Crítica de “Esta Si Tenemos que Bailarla”

SINOPSIS 

Esta sí tenemos que bailarla es una road-movie tragicómica y canalla en la que dos mujeres en sus cuarenta deciden huir de sus vidas durante una noche. Una comedia ácida llena de momentos que van de lo íntimo a lo explosivo, en la que sus dos protagonistas comparten madrugada a vueltas con sus dudas, su nostalgia tramposa y sus ganas de vivirlo -y bebérselo- todo.

FICHA ARTÍSTICA 

DIRECCIÓN
Eva Egido Leiva

DRAMATURGIA
Nando López

ELENCO
Eva Egido y Rocío Vidal

CANCIÓN ORIGINAL
Fran Perea

ILUMINACIÓN, MÚSICA Y ESPACIO SONORO
Rubén Vejabalbán (AAI)

ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO
Berta Navas (AAPEE)

DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN
Rocío Vidal

PRODUCCIÓN
Acciones imaginarias, Feelgood, Todo al tres

DISEÑO GRÁFICO Y FOTOGRAFÍA
Rubén Vejabalbán

COMUNICACIÓN
Marea Global

REDES SOCIALES
David Tortosa

ASISTENTE DE DIRECCIÓN Y PRODUCCIÓN
Ana Cristina Mata

COLABORA La vieja Imprenta 51

Crítica

Esta Si Tenemos que Bailarla nos trae una obra muy interesante y actual, hecha para conseguir remover el corazón y la mente de los espectadores con este guión de Nando López donde todos nos sentiremos identificados y si no, seguros que en una etapa futura nos veremos reflejados en sus personajes o quizás los veamos en alguien de nuestro alrededor. La obra además ha sido dirigida por la propia Eva Egido Leiva con la dramaturgia de Nando López y la producción de Rocío Vidal, contando también con un tema compuesto por Fran Perea -que además se cuenta con la participación de Feelgood en parte de la producción- y ante todo un equipo que ha creado una obra con una gran representación femenina y también una muy buena visibilidad LGTBIQ+.

Si pensamos en un reencuentro estudiantil con nuestros antiguxs compañerxs, seguro que más de una persona se echa a temblar de pensar en afrontar semejante situación, ya que no solamente significa tener que afrontar volver a estar con personas que ya están más que alejadas de nuestra vida o que no fueron para nada agradables, si no también con nuestros viejos sueños y deseos pasados que bien pueden haberse hecho realidad o bien haber desaparecido por diversos motivos. En el mejor de los casos, si puede ser que tengamos viejos conocidxs que queramos ver o bien presumir de nuestros logros, pero por regla general, no suele ser así en la época convulsa que vivimos en cuanto a oportunidades de todo tipo -ni tampoco lo ha sido en épocas pasadas- así que partiendo de la base de este difícil evento, comienza una noche para no dormir.

En esta ocasión tenemos a Leyre y a Diana que se reencuentran y en una sola y mítica noche crearán un vínculo muy especial, el cual nunca habían tenido hasta este reencuentro, que llevará a ambas protagonistas a perderse en reflexiones, reclamos, bailes, cánticos, locuras y diversos infortunios que harán de ese reencuentro una noche para no olvidar donde sonarán temas vintage, nuevos temas que ya se escapan a antiguas generaciones, flautas endemoniadas, hospitales que anuncian desgracias, copas de más o quizás de menos, viajes que prometen un cambio de vida, farolas de vértigo, José Marías que se atragantan, vasos voladores, un beso inesperado de salvación, sustancias invitadas, criaturas congeladas… y una sucesiva lista que no podréis imaginar.

Ambas tienen vidas muy diferentes pero sin embargo comparten una gran parte de su visión de vida y todos los temas que tocan dicen verdades que duelen o al menos escuecen, así que aquí tenéis el aviso de lo que os encontrareis en esta obra que sentiréis como si estuvieseis viviendo su historia y la misma noche que las protagonistas.

Hoy en día las oportunidades laborales no son para nada sencillas ni se corresponden con los estudios que tenemos o los méritos que se merecen, las ideas de familia o de descendencia que teníamos pueden coger caminos diferentes por obligación o imposición, pasiones o destrezas que deberían poder darnos una mejor vida ni tan si quiera se hacen visibles o publicarles, amores que comienzan de una forma y termina de otra o nos destruyen, una soledad impuesta o obligada y que cuestiona la sociedad -una sociedad que destruye y arrasa según sus normas o percepciones- y al final películas que nos ponen unas expectativas o unos modelos que termina siendo los culpables o simplemente alguien en quien volcar nuestra rabia, frustraciones o simplemente decepción, todo depende como lo mires.

Eva Egido y Rocío Vidal interpretan a estas dos protagonistas en una escenografía muy sencilla pero que da mucho juego, veréis como irán cambiando de escenario y también destacando la mesa de la obra multiusos que nos mostrará diferentes estados y visiones de nuestras protagonistas con reminiscencias cinematográficas que podréis adivinar en varios momentos.

Las dos actrices hacen un gran trabajo escénico imparable de principio a fin, con una gran química que han ido creando a lo largo de estas funciones gracias a esta obra intimista y cercana donde desnudarse escénicamente y que permite dar rienda suelta a muchos recuerdos y reflexiones, embarcandose sin ticket de vuelta en una montaña rusa. Destaco también la parte final donde ya se ve la unión construida y ya se resuelve la serie de catastróficas desdichas y ese momento de ternura entre ambas y complicidad donde ya pasaron de ser Leyre y Diana a Eva y Rocío. ¡Qué bien se lo han pasado!

Si queréis una obra personal, directa y muy íntima a la vez que también divertida, esta es vuestra función, no os lo perdáis, al menos en los Luchana de momento no encontrareis un photocall de Los Goonies… ¿o sí?.

Esther Soledad Esteban Castillo

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