Crítica de “La Patética” de Miguel del Arco

Ficha técnica

Texto y dirección: Miguel del Arco  

Intérpretes:

• Israel Elejalde (Pedro Berriel)

• Inma Cuevas (Anna, Madre, Irina, Loli, La Gloria)

• Juan Paños (Putin, Padre, Muerte, Samu)

• Jesús Noguero (Chaikovski)

• Jimmy Castro (Jon)

• Francisco Reyes (Crítico, Doctor)

• Manuel Pico (Músico, Montaigne, Kali, Comercial)  

Escenografía: Paco Azorín  

Iluminación: David Picazo  

Vestuario: Ana Garay  

Sonido: Sandra Vicente  

Composición musical: Arnau Vilà  

Coach dirección orquestal: Asier Eguskitza  

Ayudantes: dirección, escenografía, iluminación, vestuario, sonido  

Producción: Centro Dramático Nacional & Teatro Kamikaze  

Sinopsis

Madrid, 2025. Pedro Berriel, un prestigioso director de orquesta de 53 años, se enfrenta a una enfermedad terminal mientras dirige la grabación de la Sinfonía Núm. 6 (“Patética”) de Tchaikovsky. En medio del delirio, convive con la presencia imaginaria del compositor, debates con su marido Jon sobre la esperanza y las exigencias médicas, y concibe un acto simbólico durante un concurso en Moscú destinado a denunciar la homofobia de Putin.

Crítica

Miguel del Arco llega al Centro Dramático Nacional, concretamente al teatro Valle Inclán, para traernos esta obra de teatro inspirada en la novela Morir de Schnitzler y en la correspondencia de Tchaikovsky, trayéndonos una aventura teatral muy enérgica y poderosa. 

En la función podremos ver ante todo una reflexión sobre la vida, la muerte, el arte y su contraposición con la política, una reivindicación por los derechos LGBTQIA+ y hasta una crítica al autoritarismo ruso de la actualidad.

Nos trasladamos a una escenografía creada por Paco Azorín muy original donde podremos pasar de estar desde un estudio de grabación a un bar, un hospital, un pueblo o muchas más sorpresas. El escenario, además, se convierte en un personaje más, pudiendo ser un espacio mental del personaje protagonista. La iluminación corre a cargo de David Picazo y el sonido por parte de Sandra Vicente, siendo ambos dos características también muy representativas de la obra.

La precisión técnica se vuelve clave en una obra bastante extensa pero que consigue tener un ritmo rápido y compaginarse con el discurso teatral. 

En este viaje orquestado con pasión y teatralidad también lo viven en sus carnes los propios actores, con unos personajes que atraviesan situaciones muy intensas. Israel Elejalde nos deja un personaje muy emocionante y que se compagina a la perfección con el de Jimmy Castro, mientras que Inma Cuevas destaca por su versatilidad y por moverse en el escenario como pez en el agua en cualquier registro. Francisco Reyes sin duda despertó más de una sonrisa de los espectadores en dos intervenciones que brillan sin duda. Juan Paños también da una intensidad dramática excelente y brilla dando una gran solidez en cada faceta. Todos ellos se entregan en escena y no te darán tiempo a poder captar todos los detalles.

Una mezcla de tristeza y esperanza con un reparto muy coral y con un montaje agitador y emocionante.

Si buscáis una comedia negra con alma a la par que una reflexión política, de experiencia de vida y con mucha personalidad que os deje huella, esta es vuestra obra. 

Esther Soledad Esteban Castillo

Deja un comentario