Entrevista a Álex Matía por “Los Defectos”

ENTREVISTA A ÁLEX MATÍA


Álex Matía

Álex Matía llega a Lunas Pasajeras con su disco Los Defectos bajo el brazo como comienzo de su nueva etapa en solitario tras dejar su anterior banda, Básico Permanente.

Diez canciones que nos llegan bajo una presentación muy curiosa, atractiva y absorbente. Si queréis disfrutar de unos temas diferentes, bajo una voz peculiar y cautivadora, no dejéis de contemplar estos “defectos” al cien por cien musicalmente para observar todas las virtudes que esconden.

El propio Matía os desvela aquí todos los secretos y engranajes del disco. ¿Os animáis a descubrirlos?

—¿Cómo comenzó la aventura de este disco?
Los Defectos es el final de Básico Permanente. Estuve siete años tocando con ellos desde los dieciséis; hicimos tres EP —el último con José Nortes, un productor muy reconocido—, pero las cosas no salieron bien con la banda y cada uno teníamos nuestros proyectos. Tenía ganas de hacer algo más personal y, en enero de 2014, cuando terminó la banda, decidí ir por mi cuenta y trabajar al máximo en este trabajo.

—Y ahora ya ha llegado tu “primer hijo” musical. ¿Es muy diferente tu forma de trabajar respecto a cuando estabas en la banda?
Sí. En realidad estaba buscando un productor para grabar y probar cosas nuevas. Hemos trabajado desde febrero hasta agosto; ha sido un proceso largo, pero ha salido algo fructífero, con muchas capas, muchas voces e instrumentos.

—¿Fue complicado escoger el repertorio final que incluye el disco?
Tenía pensadas más o menos entre siete y ocho canciones: algunas anteriores a Básico Permanente, otras más nuevas; alguna incluso la toqué con ellos. Luego hubo temas que no estaban muy claros y los descartamos. En casa soy muy selectivo: voy escribiendo y desecho mucho. Las que están en el disco tenían que estar.

—¿Podremos escuchar alguna de las que han quedado fuera en concierto o por otro medio?
No lo había pensado (risas). ¡Ojalá! En la presentación me ceñiré al disco y a algunas versiones representativas de mi última etapa musical. A ver si le gusta a la gente, porque es una propuesta arriesgada.

—Comenzaste muy pequeño aprendiendo guitarra. ¿Han cambiado mucho tus referencias con el tiempo?
Sí. Empecé con nueve años a tocar guitarra española y, según avanzaba, cambiaban mis influencias. En mi adolescencia escuchaba mucho a Fito, a Ariel Rot, rock clásico y también autores en castellano como Quique González y Zahara. En los últimos años me he metido en la música independiente española y, el último año, en la latinoamericana: van muy fuertes y hay un público potencial enorme.

—¿Cuál es, para ti, la canción más personal y la más enérgica del disco?
“Fuego” es la más representativa; cuando la escribía sabía que me definía. La más enérgica es “Ahora”, más potente y guitarrera, con bases electrónicas.

—¿Estuvo claro el single desde el principio?
No desde el principio, pero al grabarla supe que debía salir primero.

—¿Cómo llegó a ti el título del disco?
Lo decidí casi al final. Cada canción tiene un nombre concreto y claro, y Los Defectos lo aunaba todo.

—¿También fue tuya la idea del diseño del disco?
Trabajé ideas en casa: grafitis, arte contemporáneo… Con el concepto “defectos” quería algo abstracto y que yo apareciera iluminado. Contacté con Emilio Lorente: propuso contrastarlo con geometrías claras y puras. El resultado es ese diálogo entre ideas abstractas y geometrías —pensamos con vértices, pero las ideas son abstractas.

—¿Tienes algún momento para la composición?
Lo asocio más a épocas. En viajes o aeropuertos, cuando estoy relajado, entro en estado de composición.

—¿Algún lugar especial?
En un viaje a Nashville —íbamos también a Nueva York— conocí a una chica y le escribí una canción. Es casi la cuna de las composiciones.

—¿Qué pesa más: letra, voz o melodía?
Una canción es un conjunto: a veces la letra no es brillante, pero musicalmente te inspira; otras, al revés.

—¿Alguna manía antes de salir a escena?
Nada fijo: estar tranquilo y haber comido lo justo.

—En la gira, ¿alguna ciudad con especial ganas?
Conexión con el sur: Sevilla o Granada me apetecen mucho.

—¿Un concierto propio especial?
Una sala pequeña en Toledo (ahora Broadway). Fue de los primeros y guardo vibraciones muy buenas.

—¿Alguna “complicación escénica” graciosa?
En Costello empezamos un tema en otro tono: voz e instrumentos no cuadraban y tuvimos que parar (luego risas).

—¿Un concierto ajeno que te marcara?
Yann Tiersen en La Riviera: escenografía, nivel musical y concepto; muy diferente.

—¿Cómo es el concierto perfecto?
Depende del contexto. En el Gigante de Guadalajara, Sidonie fue una fiesta de hits; Tiersen era tiempos y espacios. Cada artista, su estilo.

—¿Festivales?
Sí: Sonorama y Gigante en los últimos años. Buen ambiente; el aforo cambia la experiencia.

—¿Algún pendiente por ver?
Sabina —voy a verle el día 13.

—¿Alguna anécdota con admiradores?
En promo por Colombia, Chile, Argentina, México, la gente es muy receptiva. Una chica argentina me pidió motivos para comprar el disco; me encantó esa conexión directa.

—¿Diferentes maneras de sentir la música según la ciudad?
Madrid es muy receptiva; en otras también. Me gusta el formato Fnac por lo abierto del público.

—¿Redes sociales?
Fundamentales: contacto y calor. Estoy en Facebook, Twitter, Instagram y en www.alexmatia.com. Tengo blog personal.

—¿Algún descubrimiento reciente?
Francisca Valenzuela y Gepe (Chile). Interesantes; videoclips magníficos.

—¿Tu día a día?
Tres ejes: música, terminar Arquitectura y deporte. Noticias culturales, tareas de la uni, gimnasio, ensayo…

—¿Deporte favorito?
No soy futbolero. Me gusta jugar, no verlo (risas). Correr, gimnasio… Nada raro; no hago esgrima (risas).

—Banda sonora de tu vida:
Fito, Lo más lejos a tu lado; Calamaro; Led Zeppelin IV; y Carla Morrison.

—Un lugar especial:
La casa familiar en la playa, en Huelva. Siempre me escapo con una guitarra: allí “pasan cosas”.

—Un momento especial de tu carrera:
Zahara recomendó mi música en redes —felicidad absoluta—. También cuando me escribió José Nortes. Y cuando la gente disfruta en los conciertos.

—¿Qué te gustaría que hubiera ocurrido cuando nos reencontremos?
Que el disco haya crecido, que la gente lo disfrute… y cruzar el charco: tocar en México, Chile

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

Deja un comentario