo que tanto vivimos.

Desiré Paredes La tapa

5. ¿Cómo ha sido trabajar con Diego Guerrero, qué te llevas de esta experiencia?

Después de haber pasado tiempo desde que Diego produjera mi primer single en 2021, lo recuerdo con mucho cariño y me da un poco de risa. Primero, era mi primer single, y yo me había empeñado en que lo produjera él. No me andé con chiquitas y, a la vez, era yo muy “chiquita” con todo aquello, y me refiero a estar al mando de mi propia música. Había estado en varios estudios grabando para gente, pero nunca tomando decisiones sobre mi música. Y sí, me di cuenta de todas las decisiones que hay que tomar en cada sesión. Tantas como capas existen en un tema producido por Diego Guerrero, que no son pocas, y por eso también me gusta.

A pesar de las dudas e inseguridades que me brindaban empezar a trabajar en mi propia música con un maestro, Diego supo guiarme muy bien en la producción, me abrió las puertas de su casa, me incluyó en su familia y, cada sesión que pasaba, La tapa sonaba mejor. En definitiva, me llevo de esta experiencia muchísimo aprendizaje en el estudio, un pedazo de tema y un buen compañero.

6. ¿Cómo ha sido la experiencia vivida con “La tapa”?

Más de un año de trabajo, cuatro días de rodaje, un crowdfunding improvisado por WhatsApp el día de mi cumpleaños, treinta amigos trabajando gratis desde las cinco de la mañana, alquilar una nave entera de maniquíes para nosotros, mis padres y abuelos en la autocaravana dando gloria y comida a todo el mundo, crear al personaje del maniquí con nuestras propias manos… ¡Buah! No tengo palabras para lo que fue aquello.

Yo siempre digo que este single fue como un fin de carrera o experimentar en toda regla un “creer es crear”. Yo tenía mucha fuerza. Me sentía imparable, y tengo que decir que, aun con todo eso en mí, si no hubiera tenido el apoyo y trabajo de todas las personas que participaron, no se hubiera podido.

Esta experiencia me hace darme cuenta de lo importante que es la red y el tejido social que construimos en el tiempo. De la comunidad y lo tangible. De que el intercambio y aprender a pedir ayuda es importante y es vital. Más aún en un mundo que incita al individualismo, lo digital y nos aleja cada vez más de la sencillez, la madre, lo orgánico y el origen.

Hoy en día son tantos detalles los que la música requiere si quieres darte a conocer que son inabarcables (a no ser que tengas a un buen equipo trabajando contigo), y que, además, no tienen tanto que ver con la música en sí, sino con un mercado, un concepto, una imagen o producto como artista, que en el caso de las mujeres es mucho más exigente y cuestionado.

La tapa nace tímidamente y de manera autogestionada, en tiempos donde no son importantes los procesos, los tiempos o los amigos sin millones de seguidores, en un mundo donde todo se consume cada vez más deprisa y es más impersonal. Viene a “cantarnos” que seas tú mismo. Que nuestra identidad la conforma lo que vive en nosotros, lo que nos emociona, no la publicidad constante de apariencias superficiales, cuerpos establecidos o estilos de vida inalcanzables.

7. ¿Cuáles son las influencias musicales o los referentes que te han acompañado a lo largo de los años?

La electrónica, la música africana, la Gnawa, la del nordeste de Brasil, el bolero, el jazz, las tonadas, el landó peruano o los folclores latinos han cautivado mi escucha más adulta sin duda. La música brasileña, en concreto el maracatu, ocupa un lugar muy importante en mi trayectoria, ya que formé parte de un bloco durante seis años donde tocaba alfaia, caixa, abê y cantaba.

Si tuviera que nombrar a artistas de los géneros que escuché desde mi niñez a la adolescencia puedo nombrar a: Manolo García, Platero, Extremoduro, Kiko Veneno, Raimundo Amador, Niña Pastori, Remedios Amaya, Ojos de Brujo, Macaco, Muchachito Bombo Infierno, y un largo etcétera. Siempre digo que yo aprendí a cantar y armonizar voces con ellos y ellas. Me sabía todos los arreglos a tiempo, los solos, letras… lo que fuera. Fueron mi escuela durante los infinitos kilómetros en coche con mis padres, mi inspiración y mi trampolín al estudio del cante flamenco siendo más mayor.

8. ¿Y tus últimos descubrimientos musicales?

El ultimísimo es un álbum de Elza Soares de 2016, A mulher do fim do mundo. Un discazo con una producción y sonidos muy modernos para la época, para una voz y artista tan curtida y añeja. Imposible dejar de nombrar a Susana Baca, Liliana Herrero, Renata Rosa, Lenine, Munir Hossn, Maro, Rita Payés y Pol Batlle, Sílvia Pérez Cruz o Enrique Morente, que, entre otros, me inspiran y llevan acompañándome muchos años también en la escucha.

Desiré Paredes directo

9. ¿Tus rincones favoritos de Madrid?

La calle Arganzuela, en La Latina, donde me mudé con mi perra de 3 meses por primera vez a Madrid, y donde también impartí clases de cante flamenco seis años en La Casa de los Jacintos. Y, por supuesto, Casa de Campo, un lugar salvavidas para imaginar que escapas de la ciudad, que visito muy a menudo.

10. ¿Algo más por aportar o añadir a la entrevista?

En la actualidad, estoy grabando lo que será mi próximo álbum, trabajando mano a mano con Paul Castejón en Sinestesia Estudios. Un productor con una creatividad y sensibilidad maravillosas y mejor amigo, con el que puedo permitirme explorar e indagar en el proceso. El sonido que está surgiendo de los temas es muy personal y, a la vez de moderno, no suena a lo de ahora; también podría recordarnos al world music o mestizaje de los 2000.

Si has leído esta entrevista hasta el final, gracias. Si te has sentido atraída o atraído de alguna manera, te invito a que sigas mi trayectoria. Espero conocerte, cantarte y que alguna de mis canciones o interpretaciones pueda llegar y quedarse en algún lugar de tu alma.

Esther Soledad Esteban Castillo

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