Entrevista a Nicolas Mathieu por “El Cielo Abierto”

Nicolas Mathieu durante la presentación de El cielo abierto

Fragmentos del cielo abierto

Una conversación literaria con Nicolas Mathieu

Hay libros que no necesitan alzarse como monumentos para dejar una huella. El cielo abierto, del escritor francés Nicolas Mathieu, es uno de ellos. Un libro íntimo, fragmentario y conmovedor, donde la melancolía no es una derrota sino una forma de estar en el mundo.

Conversamos con Mathieu sobre el origen de esta obra escrita “a vuelapluma”, su relación con el tiempo, la escritura y los instantes que no se pueden decir con demasiadas palabras. A continuación os dejo la entrevista, no os la perdáis:

1. ¿Cómo nació este libro tan diferente a tus novelas anteriores?

En realidad, nació como una forma de guardar. Eran textos sueltos, publicados en redes sociales, que se habrían perdido como tantas otras palabras digitales. Mi editora, Emmanuelle Le, me propuso convertirlos en un objeto con peso, con papel y con imágenes. Así nació El cielo abierto, como un intento de salvar la fragilidad.

2. ¿Qué relación tienes con el formato fragmentario?

Es una forma de respirar. No hay una trama que lo una todo, sino una cadencia emocional. Lo comparo a veces con un cuadro impresionista: manchas de sentimientos, recuerdos, intuiciones. No sé si es poesía, pero sí sé que está más cerca del susurro que del grito.

3. Hay una melancolía muy presente. ¿La buscaste o simplemente te habitó? ¿Tienes alguna fórmula para renunciar a ella?

Siempre me ha habitado. La melancolía es el tiempo que se vuelve consciente. No es tristeza pura, es una forma de sabiduría. También hay alegría en el libro, momentos luminosos, pero casi todos están teñidos por ese azul que se apaga despacio. Y no sé si quisiera deshacerme de ella; al final es parte de la vida.

4. ¿Escribir este libro fue más difícil por su tono íntimo?

Muchísimo más. Con la ficción hay un velo. Aquí no. Este libro me dejó desnudo. Por eso, a veces, lo siento como el más verdadero. Aunque me exponga.

5. ¿Cómo influyeron las redes sociales en tu escritura?

Fueron decisivas. Aprendí a escribir en párrafos breves, intensos, autosuficientes. En internet uno no puede demorarse demasiado, así que aprendí a ir al hueso. Eso también está en El cielo abierto: cada fragmento debe sostenerse por sí mismo.

6. ¿Cómo surgieron con el tiempo estos textos?

En todas partes. En mi casa, en la cama, en el sofá, en trenes, aeropuertos, hoteles… Muchas veces viajando. La escritura tiene algo de exilio, y la soledad del viaje ayuda a que emerja lo esencial.

7. ¿Recuerdas cuándo decidiste ser escritor y cómo ha pasado el tiempo hasta ahora?

A los 18 años supe que quería serlo. A los 40 recibí el Goncourt. Fueron 22 años de constancia, fracasos, aprendizaje. Escribir es una carrera de fondo. No hay atajos.

8. ¿Qué consejo le darías a alguien que quiere escribir?

Leer mucho. Escribir solo lo que uno puede decir con verdad. No imitar. Encontrar su propia disciplina. Saber cuándo y cómo se escribe mejor. Y, sobre todo, resistir.

9. ¿Qué autores te acompañan y han sido tus referentes desde siempre? ¿Y tu banda sonora personal?

Céline, Albert Cohen, Flaubert, Annie Ernaux, Jean Giono… Me gusta también la novela negra, tanto francesa como americana. En música: Simon & Garfunkel, Springsteen, Bach, Satie… Esas voces me ayudan a encontrar la mía.

10. ¿Te gustaría regresar al mundo cinematográfico?

He escrito guiones. El cine me fascina, pero me agota. Es un trabajo de equipo, con muchas concesiones. Un guion es solo un pliego de condiciones. Lo literario, para mí, sucede en otra parte.

11. ¿Cómo recuerdas todo el fenómeno que viviste con el premio Goncourt?

Cambia todo y nada. Cambia cómo te miran, cómo te escuchan. Pero tú sigues siendo la misma persona. A veces eso es incómodo, pero también es un regalo.

12. ¿Y qué recuerdos tienes de la pandemia?

Fue brutal. Tuve que ser maestro de mi hijo, escribir en medio del caos doméstico. De ahí salió Connemara. Fue un libro atravesado por el encierro.

13. ¿Tienes algún lugar que nos puedas recomendar que sea especial para ti y algún lugar pendiente al que viajar?

El Mediterráneo. Cada año vuelvo. El azul allí lo cura todo. Me gustaría conocer Escocia, Egipto, las islas griegas… Pero Marsella siempre está en mi horizonte.

14. ¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos o sueño por cumplir que quieras compartir con nosotros?

Estoy trabajando en una novela más arriesgada, más inquietante. No sé si saldrá bien, pero me obliga a reinventarme. También me gustaría publicar poesía, aunque quizás El cielo abierto ya esté rozando ese género.

15. ¿Qué te dirías a ti mismo si pudieras viajar en el tiempo?

A mi yo de hace veinte años le daría un abrazo. Le diría que aguante. Y a mi yo del futuro le pediría que no se pierda. Que no olvide lo que lo trajo hasta aquí.

Esther Soledad Esteban Castillo

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