Entrevista a Amaranta Osorio por “El invencible verano de Liliana”

@Isabel Wagemann

Amaranta Osorio está viviendo ahora uno de los momentos más especiales de su carrera. Dramaturga, actriz, directora, docente y eterna aprendiz, acaba de batir su propio récord con ocho obras estrenadas en un solo año, a las que pronto se sumará El invencible verano de Liliana, adaptación del estremecedor libro de Cristina Rivera Garza que verá la luz en el Conde Duque dentro del Festival de Otoño. “Ha sido un año absolutamente fabuloso —confiesa—. Estoy muy agradecida y muy feliz. Mucho trabajo, mucho cansancio, pero también una enorme fortuna.”

La mexicana-colombiana, afincada en Madrid, irradia entusiasmo cuando habla de sus proyectos. Este nuevo montaje le hace especial ilusión, no solo por su potencia literaria, sino también por su dimensión social: la historia real del feminicidio de Liliana Rivera Garza, un caso aún impune que sirve como espejo de tantas mujeres asesinadas en silencio. “Es un material necesario, bellamente escrito y profundamente conmovedor. Ojalá mi adaptación esté a la altura de un texto tan importante”, dice con humildad.

La producción, dirigida por Juan Carlos Fisher e interpretada por Cecilia Suárez, marca también su primera colaboración con el Festival de Otoño y con el Conde Duque. “Ha sido un regalo. Me siento afortunada por el equipo y por la confianza que han depositado en mí Jorge Volpi, Marcela Díez y los productores Óscar Carnicero y Claudio Sodi. Ha sido un trabajo de amor y compromiso.”

@Isabel Wagemann

Compromiso: esa palabra define gran parte de la trayectoria de Amaranta. Sus obras abordan temas que pocos se atreven a tocar: el desplazamiento forzado, la violencia, la adolescencia, la pérdida, el abuso o el duelo. En Más vale morir, coescrita con Jorge Volpi para la Compañía Nacional de Teatro de México, traslada la tragedia de Agamenón al universo del narcotráfico contemporáneo, mientras que en Vive Callas, ópera dedicada a María Callas, reflexiona sobre los sacrificios de las mujeres artistas. “Para mí, cada obra es una forma de aprendizaje. Antes de escribir investigo a fondo el tema, a veces durante un año entero. No todo lo aprendido aparece en el texto, pero necesito esa base para escribir desde la verdad.”

Su inquietud la lleva también a explorar nuevos lenguajes. Tras décadas de creación original, ha descubierto en la adaptación literaria un territorio fascinante. “Me apasiona reinterpretar obras ajenas desde el presente. He adaptado Narciso de Sor Juana Inés de la Cruz, El nido ajeno para el Teatro Español y ahora varias novelas más. Me gustaría incluso hacer un doctorado sobre ello.” No es extraño: Amaranta se declara una investigadora incansable, capaz de perderse entre tratados de filosofía, neurociencia o botánica, siempre en busca de nuevas conexiones entre arte y conocimiento.

Al haber nacido en una familia de teatro, siempre estuvo sobre los escenarios. Además, de adolescente estudió Ciencias Políticas y Economía hasta que un encuentro fortuito con el maestro griego Theodoros Terzopoulos cambió su destino. “Me pidió que hiciera unos ejercicios, y al verme me dijo: ‘tú deberías ser actriz’. En ese momento entendí que tenía que dedicarme a esto.” Desde entonces, su vida ha sido un viaje entre escenarios, países y palabras. Se formó en la RESAD, estudió Liderazgo Cultural en Harvard, Teatrología en la Sorbona y Gestión Cultural en la Complutense. “Si un día no aprendo algo nuevo, siento que he perdido el día. Estudiar me mantiene viva.”

@Isabel Wagemann

Su proceso creativo es tan libre como disciplinado. No tiene horarios fijos, pero siempre lleva consigo un cuaderno donde anota ideas, imágenes o frases. “Trabajo por periodos intensivos, de encierro absoluto. A veces quince días en los que solo escribo. Creo que uno siempre está escribiendo, incluso cuando no está frente al papel.” Y, como buena amante de la música, confiesa que muchas de sus obras nacen con una melodía en mente. “A veces pienso una escena como si fuera jazz o punk. Busco el ritmo con las palabras.”

Amaranta ha interpretado, escrito y dirigido, pero le cuesta actuar en sus propias obras. “Prefiero que otros las encarnen. Me resulta difícil dejarme dirigir cuando sé cada palabra del texto.” Aun así, ha pisado los escenarios de medio mundo, desde Japón hasta México, y conserva intacta la pasión con la que empezó. Madrid, asegura, es su ciudad elegida. “Amo Madrid. Tiene una energía increíble, teatros maravillosos y rincones llenos de arte. Todavía me queda mucho por descubrir aquí mismo.”

Entre risas, confiesa su deseo de encontrar cierta estabilidad económica: “Ser autora y autónoma es una carrera de resistencia. Busco un equilibrio que me permita seguir creando con tranquilidad.” No es una queja, sino un anhelo vital de alguien que ha hecho del arte su hogar y su forma de estar en el mundo.

@Isabel Wagemann

Porque Amaranta Osorio no concibe la vida sin arte, sin curiosidad ni sin emoción. “El arte me hace feliz. Me gusta todo lo que esté bien hecho: una performance contemporánea, una tragedia clásica o una comedia romántica. Siempre estoy buscando aprender, mirar y seguir viva a través de la creación.”

Y así, con la calma de quien ha encontrado su voz, Amaranta continúa su camino, iluminando con sus palabras las sombras del mundo y recordándonos que la belleza y la verdad siguen siendo, también hoy, una forma de resistencia.

Esther Soledad Esteban Castillo

Deja un comentario