Entrevista a Mägo de Oz por “Ilussia”

ENTREVISTA A MÄGO DE OZ

Mägo de Oz regresan con “Ilussia”, el decimocuarto trabajo de una carrera brillante que ha dejado himnos para varias generaciones. Este nuevo universo visual y musical reúne trece canciones muy personales con un punto místico y gótico que engancha desde la primera escucha.

Frank, Carlos y Txus pasaron por Lunas Pasajeras para repasar su trayectoria y desvelar claves del disco. Ojalá esta charla os guste tanto como a mí y capture la energía que compartimos. Rendíos al hechizo.

—¿Cómo estáis viviendo el lanzamiento?
Con mucha ilusión. Es el segundo disco con Zeta y se nota que está más suelto; además, esta vez hemos compuesto con él. Las críticas están siendo muy buenas y tenemos muchas ganas de volver a la carretera.

—Las firmas de discos os permitirán palpar al público.
Empezamos la semana que viene: Barcelona el día de salida y, después, Valencia, Bilbao, Sevilla, Oviedo, Madrid y A Coruña. Toca presentar “a nuestro nuevo hijo”, el decimocuarto de estudio.

—¿Costó elegir las trece canciones finales?
Partíamos de 16–17. Hicimos criba no por calidad, sino para mantener un nexo musical y una obra homogénea. Primero componemos sin pensar en encajes y luego equilibramos: si salen muchas baladas, se quedan solo una o dos. Lo que queda fuera, se regenera para el futuro.

—¿Alguna anécdota de la grabación?
Más que anécdotas, laboratorio: investigar guitarras y texturas actuales. En 2014 no puedes sonar igual que en el 97. Y, sobre todo, pasarlo bien.

—Tras tantos años, ¿cómo se innova sin perder la esencia?
Escuchamos lo que suena y lo que nuestros fans consumen, pero la forma de componer mantiene el ADN. El sonido se moderniza; la identidad, no.

—¿Algún descubrimiento musical reciente?
El último de Sixx:A.M. Mucho rock americano con raíces de los 60 y 70 y producción moderna. Todo es cíclico.

—¿Fue difícil dar con el nombre “Ilussia”?
No. En Mägo solemos arrancar por el título; cuando acierta, componemos alrededor.

—¿Y el diseño?
Inspiración steampunk: mezcla de vintage y gótico —piensa en La máquina del tiempo— para “lavar” la imagen de Mägo. Todo el arte y las fotos del libreto siguen esa línea. Queríamos al payaso “Skipi” y nuestro portadista habitual lo clavó.

—Hay siempre un punto de ensoñación y subidón anímico, como en “Gaia”.
Somos un grupo optimista, pero esta vez también hay protesta. Con lo que vivimos —cada día un caso— no podíamos mirar a otro lado: “Pasen y Beban” es muy crítica con lo que pasa en el país. Eso sí, no decimos a nadie qué hacer: contamos inquietudes y que cada cual decida.

—Si tuvierais que escoger “hijos” del disco…
“Pensatorium” e “Ilussia”, por su variedad y fuerza.

—La gira arranca…
En marzo, probablemente en Italia; empezar en Europa y luego cruzar a América. Cerramos ahora “Hechizos, Pócimas y Brujería” con el concierto 113 y haremos un descanso antes del nuevo reto. Ganas de Berlín, Moscú… quizá Santo Domingo.

—¿Un concierto imposible de olvidar?
Todos tienen algo —haya más o menos gente—. Y sí, nos han pasado mil cosas… La mayoría, mejor no contarlas (risas).

—¿Algún ritual antes de salir?
Abrazo, “suerte”… y a rockear. Siempre hay nervio de responsabilidad; si un día no lo hay, mala señal. En cuanto suena el primer acorde, se evapora.

—Como público, ¿qué shows os marcaron?
Iron Maiden en el 88; Pink Floyd o AC/DC por estética y narrativa; el último de Scorpions en Vistalegre; AC/DC en Las Ventas…

—Los inicios…
Nacimos como hobby. En el rock montas una banda para los findes, no con un plan empresarial. Se complicó “para bien” y vimos que podíamos vivir de esto.

—Retos a corto plazo.
Que el disco guste y que se acaben las comparaciones: dejar de medir al grupo de antes con el de ahora, o al cantante anterior con Zeta.

—Una canción banda sonora de vuestra vida.
“Hoy toca ser feliz” y “Hasta que el cuerpo aguante”.

—¿Redes sociales?
Procuramos estar, aunque algunos más que otros.

—¿Físico o digital?
Físico: objeto, libreto y mejor sonido.

—El mayor placer y el mayor desafío de este disco.
El placer: parir canciones. Malo, ninguno: crear un disco es para nosotros una fiesta, no un castigo.

—Si volamos alto y nos vemos dentro de un tiempo…
Que podamos decir que “Ilussia” nos fue de maravilla… y que, sí, ¡esa foto con cinco strippers era nuestra! (risas)

Esther Soledad Esteban Castillo

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