Sobre el espectáculo
Sollertinsky toma como punto de partida el Trío nº 2 op. 67 de Dimitri Shostakovich, que el compositor ruso dedicó a la memoria de su amigo Ivan Sollertinsky. Sollertinsky fue un intelectual polímata, erudito del teatro, la música y la cultura de su tiempo que en los años 30 y 40 del siglo XX apoyó y estudió en profundidad la música y la creación escénica que se hacía dentro y fuera de su país. A su muerte en 1944 -en mitad de las penurias de la Segunda Guerra Mundial-, el músico Shostakovich respondió con esta composición con tintes tan elegíacos como festivos.
La amistad y el diálogo entre ambos sirven en este proyecto de trampolín para abordar y traer al presente la relación problemática del artista con su tiempo, cuestión que como es sabido condicionó la vida del músico ruso. Para él, Sollertinsky fue un apoyo esencial en su carrera, al permitirle abrirse a nuevos públicos e influencias, venciendo el encerramiento al que de un modo u otro el artista se ve abocado en ocasiones, y más especialmente en su juventud. Gracias al apoyo de su amigo Sollertinsky, Shostakovich mantuvo la fe y la energía en la composición, a pesar de todos los obstáculos que le fueron poniendo a lo largo de su vida
Tomando esa historia como referencia de fondo, el proyecto da un salto al presente, poniendo también el foco en la fuerza dinamizadora de la amistad, en la relación de nuestro tiempo con sus artistas y en los márgenes de posibilidad para los creadores en el contexto actual más radical. Igual que los dos amigos rusos, el espectáculo Sollertinsky plantea en nuestros días la relación entre tres jóvenes, su amistad y sus apoyos, sus encuentros y sus distanciamientos, marcados por condicionantes vitales que van más allá de su control.
Así, Iván Sollertinsky se convierte en una inspiración, un paisaje de fondo, un sustrato emocional sobre el que se construye este espectáculo
Sinopsis
Dos mujeres nos esperan en escena para hacernos partícipes de un viaje: el improbable camino que va de la una a la otra. Siguiendo el rastro que ha ido dejando la ausencia de Marta, su amiga en común, van trenzando palabras, músicas y gestos, convocando a otros cuerpos con los que celebrar. El resultado es un proceso en marcha, donde los mensajes intercambiados dialogan con los intentos (a veces completos, a veces fallidos) por recorrer y dar sentido a ese camino entre las dos. Una apuesta por la confianza, por la creación y por el encuentro en tiempos de desorientación y precariedad.
FECHAS: Del 15 de febrero al 2 de marzo de 2024 | HORARIO: De jueves a sábado a las 20h30 | GÉNERO: Multidisciplinar | DURACIÓN: 65min | PRECIO: 14€.

Crítica
Julio Provencio regresa a la Sala Cuarta Pared con un nuevo espectáculo llamado Sollertinsky donde nos muestra numerosas artes en un mismo escenario, todo ello con un gran reparto en escena que juega con diversos momentos e instantes muy diversos que forman un conjunto fascinante, original y absorbente dejando perplejo al espectador, todo ello bajo el Trío nº 2 op. 67 de Dimitri Shostakovich, compuesto para su amigo Ivan Sollertinsky en su memoria.
Si Sollertinsky viajara en el tiempo al barrio de Embajadores y visitara esta representación seguro que se emocionaría, ya que vería desarrolladas sus grandes pasiones -el teatro, la música, la pintura- entre otras de sus virtudes en una misma función que nos trae Provencio desarrollando algo diferente a lo que podamos encontrar en la cartelera madrileña con una propuesta diversa y hecha para saltarse todas las normas y conseguir atraer la atención del espectador con algo loco y atrayente, todo ello con la ayuda de Patricia Roldán junto a Julio Provencio.
En la parte musical al violín, violonchelo y piano podemos ver a María Cardiel, Fabiola Sebastián y Samuel Martín y en el escenario les acompañan Irene Doher, Macarena de Rueda, Sergio Jaraiz, Cristina Subirats, Paola Cabello Schoenmakers y Fabián Augusto Gómez.
Una Oda a la amistad, al ser querido que se aleja, a la muerte y a su ausencia, al dolor, al sinsentido, al pesar… dos jóvenes que reflexionan sobre el tiempo que estamos viviendo y su problemática y en ocasiones su levedad, a la vez que un recuerdo y una súplica de contacto ante su amiga Marta que murió y les dejo un vacío que comparten en esta obra. Sin duda la parte de los monólogos y los pensamientos que nos trasladan se van entrelazando como si la cuerda que más tarde los actores usarán para crear figuras se plantea en el escenario.
Un espectáculo con luces y sombras que también se muestran literalmente al espectador, música y diversas artes se mezclan en la sala Cuarta Pared.
Y vosotros, ¿queréis adentraros en el universo de Sollertinsky?
Esther Soledad Esteban Castillo
