María Rodés pone banda sonora a “También Esto Pasará” de María Ripoll

Maria Rodés pone música a la película También esto pasará de Maria Ripoll


La banda sonora del largometraje está compuesto en su totalidad por canciones de la artista, algunas hechas expresamente para este proyecto

Hace unos días descubríamos las sorprendentes nuevas canciones de Maria Rodés, en las que se lanzaba al abismo de explorar otros estilos musicales y sonoridades. Hoy podemos disfrutar de la primera banda sonora que ha realizado para También Esto Pasará, la última película de María Ripoll. Si bien ya había aportado composiciones al cine —como Me Quedo Contigo para Villaviciosa de al Lado, de Nacho García Velilla, o Ay, Pena, Penita, Pena para Venus, de Jaume Balagueró—, esta es la primera vez que la artista se enfrenta al reto de crear la música completa para un largometraje.

Y durante el proceso, pronto surgió la magia. La producción gira en torno al duelo, y el encargo llegó justo cuando ella estaba atravesando uno. Esa emoción queda reflejada en estas canciones, que conectan con la intimidad de un desarrollo tan único como es despedirse de un ser querido.

La banda sonora se compone de temas antiguos —como Prefiero No Decir Nada y Se Nos Fue La Luz, del disco Fuimos Los Dos, o Fui a Buscar al Sol, incluido en Eclíptica— y de otros nuevos —como Lo Que Me Pasa y Hechizo, adelantos de trabajo que saldrá después del verano—. Pero, sobre todo, encontramos música incidental creada especialmente para el proyecto audiovisual y canciones inéditas compuestas ex profeso. Estas piezas se caracterizan por su delicadeza, evocando constantemente el espíritu de Erik Satie en su minimalismo y en la búsqueda de esos silencios que hacen que cada nota se sienta a flor de piel.

Con la ayuda de sus colaboradores habituales —Isabelle Laudenbach (guitarra), Marta Roma (chelo) y Pep Pascual (saxo)—, y con la implicación en la producción de Simon Smith, composiciones como Vivir con LigerezaTambién Esto PasaráLa Casa o los dos segmentos de Te Veo por Todas Partesconsiguen trazar esa difusa línea entre la soledad y la cercanía. Una línea en la que uno se encuentra navegando dentro del universo sonoro habitual de Maria Rodés, tanto en los temas instrumentales como en los que tienen voz.

Las canciones inéditas y nuevas para este disco merecen un párrafo aparte. Cada una de ellas lo exige. La que abre el álbum, Un Amor(en su versión introductoria), comienza con la melancolía de Edith Piaf y arrastra esa tristeza elegante y orgullosa para, de repente, sumergirse en una bossa luminosa y vitalista. Se convierte en Astrud Gilberto, Rita Lee, Tuca o Wanda Sá, e ilumina los cielos. El simple hecho de imaginar esta pieza junto a las imágenes de la película nos emociona profundamente.

Senza Di Te es otra sorpresa increíble. Esta canción evoca las composiciones melódicas italianas de los años ochenta, con estrofas oscuras y estribillos intensos, y está escrita y cantada en italiano. Pensamos en Mina, en Patty Pravo, en Gino Paoli o en Lucio Dalla. La versión para los créditos de Un Amor se aleja de la inicial y revisita al personaje protagonista desde un espíritu folk y ranchero. Es más íntima y preciosista, con majestuosos arreglos, y cierra un álbum que es un periplo sentimental intenso.

Hay músicos que lanzan canciones para sonar en la radio y llenar festivales. Otros afrontan el proceso creativo como un desafío: una búsqueda de espacios donde la comunicación con el oyente sea especial y única. Maria Rodés lleva años demostrando su versatilidad, su capacidad expresiva y compositiva, y su ambición a la hora de abordar proyectos distintos y desafiantes. Cada vez que nos entrega uno de sus mensajes, sentimos que el mundo es un poco mejor.

Por siempre, Maria Rodés.

Esther Soledad Esteban Castillo

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