Entrevista con José Vaquero por “Come Back to Me”

ENTREVISTA CON JOSÉ VAQUERO

Carisma y alegría se reflejan en la mirada de José Vaquero.

Con su “Come back to me” nos invita a bailar y a llenarnos de optimismo con su pegadiza sintonía que se adhiere a ti y resulta perfecta para una noche de fiesta o para levantarse lleno de energía. Este nuevo single no es el primero, sino que viene tras una serie de temas que van haciendo de José Vaquero un artista que defiende varios estilos.

Si queréis conocer un poco mejor la historia de la canción y de su carrera, esta es la entrevista perfecta.

—¿Qué nos puedes contar de “Come back to me”?
Mi nuevo single salió a la venta en todas las plataformas musicales el 14 de febrero y luego tuvo más repercusión a principios de verano: en el orgullo gay de Madrid, en el concurso de reinas y damas de la belleza en Extremadura, en más actuaciones y en radios y televisiones autonómicas… Poco a poco vamos creciendo. “Come back to me” habla del amor y ayuda a olvidar los problemas; habla del amor como todas mis canciones. Es pop-dance y puedes levantarte con mucha marcha con ella.

—¿Y cómo fueron las actuaciones?
La verdad que bastante bien, no me lo esperaba. La que más me impactó fue el mismo sábado en Chueca: la gente cantaba la canción, y estar en tu casa componiendo una letra y que esa magia se transforme en un escenario y la canten… Te llenas de orgullo por el trabajo realizado. Siempre lo digo: es un proceso muy mágico; son tus sentimientos y vivencias plasmadas en una canción.

He tenido la suerte de que la canción se haya subido a iTunes y a las plataformas sin ningún medio ni discográfica. Es algo que siempre tendré ahí. Siempre seguiré haciendo lo que me gusta; me encantaría vivir de ello y para mí es muy importante. Pero si el día de mañana el público no responde, quiero seguir escribiendo para mí o para otros artistas. Nunca hay que dejarse caer en el camino.

—¿Y cuál es tu momento perfecto para componer?
Por la noche, cuando todo está en silencio y no hay ruido. En ese momento, cuando me voy a dormir, al final me quedo hasta tarde escribiendo; es la hora para aclarar ideas.

—¿Algún estado para la composición en especial?
No es necesario. Sí que es verdad que cuando te cuentan historias y has sufrido un desamor, esos momentos son clave para escribir. Cuando estás feliz también, pero tienes que estar a gusto en casa… Una surgió en el metro, “Come back to me” de cañas en La Latina… Apunté el estribillo en ese momento y por la noche reforcé ese instante, pero antes de la noche tiene que haber surgido una melodía o letra que grabes en el momento con lo que tengas a mano: una servilleta, el móvil, llamar al fijo y dejarlo en el contestador…

—¿Y cómo fue componer “Come back to me”? ¿Muy diferente al resto de tus temas?
Quería algo en spanglish que pudiera abarcar España y otros países. Me presenté en 2010 a Eurovisión y quedé entre los 50 primeros con una canción llamada “Porque te quiero”. Las bases eran diferentes y decidí ponerla en el mercado. En “Come back to me” el estribillo está en los dos idiomas y es algo más original.

—¿Te sientes igual de cómodo con el inglés que con el español?
Sí, el inglés lo llevo estudiando desde hace ocho años, yendo al extranjero para perfeccionarlo… Y aun así la letra de “Come back to me” no es tan exigente: es para todos los públicos y facilita.

—¿Y de tus referentes qué me puedes contar?
Sobre todo artistas noveles como Roel, que sacó hace muchos años un disco y compone muy bien; también Maroon Five porque me encanta la voz de Adam; Robbie Williams; Madonna y los espectáculos que crea… Me gustan todo tipo de artistas, no tengo uno específico. Hay bandas sonoras que me encantan, como la de la primera parte de “Crepúsculo”; grupos como La Musicalité; Luis Miguel y sus boleros… Eso, a la hora de componer, te ayuda a saber lo que quieres: si meter un piano, un sonido más electrónico… Son matices que vas aprendiendo.

Ricky Martin también me gusta mucho y, de Miguel Bosé, he aprendido cómo transformar una canción de los ochenta para que ahora suene diferente. Me parece muy inteligente. He grabado muchos sonidos para hacerlo como quería y he trabajado en Madrid y Barcelona con varios productores. Cuando tienes una idea y quieres matizarla, lo bueno de no tener una discográfica es que haces lo que quieres con tu proyecto. Esta canción es un buen trabajo y está en todas las plataformas; tiene fuerza e invita a bailar.

Hoy en día las discográficas no apuestan por nadie, ni por artistas noveles, y muchos consagrados tampoco lo consiguen.

—¿Has notado una gran evolución en tus singles?
Sí, aunque sigo teniendo mis dudas sobre si estará bien, si la letra es convincente, si expresa todo lo que quiero y si la gente lo siente… De momento va bien. Tengo las ideas claras de lo que quiero y me da miedo que la gente no se identifique con las canciones. Es como un hijo: no se puede comparar, pero componer y grabar una canción es como un nacimiento. Cada single es un hijo distinto: es tuyo y lo acoges, y luego decide el público.

—¿Te gustaría lanzarte a por el disco entero?
Me gustaría hacer un disco con todas las canciones que tengo en el cajón, pero poco a poco iremos sacando singles hasta que haya un golpe de suerte. El público decide; si hay demanda, quieren saber más del artista y ahí surge el disco. No es mala idea ir single por single. No me han ofrecido sacar un disco, pero de momento va bien. Quizá en seis meses haya algo nuevo y se vea la evolución de las canciones y los ritmos. El single anterior fue una balada; si sacara un disco lo aprovecharía al máximo, con composiciones mías y de gente que admiro para meter variedad. Me encantaría colaborar con Malú, mi paisana Soraya, Pablo López o Pablo Alborán.

—¿Qué opinión tienes de las plataformas digitales?
Me parece genial: es una manera de dar a conocer tu música, compartirla y que, si gusta, se pueda descargar. “Come back to me” salió al mercado por 99 céntimos; algunos artistas sacan su single más caro pero luego no transmite nada.

—¿Y eres partidario de comprar música digital o física?
Ahora mismo, digital. El físico, si fuese un disco, me encantaría. Con Maroon Five, por ejemplo, tengo todos sus discos: primero escucho el single y luego lo compro. Así lo palpas y descubres quién lo ha compuesto, quién ha hecho los arreglos, los agradecimientos… Eso involucra al fan con el grupo y ves cómo son.

—¿Y qué nos puedes contar de la relación con tu público?
Muy bien. Tengo Twitter, Facebook, Tuenti… Me gusta felicitar cumpleaños, poner buenos días, contar lo que hago… También he grabado una canción cantando el cumpleaños feliz y la paso a los fans; mando fotos… Son pequeños detalles que gustan. También ayudamos a muchas personas; si por una actuación mía puedo alegrar a alguien o sacar una sonrisa a un niño, es el mejor regalo. Hay que cuidar al público muy bien. Ojalá fuese más famoso para ayudar mucho más.

—¿Algún sitio soñado para cantar?
Me encantaría actuar en la Plaza de las Ventas, y en Londres en el Royal Albert Hall para algo más íntimo y acústico; pero en Las Ventas para saltar y darlo todo. Allí han actuado grandísimos artistas.

—¿Algún concierto tuyo que recuerdes en especial?
Una actuación en Navalmoral de la Mata, en Cáceres, donde los carnavales son muy importantes. El Ayuntamiento me llamó para presentar la edición de reinas y damas, y canté “Quiero sentir”. Eso me abrió las puertas para ser el artista Revelación Nuevo Talento de Orange en 2006. Es tu casa y supone un riesgo: estás con amigos, familia, conocidos… Te impone porque te conocen, aunque sea de vista. Fue una manera de abrirme al público. La gente se sorprendió porque nunca había dicho que quería cantar. En ese sentido soy más tímido: cuando me preguntan a qué me dedico, a veces digo simplemente “Canto”. Cuando estoy solo, canto sin vergüenza y exploro mi voz para conocer mis límites.

—¿Y algún concierto como espectador?
Uno que me marcó fue el de Alejandro Sanz hace cuatro años en Las Ventas: me gustó mucho la iluminación. También, cuando vinieron Black Eyed Peas con David Guetta como telonero: impresionante. Malú tampoco me gustaba mucho, pero la fuerza que tiene en el escenario es increíble. Soy muy de conciertos: todos tienen algo mágico.

—¿Cómo debe ser el concierto perfecto?
Con mucha iluminación y juego de luces bien ubicadas, coreografías, cuerpo de baile, un DJ y una parte íntima con piano. Empezar con fuerza, luego canciones melódicas para dar un respiro y terminar con energía y fiesta. Todo tipo de sentimientos y variedad.

—¿Y la canción perfecta?
Que todo el mundo cante su estribillo, que sea corto y pegadizo. Es difícil conseguirla, pero tiene que expresar sentimientos. Yo utilizo muchas metáforas.

—¿Y cuáles son tus aficiones?
Me encanta el deporte y la acción, escuchar música, bailar. La natación es de los deportes que más me gusta porque es muy completo y me encanta el agua. También me gusta tumbarme en el sofá y ver una película con amigos, arropado con mantas en invierno cuando llueve, o leer un libro.

—Siguiendo el título de tu single… ¿Qué te gustaría que viniese a ti y que regresara?
Me gustaría que viniese a mí la música y poder llegar a lo más alto; que me escuchen en todos los países. Y que regrese a mí el trabajo.

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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