Entrevista a Gianni Fruttero por “Smiley”

Hoy os presento mi encuentro con Gianni Fruttero con motivo del estreno de Smiley, donde podréis conocer más sobre este proyecto y sobre su carrera y, a la vez, acercaros más a su mundo personal. No os perdáis la entrevista a continuación:

  1. ¿Cómo podrías describirte a ti misma?
    Como Géminis ascendente en Tauro y la luna no la digo, porque ya mucha información privada jajaja. La verdad, como un animal humano que ama mucho su trabajo. Me hace feliz mi oficio y es constantemente un lugar de reflexión sobre la vida en general. Amo intensamente y siento mucho, lo que es un “arma de doble filo”. Soy vegetariane hace 16 años y vegane intermitente hace la misma cantidad de años. Amo muchas cosas: las plantas, a Gabriela Mistral y otras poetas, la existencia del feminismo, la filosofía entre amigas y la tierra latinoamericana.
  2. ¿Qué es para ti lo más especial de Chile y lo más especial de España?
    De Chile, su humor, su teatro y su tierra. La gente chilena tiene un sentido del humor único, muy particular, que no he visto en ningún otro lugar, tanto que no podría explicarlo. Y la tierra es tan diversa y aún muy “salvaje” en el sentido más hermoso y desconocido de la palabra. Y creo que el teatro responde en parte a una mezcla de ambas cosas.
    España tiene una pasión que la lleva su gente, que ha sido deslumbrante ver: cómo de pronto puedes ir por alguna calle caminando en tu cotidiano y, de la nada, alguien se pone a cantar y todo se transforma, o alguien empieza a bailar con palmas y zapateo, todo apasionado. Es hermoso de ver.
  3. ¿Qué rescatarías de «Ramona» si tuvieses la oportunidad para llevarte a futuros proyectos?
    Creo que Ramona tenía una conciencia muy íntima de lo que sucedía a su alrededor, y eso le daba cierto realismo al personaje, porque en la vida real estamos metidos en nuestras propias vidas que, si bien podemos informarnos y comentar o hasta ser activos en procesos sociales y políticos, siempre llegamos a nuestras casas o con nuestra gente más cercana y la vida es “pequeña”, íntima, sutil. Y siento que Ramona estaba más en ese lugar que en el lugar de la conciencia absoluta de las cosas que ocurren fuera del espacio privado.
  4. ¿Qué es lo que más te conquista de un proyecto tanto como espectadora y como artista?
    Uff, la diversidad de miradas sobre el tema, sobre los personajes, pensar las cosas, tanto el imaginario y lenguaje audiovisual como el lenguaje actoral, desde perspectivas más complejas y hasta contradictorias. Me atraen las historias que se arriesgan con propuestas diferentes, y las cosas simples también.
  5. ¿Cuál es el mayor reto artístico al que te has enfrentado?
    Ahora mismo, en la serie actual en la que estoy trabajando, se llama Mano de Hierro, y es una serie que tiene acción y oscuridad, y estoy trabajando con un acento que no es el mío, por lo tanto son muchos factores nuevos que están dialogando entre sí.
  6. ¿Puedes compartirnos alguna anécdota con el público o de alguna función que hayas vivido en el teatro?
    En la segunda obra de teatro que hice, estaba recién saliendo de la escuela de actuación y tenía una escena muy difícil: era el momento en que me daba cuenta de que habían matado a mi padre. En la historia todo esto sucedía en el contexto de dictadura chilena; éramos presos políticos, torturados en un campo de concentración, y decidimos hacer una obra de teatro, El Principito, para subirle el ánimo a los otros presos, todo esto vestidos de payasos… Había llegado el día del estreno y a mí todavía no me salía la escena. Algo pasaba que no funcionaba y era una escena crucial de la obra. A esas alturas yo estaba muy frustrada, sintiéndome pequeña y perdida. Hicimos una última pasada general antes de que entrara el público para trabajar esta escena y un colega, que hoy es uno de mis mejores amigos, me dice: “No te preocupes, solo siente al público”. Él era más grande que yo y llevaba años haciendo teatro.

    En el mismo estreno, antes de que entrara la gente, tenía miedo de no lograrlo, pero cuando comenzamos la función y todo fluía, se sentía como un animal conformado por todos nosotros, que nos excedía a cada uno por separado, pero juntos hacíamos eso, esa historia. Y al sentirme solo una parte del todo, incluyendo en este “ser” al público, algo se hizo más liviano dentro mío. Fue únicamente con la presencia del público que la escena se completó: los sentí y la escena salió como tenía que salir. Fue un aprendizaje de los grandes.
  7. ¿Cuáles han sido tus referentes y cuáles se han ido incorporando con el paso de los años?
    Uno de mis más grandes referentes es Hayao Miyazaki y las películas de Studio Ghibli, por lejos, han marcado mi vida y mi perspectiva dentro del cine. También Ryuichi Sakamoto, es un artista musical que ha estado presente desde hace muchos años ya en prácticamente todo lo que hago; las poetas Alejandra Pizarnik y Gabriela Mistral han marcado mi vida y mi escritura; y directoras como Claudia Huaiquimilla, Céline Sciamma y actualmente Carla Simón están muy presentes en mí. El trabajo actoral que desarrolla Eugenio Barba, Juan Carlos Corazza y Susan Batson son mis cuerdas de apoyo. Y siento una admiración profunda por Manuela Infante, directora y dramaturga teatral, y Angélica Liddell. Y Karen Barad es filosofe y científique que solo abre mi mente.
  8. ¿Qué es lo que más te enamoró de «Smiley» y qué podrías compartir con nosotros de tu papel que te lleves contigo?
    De Smiley, hablar del amor. El amor como algo importante que hay que atender, detenerse, observar y, por qué no, reír también. Lo más lindo fue conocer a mi colega Meritxell Calvo: ella fue solo luz y entrega por el trabajo, tan llena de amor como la serie misma.
  9. ¿Retos y sueños para este 2023?
    ¡Sí! Deseo trabajar en un largometraje y dirigir mi propia obra teatral 🙂
  10. ¿Algo más por aportar o añadir a la entrevista? Recomendaciones: Libro, Artista/Canción, Película/Serie
    “Mis hermanos sueñan despiertos”, de Claudia Huaiquimilla.
    “Alcarràs”, de Carla Simón.
    “Horizonte”, “Metamorfosis” y lo que esté en el teatro de Manuela Infante.
    “12”, último disco de Ryuichi Sakamoto.
    “Hacia mundos más animales”, de Laura Fernández.
    Lo que encuentre de Karen Barad.

Esther Soledad Esteban Castillo

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