Con motivo del estreno de su nueva función Sollertinsky en la sala Cuarta Pared de Madrid, he podido reunirme con su director y autor para hablar sobre este proyecto y conocer un poco más su compañía teatral y su situación actual. No os perdáis todo lo que me comentó y los detalles de esta obra.
En Sollertinsky, el poder de la amistad se abre paso en forma de danza, de música y un discurso tan descarnado como bello. El autor y director Julio Provencio (director de Cuando caiga la nieve, una de sus obras más elogiadas, que estuvo en nuestra sala formando parte de la programación en tres temporadas distintas) reúne a nueve intérpretes de música, danza y teatro para hacernos reflexionar sobre el poder de la amistad en tiempos de precariedad.
Regresando al inicio
En cuanto al nacimiento de la compañía Becuadro, indica que se creó entre muchas dudas e ilusión en el año 2016, cuando intentó montar uno de sus primeros textos y lo consiguió con el apoyo de gente cercana y también del Teatro Guindalera. Afirma que ahora se ha ido consolidando con el tiempo. Recuerda también que allí estrenó su primer espectáculo, Placenta, luego, al año siguiente, Cuando caiga la nieve, y después ya llegaron el resto de montajes.
Recuerda que ante este proceso tenía muchas dudas: era joven y no sabía hasta qué punto podría tener un camino en el teatro, pero estaba muy ilusionado con la puesta de largo de su universo creativo, indicaba emocionado.
Desgranando a Sollertinsky
Destaca que, ante todo, lo mejor de este proyecto siempre ha sido la gente con la que ha compartido los retos: los actores, diseñadores, el equipo de comunicación, la prensa, la producción… Todos dan sentido a un proyecto que va avanzando con los años. Aunque han ido variando los equipos en sus obras, siempre destaca el encuentro entre ellos y todo lo que hacen, ya que cree que es lo que le da sentido a todo y te coloca en el lugar de estar realizando una labor importante con tu trabajo.
También señaló como mayor desafío el poder hacer hoy en día algo con lo que estés satisfecho y, a la vez, creas que aportas algo interesante al mundo y a la producción. Respecto a sus proyectos, casi siempre los ha sacado adelante con su inversión personal, por lo que resalta que eso afecta a cómo uno afronta la creación o te hace plantearte si hay que poner un punto y aparte en ocasiones, frente a seguir haciendo teatro hasta que las cosas vengan mejor dadas económicamente, indicaba seriamente.
Respecto a su nuevo trabajo Sollertinsky, nos encontramos con un proyecto donde se muestra al espectador como un oyente de música y quieren que esté con los ojos abiertos y todos los sentidos activados, provocándole para que pueda recibir una obra de teatro de forma diferente a la habitual. Describe que este proyecto lo hacen con ingredientes del teatro, pero también con danza, música, plástica… y que se puede recorrer el espectáculo como si fuese un acontecimiento singular, pudiendo elegir también cómo se recibe, destacaba el autor.
Para planificar los ensayos, estuvo desarrollando junto a Patricia Roldán diversos materiales y afrontando cómo querían contar el proyecto. Lo mostraron en los ensayos sin necesidad de explicar ciertas cosas, provocando, curiosamente, que los intérpretes hallasen lo que querían suscitar en ellos de forma natural y sorprendente.
Ante la cuestión de si acudiese como espectador a ver este proyecto, cree que lo viviría con sorpresa porque es algo inesperado, con una serie de imágenes, sonidos y músicas que desestabilizan al espectador y sus expectativas. Resalta que esa salida de lo esperado estimula mucho y, a la vez, te saca de tu zona de confort y te acompaña a hacer tu propio recorrido.
En esta función, cree que lo más complejo ha sido combinar los distintos lenguajes y conseguir que se desbordaran, logrando que unos se impregnen de otros para conseguir una unidad y que el espectáculo funcionase con todos a la vez. Por otra parte, lo más placentero es ver cómo se logra y comprobar que lo que viene de la música, del cuerpo… encaja de manera mágica y hace que todo valga la pena.
Si tuviese Provencio que destacar un referente para este espectáculo, seleccionaría a Heiner Goebbels, un director alemán que mezcla la música con la palabra y el movimiento de forma muy interesante. Lo lleva haciendo desde hace décadas y es un formador teatral que viene del mundo de la composición musical, por lo que el autor desea que, ante todo, su trabajo se pareciese en algo al suyo, replanteándose todo su universo teatral.
Mirando al futuro
Con su labor como docente teatral, cree que los contenidos y las herramientas que comparten en cada clase son importantes, pero también lo es dar una imagen real del mundo del teatro y de la profesión. En su escuela, los profesores se dedican profesionalmente al teatro y los alumnos son conscientes de cómo se hace, de lo que se está creando y de lo que buscan los creadores contemporáneos, por lo que incide en que hay que hablar de forma real tanto de lo apasionante como de los momentos más duros.
Para finalizar el encuentro, como sueño cumplido comparte que sería estrenar este espectáculo, ya que es muy improbable poder tener a once artistas en el escenario y conjugar a la vez tantos factores y vidas para poder hacerlo, siendo todo un milagro. En el futuro, cree que un sueño por cumplir sería poder crear algo semejante en un marco más desahogado económicamente y con producción ajena.
No os perdáis su nueva obra en la sala Cuarta Pared de Madrid y descubrid esta propuesta tan variada.
Esther Soledad Esteban Castillo
