Tras Lavar, marcar y enterrar llega su secuela: No hay mejor defensa que un buen tinte Fer –obsesionado con la verdad- y Martha –mentirosa compulsiva- abren una peluquería en Madrid y contratan a Gustavo, estilista canino que busca su oportunidad con el cabello humano. Tras varias semanas sospechosamente tranquilas, el éxito llega a la peluquería … Continúa leyendo Crítica No hay mejor defensa que un buen tinte
