
El director mexicano Alejandro Andrade se encuentra viviendo un momento muy especial con el estreno de su segunda película, Hombres Íntegros, en España. Se trata del primer país donde la cinta se estrena comercialmente tras haber recorrido cuarenta y cuatro países y haber sido seleccionada en una decena de festivales internacionales. “Está siendo una experiencia muy gratificante”, asegura.
El recibimiento ha sido especialmente cálido en los coloquios post-proyección, que Andrade describe como “muy interesantes”, por la profundidad de las preguntas que se generan en torno a una obra que combina thriller, drama y denuncia social. Hombres Íntegros aborda sin ambages temas como la represión, el bullying, la masculinidad tóxica y la violencia entre adolescentes en entornos escolares dominados por el patriarcado. Una propuesta incómoda pero necesaria, que el director espera pueda ser recomendada a adolescentes, padres y docentes: “Debería abrir la puerta a grandes conversaciones”.
A pesar de ser una producción independiente, la película ha contado con apoyos relevantes como RTVE, y su difusión está creciendo a través del boca a boca y las recomendaciones del público. Andrade destaca que se trata de una obra dura, con tensión constante, interpretada por actores noveles que consiguen mantener al espectador en vilo.

Más allá del argumento, Hombres Íntegros también es un retrato realista de México. El director cuidó especialmente que los acentos no fueran caricaturescos y que los escenarios fueran auténticos, filmando en localizaciones reales como el Club Deportivo y colegios donde algunos de los actores estudiaban. “Quería que se reconociera el país, que fuera cercano y honesto”, explica. Y no duda en aprovechar la ocasión para animar al público a conocer México: “Es un país precioso, diverso, muy grande y con mucho que ofrecer”.
Una de las joyas emocionales del filme es su banda sonora, compuesta por Christina Rosenvinge, a quien Andrade admira profundamente desde hace años. “Trabajar con ella ha sido un sueño cumplido. Aporta la sensibilidad y melancolía que la película necesitaba”, reconoce. Para el director, contar con una figura femenina tan fuerte era también una forma de equilibrar la energía masculina que atraviesa la película.
Hombres Íntegros no pretende justificar ni hacer apología. “Busco que el público se cuestione todo. No dar respuestas, sino invitar a la crítica y a la conciencia”, dice Andrade, quien conecta esta obra con Cuernavaca, su primera película. Si aquella exploraba la infancia y la vulnerabilidad de crecer, esta nueva historia da un paso más hacia la adolescencia, manteniendo el compromiso de dar voz a quienes viven situaciones complejas y silenciadas. Algunos actores de Cuernavaca, como Emilio Puente, repiten aquí, al igual que su propio padre, que colaboró con el guion. “Es mi forma de agradecer a quienes me acompañan en este viaje creativo”.
Actualmente, el director trabaja en su próximo proyecto, La Dote, donde vuelve a poner el foco en el sistema patriarcal, pero desde el punto de vista de un grupo de mujeres indígenas que luchan por seguir soñando en una sociedad aún más vulnerable. “Es otro universo, otra perspectiva, pero igual de urgente”.

Alejandro Andrade confiesa sentirse afortunado. “Vale la pena cuando llegas al final del día y sabes que has puesto tu pasión en algo que puede generar conciencia”. Su siguiente reto es lograr la financiación para La Dote y llevar Hombres Íntegros a todos los rincones posibles. Mientras tanto, sigue creyendo en el poder del cine para mirar donde a veces no queremos mirar.
Esther Soledad Esteban Castillo
