
Con motivo de la llegada del Festival 7 Villas a siete municipios de la Comunidad de Madrid, me he podido reunir con Laura Galletero para conocer todos los detalles. A continuación os dejo más información de su biografía contado por ella misma junto a todo lo que me ha comentado de su mundo personal y del festival. No os lo perdáis:
Laura Rubio Galletero
(Barcelona, 1979)
Yo soy escritora, investigadora y docente feminista. Imagino nuevos relatos para la alteridad y cuestiono los relatos normativos. Lo hago a través de la escritura, de la escena teatral y del pensamiento crítico.
Ayudo a otras personas a encontrar sus herramientas de creación y reflexión para que la práctica artística sea transformadora. Confío en la pedagogía feminista como marco conceptual porque respeta la diferencia y la pone en valor.
Investigo sobre la maternidad, el linaje y los afectos en relación con las mujeres. Tres ejes principales vertebran mi trayectoria: mujer, identidad y opresión. A partir de estos ejes abordo en mis textos algunos temas como la salud mental, la violencia de género, la identidad sexual o la memoria histórica de las invisibles.
Combino humor, pensamiento crítico y poesía. La palabra debe tener raíces en el presente y vuelo en la historia.
Soy cofundadora de la productora de Artes Escénicas Sra_Rojo y colaboro como dramaturga independiente con otras compañías de teatro, danza y artes vivas.
1. ¿Cómo nace este festival y qué nos puedes contar del proceso?
Este festival nace del diálogo entre Pablo Huetos (coodinador y gestor del Festival y actor, productor y fundador de la Compañía Teatro deFondo y de la nuestra Producciones Señora_Rojo) y yo. Ambos nos situamos en la práctica artística a pie de furgoneta y tanto juntos como por separado hemos recorrido innumerables escenarios por todos los pueblos de España. Pero vivimos y gestamos los proyectos en Madrid capital lo que nos ha permitido conocer de primera mano ambos mundos, la complejidad del centro con su laberíntico juego de privilegios centralistas y la devastación cultural de las “periferias”. En ambos ámbitos no siempre se atiende a lo que el público (o futuro público) de cada zona demanda o anhela. Así nació la idea inicial del 7 Villas, quizás en el objetivo voluntarioso de diseñar un proyecto que abastezca de cultura escénica los pequeños municipios que no siempre cuentan con presupuesto específico para Cultura y que desatienden, muchas veces por falta de personal incluso, la necesidad humana de comunicarnos a través de la escena. Queríamos crear un modelo híbrido que se saliese de la dicotomía pública/privada y ejercer así, de mediadoras culturales. Nosotras le ofrecemos a estos municipios de menos de 20.000 habitantes de la Comunidad de Madrid una propuesta de programación escogida a partir de una convocatoria abierta y los municipios escogen en base a su perfil social. Aportan una cuantía para el caché de las compañías y el resto de caché y las actividades transversales, como talleres, Encuentros periféricos para profesionales o encuentros con el público los financiamos a partir de diversos apoyos institucionales como Fundación Sgae o la propia Comunidad de Madrid, pero también entra en juego nuestra financiación como productora que nos hace arriesgar algo nuestro.
No pretendemos salvar a los municipios de ningún desastre, como si ejerciéramos de colonialistas culturales, solo aportamos espectáculos y formación de calidad para el municipio y son los gestores de los municipios y su población quienes deciden cómo aprovecharlo y cuánta implicación ponen en ello. Por eso, en esta tercera edición hemos incidido en la idea de #rizoma porque como las raíces y raicillas de las plantas en cultura, arte y teatro es imprescindible trabajar en colectivo tanto para desarrollar los proyectos como para consolidarlos.
2. ¿Qué ha sido lo más complicado y luego lo más placentero de llevar este proyecto a cabo?
Acabamos de arrancar nuestra tercera edición y me temo que aún nos queda mucho por vivenciar, pero la primera edición ya nació marcada por la polémica con la censura por parte de la Concejala de cultura de Valdemorillo a la obra “Orlando” de Teatro deFondo (obra multipremiada y que lleva ocho temporadas de gira nacional). Valdemorillo era una de las 7 Villas de la primera edición y durante la organización del festival hubo cambio de gobierno en el municipio con la consecuente e inexplicable censura, el salto a los medios (que nos benefició y perjudicó a parte iguales, aparte de los malos ratos personales que nos llevamos) y la reorganización de las Villas. Por suerte, acudieron en nuestro auxilio municipios como Chapinería y Velilla de San Antonio (que ya estaba entre las opciones) pero empezamos “a lo grande” con el consecuente opacamiento mediático del inicio del Festival. Lo más gratificante es seguir haciendo el Festival y alimentar su crecimiento. Esta edición hemos contado con el apoyo de Fundación Sgae y hemos mantenido los de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, lo que nos ha permitido invitar a gestores/as de otros festivales periféricos como el Vegas Bajas (Extremadura), el Extrarradios (Aragón) y Mujeres Creadoras (Castilla y León) junto con ArteMad-Madferia, para aprender de su experiencia y compartir saberes e incertidumbres en el Encuentro periférico que en cada edición organizamos para profesionales de las artes escénicas.
Y sin duda, lo más placentero es el propio festival y poder celebrarlo en cada municipio con un público que repite.
3. ¿Ha sido complejo localizar los lugares en los que va a tener parte y la selección de espectáculos?
Al inicio del primer Festival lanzamos la propuesta a pequeños municipios y entraron los 7 que entendieron el proyecto global, excepto el ya mencionado. En estos tres años algunos de los municipios han variado porque no siempre pueden o quieren continuar aunque, en general, las personas que gestionan cultura en los municipios periféricos son personas comprometidas, que suelen estar desbordadas de trabajo pero que conservan la buena voluntad de acoger nuestras propuestas y retos. Este año hicimos una convocatoria pública de selección de programación por primera vez. ¡En un mes recibimos más de 520 propuestas! Entre Pablo y yo nos las revisamos todas, una a una, e hicimos una criba amplia y una organización por géneros, público, tipo de espectáculo… que pasamos a los municipios, quienes tienen la última palabra porque conocen mejor que nadie a su comunidad.
Así que, aportamos no solo nuestra experiencia en la gestión y mediación, también nuestra experiencia teatral e incluso pedagógica en cómo organizamos la selección para respetar un código de buenas prácticas desde la honestidad de quienes somos y lo que sabemos hacer.
4. ¿Qué es lo que más te seduce como creadora y luego como espectadora de una obra o de un show?
En estos casi veinte años de trayectoria quiero pensar que mis intereses como creadora se han ido modificando, aunque quizás siempre estemos explorando los mismos temas con distinta mirada, pero sí es cierto que si algo me moviliza como creadora y también como espectadora es el pensamiento crítico. Me cuesta consumir cultura del entretenimiento vacía de contenido. Cuando pre-siento que tengo que escribir una nueva obra no parto de lo que se lleva, o lo que creo que toca contar (e incluyo los encargos) sino las zonas incómodas que yo, Laura, en este mundo material no consigo entender o resolver. No son tanto los temas, como escribía antes, sino los puntos de vista y yo, como propone la teórica feminista Mari Matsuda, siempre voy a hacer “la otra pregunta”, ¿cómo es esta versión de la historia desde las que nunca fueron protagonistas de la Historia? ¿qué nos falta por saber de este relato homogéneo?… es importante poner en cuarentena las grandes verdades y las narrativas complacientes.
Como espectadora me entusiasma el compromiso político, social y poético de la cultura que consumo. Si está bien contado mucho mejor, si me entretiene, muchísimo mejor pero si salgo de la obra con preguntas, con reflexiones o mejor aún, con ganas de sentarme a escribir entonces, esa obra ha entrado en mí y ha dialogado con mi alma.
5. ¿Cómo ves la industria a día de hoy y su avance con el paso de los años?
La industria teatral necesita organizarse. Nos falta conciencia de clase teatral, quizás porque quienes manejan el poder (personas e instituciones) siguen siendo personas que o bien crecieron o se formaron en el privilegio o bien, las han pasado tan moradas que cuando acceden a esos espacios en vez de modificarlos de forma radical se adecuan a ellos, pese a la incomodidad, porque creen que les toca el turno y así perpetúan un sistema de privilegios y favores que nos debilita como colectivo. No puede ser que cuando hablamos de reivindicación de los derechos del sector sigamos haciendo mención a la huelga de actores y actrices de los años 70. Nos falta conciencia de clase, más allá del origen individual de cada cual y profesionalización del sector, defensa de los derechos fundamentales de las y los trabajadores de las artes escénicas y tantas cosas más como la precarización, el miedo a la denuncia ante situaciones de violencia o prácticas ilícitas por su posible penalización, el temor a ser cancelada o a seguir siendo invisibilizada…
Por otro lado, está el sector de las artes escénicas de las grandes productoras que han sabido organizarse desde unos modelos privados pero que trabajan a circuito cerrado, copando espacios cuando no son suyos y colocando primeras figuras en su cartelera. Son importantes porque dan mucho trabajo a los y las compañeras pero… y he ahí el pero, no siempre aplican esta buenas prácticas ni en condiciones, ni en decisiones.
Estamos en un momento de inflexión, donde se hace urgente revisar las estructuras públicas, las fuentes de financiación, la súperproducción versus espacios de programación, los criterios de programación… ahora están coleando gestores con modelos un tanto caducos, pero vigentes, con nuevas generaciones de gestores y gestoras que tienen que decidir en la medida de lo posible hacia dónde irá la industria hoy en día, a quién servirá y para qué.
6. ¿Harías algún cambio personal si tuvieses la opción o habría algo que añadirías o eliminarías?
Haría muchos cambios, uno de ellos por ejemplo, aplicaría a rajatabla la ley de igualdad tanto en equipos como en programación, pero una igualdad real fomentada por prácticas formativas si es necesario, donde a las mujeres no se nos asigne por defecto la sala pequeña con el presupuesto más bajo y donde el repertorio no sea de los “grandes textos” de fuerte contenido patriarcal y queden fuera las otras, los otros y les otres. Al menos en los teatro públicos, gobierne quien gobierne. Opino que lo urgente es un plan cultural consensuado e independiente del signo político de quien gobierne que respete los valores fundamentales: igualdad, democracia, diversidad… no solo para las mujeres pero con las mujeres, la juventud, los colectivos minoritarios… Tanto hablar de “libertad” y al final, pienso que la verdadera libertad que los servidores de la cultura (y no hablo solo de creación) deberían ejercer es la de comprometerse con una práctica pedagógica consciente y plural a través del arte, para que como sociedad entendamos que esa libertad consiste en formarnos como ciudadanos libres, capaces de responsabilizarnos de nuestra agencia política y de nuestro potencial poético y no en decidir si me siento o no en una terraza a fumar.
7. ¿Cómo nos puedes describir tu experiencia como docente y las experiencias o anécdotas que has vivido?
Llevo el mismo tiempo como docente que como dramaturga, quizás más como docente, y siempre me ha interesado la experiencia comunicativa ¿cómo te transmito mi conocimiento para que te llegue y germine en ti tu propio pensamiento?
Le doy muchas vueltas a este tema en clase, en mis obras y en mi vida lo que me lo complica todo porque siempre estoy buscando herramientas, dinámicas y ejercicios que se ajusten a mi alumnado y no al revés. Yo soy una mera correa de transmisión que por azar o vocación de servicio, he caído frente a un grupo de personas en un rol de docente. Sé lo que sé, que no es demasiado a pesar de que intento ensanchar mi capacidad de enseñanza-aprendizaje. Este actitud socrática me ayuda a rebajar la voz del ego y a ponerme en el lugar del alumnado (y alumna soy siempre).
Desde hace años estoy a la búsqueda de ir diseñando una pedagogía con enfoque crítico y feminista que me ayude a formular preguntas, que genere pensamiento propio y en el que el juego y el placer convivan con la teoría, la sociología y la poesía. Intento aplicarlo a todo y en todo momento, tanto como docente en la Resad, en mi grupo de teatro feminista en el ayuntamiento de Coslada como con mi hijo de cinco años.
Y como me he metido en jardines pedagógicos de todo tipo con población, géneros y contextos como coordinadora para peques del campamento de artes escénicas La isla del teatro- Veranearte en los Teatros Luchana desde hace años, en intervención con mujeres supervivientes de violencia machista en varios municipios, con adolescentes en institutos cuando colaboraba como arte educadora en la Fundación Yehudi Menuhin y decenas de proyectos más.
En cada sesión, encuentro o clase aporto tres ingredientes: rigor, juego y amor.
8. ¿Qué retos tienes profesionalmente por investigar o descubrir? ¿Y alguno personal?
Mi reto principal ahora es escribir, tal cual. Como artista-docente-gestora-investigadora- mediadora y madre estoy metida en mil proyectos que responden a un único objetivo: sobrevivir en esto del teatro y soñar con vivir con más tranquilidad de ello en un futuro cercano. Siempre actuamos con el miedo metido en el cuerpo porque la precariedad no es un fantasma ni un trauma, es una realidad avalada por las cifras y por mi hoja de vida laboral que refleja un 20% de mis empleos en el sector. Así que, nos autoexplotamos y generamos proyectos sin fin a ver si algún día alguno coge fuerza y podemos relajarnos, pero no es fácil. El Festival 7 Villas nace con el objetivo de aliviar algunas carencias del sector como la centralización de la cultura pero no me da de comer todo un año, aunque cada edición lleve más de un año de trabajo, entonces aparece otro proyecto u otras clases que unido a la crianza consciente de mi hijo (que merece y necesitamos) y la penalización social y laboral (también simbólica) que las mujeres sufrimos por género, edad y por los cuidados y que consiguen que menos escribir, haga todo lo demás.
Como el asunto me preocupa en carne propia y sorora me puse a dar vueltas sobre este tema de la explotación laboral de las mujeres artistas que además, cuidan de otres y empecé a explorarlo desde la investigación académica. Se convertirá, espero, en una tesis doctoral sobre las dramaturgas españolas contemporáneas y cómo abordan las maternidades en la escena, y desde lo laboral con un proyecto formativo llamado Espacio Criadoras,una comunidad de acompañamiento profesional a mujeres artistas, madres y cuidadoras para que nos sintamos acompañadas, validadas y formadas por otras mujeres profesionales con mi dirección pedagógica como hilo rojo. Ahora me toca desarrollar ambas vías para generar conocimiento científico y modelos positivos laborales.
En lo personal, me queda descubrir cómo sería escribir producida por un teatro público, no para entrar en ese círculo afortunado que replica la estructura de privilegios, sino para escribir desde la serenidad y la lucidez de que tu obra tendrá un apoyo desde el principio, contará con un equipo que comparta ciertos valores éticos y que estará bien tratado y pagado y de que el proyecto tendrá la difusión que se merece sin poner el dinero y el cuerpo una vez más.
Creo que todas las artistas merecemos crear en condiciones óptimas que nos permitan explorar en el mejor de los escenarios nuestra potencia artística y desde ahí, esta es mi opción, contribuir en la medida de lo posible a fracturar la opresión del sistema que todas recibimos. Y luego, ya miraré de frente mis temas de siempre: la represión, la memoria, la identidad o lo que sea pero ¿qué tal si lo hacemos desde una igualdad real que atienda a la posición situada de cada una, y en este caso hablo de la mía que no tengo ni he tenido ma/padrino ni privilegio alguno, dentro del privilegio de formular esta pregunta en mi cuarto propio de un piso de Madrid, en Europa en Occidente?
Escribir sería hermoso, pero cuando acabe la entrevista tengo que enviar una docena de correos institucionales y esbozar una ponencia antes de preparar la cena a mi hijo. ¿Cuándo escribimos las obreras de la cultura? Sobre esto ya reflexiona mucho Remedios Zafra.
9. ¿Que nos puedes comentar sobre Producciones Señora_Rojo y lo que has vivido y vives con ello?
Producciones Señora_Rojo es un producto de este intento de coherencia vital que tanto Pablo como yo nos gastamos (ojo, sin ánimo de dar lecciones morales, sino como praxis vital) y que tiene una consecuencias en la escena y en la producción. Los dos espectáculos que hemos montado: En tránsito y Homo Ausente exploran perspectivas de temas incómodos en la sociedad (la búsqueda de identidad de las personas transgénero durante la adolescencia en relación a su círculo familiar y la masculinidad en la paternidad o viceversa) Ambos textos están firmados por mí, pero En tránsito se empezó a escribir en el 2015 cuando el debate-conflicto con las personas transgénero aún no había encendido la opinión pública ni política. Homo Ausente se escribió a partir de un laboratorio de investigación y un proceso documental sobre la crianza y la masculinidad en la que participaron Pablo y otros muchos hombres colaboradores. En ambas obras, con buena acogida de público y menciones en los Premios Max nos hemos encontrado con frenos a la hora de programarnos porque podíamos resultar incómodos para el público (cuando nuestra búsqueda incorpora la comedia y la belleza poética) ¿qué incomoda? ¿la falta de respuestas cerradas? ¡Yo tampoco las tengo! Como pedagoga y artista formulo preguntas y confío en que la experiencia estética y política del teatro me ayude a conservar nuestra fe en la humanidad.
Señora_Rojo contiene la esencia de esta compañía, el rojo de la vida, de la identidad política si se quiere simplificar a eso y el a_rojo que hace falta para producir teatro en estos tiempos tan aciagos.
10. ¿Algo más por aportar o añadir a la entrevista?
Que nos acerquemos al teatro desde la conciencia de que es un acto milagroso: el misterio desde hace milenios de que un grupo de personas se junten en un mismo espacio físico para compartir su tiempo con otras personas desconocidas que les invitan a viajar por un universo que no existe y existe a la vez para soñar en colectivo posibles utopías. Es muy loco y muy transgresor.
11. Recomendaciones:
Libro: El informe, de Remedios Zafra (reciente Premio Nacional de ensayo).
Película: Anatomía de una caída (2023) de Justine Triet.
Serie: Adolescencia.
Canción: La manchega en el tejado de Karmento.
Esther Soledad Esteban Castillo
