Descubre “Las guerras comerciales son guerras de clase. Cómo la desigualdad distorsiona la economía y amenaza la paz” el nuevo libro de Michael Pettis y Matthew C. Klein

A LA VENTA:  6-2-23

 
GANADOR DEL PREMIO LIONEL GELBER 2021

FINALISTA LIBRO DEL AÑO DEL FINANCIAL TIMES & MCKINSEY 2020 

MEJOR LIBRO DE FINANZAS POR STRATEGY + BUSINESS 2020 

Las guerras comerciales suelen entenderse erróneamente como conflictos entre países con intereses contrapuestos pero, como demuestran Klein y Pettis en este libro, a menudo son el resultado de las decisiones políticas internas que se toman para servir a los intereses de los ricos en detrimento de trabajadores y pensionistas.

La concentración global de los ingresos ha producido que los trabajadores ya no puedan permitirse comprar lo que producen y, a su vez, ha implicado una ralentización del crecimiento de los niveles de vida en el mundo rico, el empeoramiento de los desequilibrios comerciales y la crisis financiera global.

Europa es hoy la mayor amenaza para la economía mundial: los Gobiernos, primero en Alemania y después en todo el continente, han aumentado los impuestos al consumo, desmantelado protecciones al mercado laboral y empujado a millones de personas a trabajos mal pagados a tiempo parcial.

El peligro ahora es que Europa y Estados Unidos —dos de las mayores economías del mundo— entren en una guerra comercial propia, socavando tanto la prosperidad global como la muy importante alianza entre las democracias mundiales.

Desafiando las visiones imperantes, Klein y Pettis rastrean en este trabajo los orígenes de las actuales guerras comerciales en las decisiones tomadas por políticos y líderes empresariales de China, Europa y Estados Unidos en los últimos treinta años, mostrando cómo las guerras de clase provocadas por la creciente desigualdad son una amenaza para la economía global y la paz internacional, y qué podemos hacer las grandes economías al respecto.



«Las crecientes desigualdades dentro de los países precipitan los conflictos comerciales entre ellos. Es este, en última instancia, un argumento optimista: no creemos que el mundo esté destinado a soportar un conflicto de suma cero entre naciones o bloques económicos. Los chinos y los alemanes no son el mal, ni tampoco vivimos en un mundo en el que los países solo pueden prosperar a costa de otros. Los problemas de las últimas décadas no tienen sus raíces en el conflicto geopolítico o en unos caracteres nacionales incompatibles. Han sido causados más bien por unas transferencias masivas de ingresos hacia los ricos y las empresas que estos controlan».

Esther Soledad Esteban Castillo

Deja un comentario