ENTREVISTA A ELLOS
Santi y Guille, Ellos, vuelven para sorprendernos y esta vez con un estilo popero muy cabrón, un álbum formado por doce temas que no os dejarán indiferentes y que se os quedarán grabados de principio a fin cual ente superior hablándote con lengua viperina.
En un encuentro muy divertido en el Coconut Bar pude conocerles mejor como personas y como músicos, y aquí, en las siguientes preguntas, podréis descubrir los recuerdos de una entrevista tan interesante como divertida.
–Lo primero, felicitaros por vuestro nuevo álbum “Pop Cabrón”. ¿Cómo os decidisteis a apostar por este título tan original?
Guille: Nos lo llevan preguntando durante quince años. Cuando empezábamos y nos preguntaban “¿qué música hacéis?” —si pop, rock, tecno, el tonti-pop que en ese momento estaba muy de moda—, nosotros decíamos “pop cabrón”. Nace de un amigo que se inventó el término y se quedó; y en entrevistas, año tras año, nos lo preguntaban y parecía que teníamos una etiqueta que ha cuajado.
–Además, que el pop puede llegar a ser muy cabrón…
Guille: La verdad es que sí. En iTunes nos lo han censurado con asteriscos, está gracioso: somos el primer grupo indie al que censuran una portada en iTunes. A Javiera Mena también le han censurado los pechos. Es “pop c—n”: te puedes inventar lo que hay en medio.
–¿Cuánto os ha llevado la composición y la grabación?
Guille: Si contamos desde la primera a la última canción, han sido dos años, pero no dos grabando. Nos hemos mudado de casa entre medias, hemos montado el estudio… No ha sido tanto tiempo seguido, sino con un montón de parones. Hemos grabado de forma muy relajada, en nuestras casas y bastante a gusto. Antes siempre era todo con prisas y con un reloj marcando el tiempo.
–Vamos, que ha sido el menos cabrón… ¿Y cómo fueron surgiendo las canciones? ¿Fue difícil escoger el repertorio final?
Santi: No. La primera que sacamos fue “Lengua viperina”, en el EP, también con una versión de “Huesos”, y fue muy bien. Empezamos a tomar las riendas nosotros solos: gustó mucho y fue número 1 en iTunes. Luego hicimos más medios tiempos, canciones más pausadas, más tranquilas… Las más rápidas vinieron al final y “O tú o él o yo” fue la última.
Guille: Eran once canciones, pero nos confundimos y salió una más.
–¿Podríais escoger la canción más personal y la más enérgica?
Guille: Me quedo con el single “O tú o él o yo” porque recoge cómo hemos ido evolucionando el sonido y, además, parece que es la que mejor suena. Al ser la última, también tira más. La suya también es muy simbólica.
Santi: La que más me gusta es “Lengua viperina” porque es la primera y la más significativa. Además, tiene un toque único.
–¿Cambian vuestras favoritas para el directo?
Guille: Ahora estamos empezando los ensayos y aún no están rodadas, pero son difíciles de llevar al directo porque son canciones con muchos sintes, baterías y bajos reales. Tenemos una banda de seis personas en el escenario y es complejo.
Santi: Ahora es diferente que cuando íbamos solos, porque la banda tiene el componente humano, que falla, y hay que ensayar mucho.
Guille: Antes dabas al play y, si fallaba, o eras tú o era la máquina.
–Para los que no hayamos ido aún a un concierto vuestro, ¿qué vamos a encontrar?
Guille: Canciones. Vais a encontrar a seis personas, proyecciones y un directo animado, con vestuario. Vamos a ir expandiendo el concepto de “solo canciones”, pero cada vez todo es más competitivo: los conciertos se trabajan más. En el Arenal Sound salimos los dos solos, con cuatro máquinas, y más de quince mil personas estaban dando botes. Son retos: o te vienes arriba o te caes. En los ensayos, la banda suena bien; ver los temas tocados por mucha gente… funciona.
–¿Algún concierto especial para vosotros?
Guille: El Arenal Sound: recorrer el escenario para llenarlo. Fue muy divertido (risas). En los rankings quedamos de los primeros. La gente agradece escuchar canciones que le gustan.
Santi: En los festivales se necesita algo distinto.
Guille: No hay término medio: o electrónica pura o el nuevo rock tirando a rancio. Nosotros hacemos Pop Cabrón.
–Vuestras canciones tienen un ritmo muy positivo aunque, en el fondo, esconden otra verdad…
Guille: Fórmula de toda la vida: Pet Shop Boys, The Smiths o ABBA. Divertidos por fuera, fondo agridulce por dentro. Transmitir una pena con una sonrisa.
Santi: Melodías vivas, letras tristes.
Guille: Hay quien se queda con el baile y quien hace la segunda lectura. Va por niveles.
–¿Alguna ciudad pendiente para tocar?
Guille: América. Hay propuestas, pero no depende solo de nosotros: billetes, sin agencia, sin marca… Ojalá en 2015.
Santi: Si nos cubren gastos, encantados. Allí tocan muchos apoyados por compañía.
Guille: Joe Crepúsculo estuvo en México y su visión es diferente. La burbuja indie está bien, pero también hay otra realidad. Queremos salir de la zona de confort.
–¿Cómo es para vosotros el concierto perfecto?
Guille: Si es perfecto, aburre. Un poco de caos le da encanto. Lo perfecto es lo imperfecto con buenas canciones y emoción.
Santi: Los técnicos perfectos no siempre emocionan: a veces son mecánicos.
Guille: Lo nuestro es divertirnos y que cada concierto sea distinto. En el ContraClub siempre se llena y hay quien repite porque nunca es igual. Apuntarme lo que diré me haría un autómata.
–¿Banda sonora de vuestras vidas?
Guille: ABBA.
Santi: The Doors.
–¿Un lugar especial al que ir como grupo?
Guille: Estocolmo ya está: ahora México.
Santi: Sudamérica en general.
–Último disco comprado y descubrimiento musical:
Guille: Vinilo de Los Ganglios: divertido, pero con chicha artística.
Santi: Alguno de The Smiths.
–¿El mayor desafío y el mayor placer de grabar este disco?
Guille: Placer: grabarlo sin justificarte ante nadie, pensando en nosotros y en la música.
Santi: Desafío: nadie te dice si está bien o mal. Decides tú y, cuando sale, ya no lo cambias.
Guille: ¿Y quién decide qué es “bueno” o “malo”? A veces lo “malo” para otros es lo “bueno” para nosotros.
–¿Futuros retos para 2015?
Santi: El directo: prepararlo con la banda. Y, como nos autogestionamos, toda la parte logística y de papeleo.
Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

