Con motivo del lanzamiento de Arsenal, me he reunido con Guille Santa-Olalla para poder conocer más su mundo musical y todo lo que está viviendo. No os perdáis la entrevista a continuación:
1. ¿Cómo te presentarías musicalmente ante el público que aún no te conoce?
Diría que un revueltillo de todo aquello que he escuchado y aquello que me gustaría escuchar. Trato de que encima del escenario y en el estudio de grabación se reconozca un estilo muy transversal que malinterpreta a su manera el indie-rock, el folk y el mal llamado género cantautor. Un torbellino llamado Guille Santa-Olalla, si nos ponemos pretenciosos. Pero, en cualquier caso, soy mis canciones, y trato de parir canciones que tengan algo que decir a través de su letra y una forma de decirlo que seduzca a través de su melodía y sus arreglos.
2. ¿Qué recuerdas del momento en que decidiste dedicarte al mundo de la música y cómo describirías el cambio hasta día de hoy?
Diría que es un salto al vacío desde una avioneta… Posada sobre el agua. Al principio crees que te estrellarás, pero luego te das cuenta de que te hundes poco a poco y que todo es más divertido si aprendes a bucear. Sin duda, lo más distinto entre mis inicios y el momento actual es la forma de afrontarlo. Al principio sin tantas pretensiones, aprendiendo sin darme cuenta de todo lo que pasaba.
Ahora, claro, busco que sea una forma de vida compatible con otras facetas también reales de mi vida y eso hace que se racionalice todo un poco. Pero uno también cambia con el tiempo y me siento más relajado hoy en día con esta forma de afrontarlo.
3. ¿Qué te llevarías de “Arsenal” para futuros proyectos? ¿Hay algún elemento o proceso que hayas vivido nuevo con este trabajo respecto a los anteriores?
Todos los conocimientos de producción y de definición del sonido que he logrado adquirir. Hay que regular muy bien la cantidad de tiempo a la hora de grabar y producir, eso también es un aprendizaje importantísimo. El suficiente para que la grabación se parezca a tu idea original, pero no tanto como para empezar a creer que la obra jamás podrá acabarse.
4. ¿Han quedado muchos temas fuera del setlist final o hay alguno que podamos escuchar en el futuro o en algún directo?
Seguramente siempre quedan canciones fuera porque no encajan en el estilo o la temática del disco. En este caso, desde luego, ha ocurrido. Y, por supuesto, se quedan en la recámara esperando, si llega, su momento.
Este disco tiene, de hecho, canciones que vienen de muy atrás y que hasta ahora no se habían juntado con un disco que les resultara apropiado. Se parece al bloc de notas de un guionista o una escritora, ideas sueltas esperando el momento adecuado para insertarlas. Si una canción te ha dado cariño y tú a ella, es difícil que se diluya.
5. ¿Cuál sería tu American Dream personal o qué sueños tienes pendientes de cumplir?
Tantos que es difícil enumerarlos, pero uno de ellos sería seguir conociendo pueblos y ciudades a través de la música. Vivencias y gente. Fuera de lo estrictamente artístico, creo que es una de las características más alucinantes de este trabajo.
Hay contextos que jamás hubiera rozado si no fuera por la música… y hubiera sido una pena. Las historias que te llevas en esta profesión me hacen sentir muy vivo.
6. ¿Qué elementos tiene que tener un directo para conquistarte? ¿Hay alguna fecha o concierto en especial al que hayas asistido o que hayas dado que quieras compartirnos en la entrevista?
Autenticidad y goce. Si los protagonistas no disfrutan ni sufren con su propia música, difícilmente va a conectar contigo, por mucho juego de luces que hayas contratado.
Por poner un ejemplo, recuerdo un concierto en acústico de una artista murciana llamada Eliana Poveda en La Tertulia de Granada. Ese día me hizo llorar por dentro como un niño, fue una catarsis. Algo así debe ser un concierto para mí. Algo que te haga subir y bajar.
7. ¿Un lugar o ciudad especial de las que has visitado o en las que hayas vivido que nos quieras recomendar? ¿Tienes algún viaje pendiente que quieras hacer ahora o en un futuro próximo?
Recomendaría Budapest, sin duda. Fue mi casa durante algunos años y, para mí, fue una explosión cultural muy importante e influyente. Un lugar del mundo con una magia especial, con un sentido de lo estético muy particular.
En cuanto a viajes pendientes, me gustaría visitar algún sitio poco transitado. Buscar más el silencio quizás que lo urbano. Cuando viajo, intento no hacer noches en ciudades. Las mañanas son completamente distintas en los sitios pequeños. Te diría el norte de Aragón como uno de mis próximos objetivos.
8. ¿Quién o qué necesitarías para resolver cualquier problema en tu Gabinete de Crisis particular?
A mi familia, con ellos la respuesta es mucho más sencilla y relativizarlo todo es más natural. Tengo la suerte o la mala suerte de que siento que casi nada de lo que me atormenta viene del mundo real sino más bien de lo que proyecto en él.
Es un privilegio de vivir en el primer mundo que requiere también aprender a domar tus voces interiores. Y hacerlo con gente que te quiere alrededor es infinitamente más sencillo.
9. ¿Tus últimos descubrimientos culturales?
En el mundo de la música, me ha interesado mucho la irrupción de Marta Santos. Me parece una artista con una sensibilidad especial. O el poderío rejuvenecedor del folclore de Rodrigo Cuevas. Y luego hay gente como Jacob Collier del que siempre aprendo algo viendo sus directos. Son, más allá que músicos, maestros.
Fuera de la música, la directora de cine Alauda Ruiz de Azúa me tiene también muy enganchado. A veces creo que tenemos una generación de oro de cineastas en nuestro país actualmente y hablamos muy poco de ello.
10. ¿Algo más por aportar o añadir a la entrevista?
Sin duda, me gustaría agradecer todo el cariño que le está dando mi público a ARSENAL. No digo que no lo merezca porque mi disco me tiene enamorado a mí también. Pero siempre es imposible saber si las canciones van a conectar y ver cómo lo hacen impresiona un poco.
Por otra parte, para mí invertir en cultura es igual que invertir en terapia: el beneficio no es material pero nos hace más humanos, y más si lo compartimos con alguien. Así que animo a todo el mundo a ocupar nuestro tiempo de ocio con la cultura.
Esther Soledad Esteban Castillo
