
Diego Arango: “Luna” y otras órbitas musicales
Diego Arango llega a España para presentar sus nuevos temas y, en concreto, su single “Luna”, lanzado especialmente para España y México. En su fugaz paso por Madrid charlamos sobre sus últimas aventuras musicales. Seguro de sí mismo y de sus canciones, ahora mismo está afincado en Barcelona con la idea de ir expandiéndose poco a poco. ¿Le conocemos mejor?
Sus aventuras en otros países
De visita en España, Diego confiesa que está muy emocionado: es su primera experiencia saliendo de Latinoamérica para tocar “al otro lado del charco”. Con su pop tropical, romántico y fiestero, y letras cuidadas, espera llegar lejos.
Antes de dar el salto a México, “Luna” ya había tenido una gran acogida en Latinoamérica. “Siempre pensé esta canción para los latinos, para la fiesta y el veranito; esas cosas que calientan el ambiente”, dice.
Junto a José Miguel Velázquez —productor con ocho Latin Grammy— llevan cinco años modelando un proyecto de largo recorrido: tendencias de aquí y de allá para crear algo propio. Aunque Diego apenas suma cuatro años y medio de carrera, Colombia, Estados Unidos y Puerto Rico han recibido muy bien sus canciones.
“Luna”, fase nueva
La chispa de “Luna” surgió en el estudio, observando los cambios de la propia luna. De ahí nació esta pieza sobre locura, oscuridad y amores que se quiebran, con la idea de un “pacto” lunar que también puede traicionar.
Compuso marcando el pulso con la mano hasta que apareció la melodía; luego sumó acordeón y ukeleles. El videoclip, rodado en Caracas en formato cine y en tres días, sorteó cancelaciones y líos de viaje, pero terminó despegando con cientos de miles de visualizaciones.
Para él, “Luna” es romántica y triste a la vez: una lucha de pareja por encontrar lo que cada uno necesita. La fue presentando por Costa Rica, Panamá, Miami y más tarde México, donde empezó a recibir nuevas peticiones.
Creencias musicales
Publica varias canciones por país porque cada lugar conecta con estilos distintos. España y México le parecen parecidos: en verano manda la fiesta; el resto del año, la balada.
Disfruta del estudio: la búsqueda, el pulido, el momento en que todo encaja. Se asume romántico y perfeccionista, y cuida que la voz en directo suene muy cercana a la del disco.
Le emociona leer a oyentes de otros países que le cuentan que su música les acompaña. En casa, de niño, sonaban boleros, tangos, flamenco (Camarón), ranchera y balada pop. Empezó mirando hacia Alejandro Fernández, pero viró a un sonido más actual sin perder el pulso romántico.
Directo, anécdotas y emoción
En redes ha movido al menos cinco singles por Latinoamérica. El más íntimo es “Hay Amor”; “Luna” es pura fiesta conectiva; y “Mala” —una sátira sobre amores caprichosos— disparó sus clubs de fans.
Un concierto inolvidable: en una zona humilde de Colombia le esperaban niños y familias que se sabían las coreografías; detuvo el show para que cantaran. Otro momento imborrable: en Querétaro (México), en un centro de rehabilitación con niños con cáncer, adelantó su actuación para que pudieran dormir y se bajó de la tarima para cantar con ellos.
Banda sonora vital: mucho Coldplay, su propia “Hay Amor”, baladas de cine romántico que te hacen pensar y canciones sobre la infancia y el maltrato.
Recomendaciones
- Libro: Los pilares de la Tierra
- Película: El amor en los tiempos del cólera
- Disco: My Way — Frank Sinatra
