Entrevista a Alberto Velasco por “Danzad Malditos”

Alberto Velasco - Danzad Malditos

Alberto Velasco: “En ‘Danzad Malditos’ hay instantes de verdad absoluta”

Alberto Velasco estrena Danzad Malditos, una obra rompedora, intensa y llena de verdad. Con la ilusión del primer día y una amplia trayectoria, el director y actor nos abre el proceso, los retos y las entrañas de un espectáculo que homenajea a quienes se quedan por el camino… y a quienes siguen luchando.

“Nos metimos todos en el barco”

—¿Cómo nace esta aventura?
Empezó en diciembre. Un grupo de actores que se conocieron en un curso con Andrés Lima decidió seguir reuniéndose para formarse. Uno de ellos propuso crear su propio espectáculo y me llamaron. Once intérpretes muy distintos, implicados y honestos. Me subí al barco y aquí estamos.

—Coordinar a tanta gente no debe de ser fácil.
¡Ni quedar! Nadie cobra: es una cooperativa. Aun así, para lo difícil que podía ser, fue facilísimo. Lo pusieron como prioridad absoluta.

Un monstruo hermoso y necesario

—La premisa de las maratones de baile impresiona.
La pieza se inspira en competiciones reales de los años 40 en EE. UU. Parejas que bailaban semanas hasta desfallecer. Hoy ese monstruo sigue en TV y en la calle. No adaptamos la película de Pollack: contamos nuestra versión, y ha salido un “monstruo” bonito.

—¿Tu momento favorito?
Es una competición en directo: cada función es distinta y aparecen instantes de verdad absoluta, el oro del espectáculo.

—¿Y el más duro?
La exigencia física: cardio a tope. Hay una carrera de cinco minutos a máxima intensidad; se elimina a los últimos. Crueldad pura.

Un proceso vivo (y una familia sin egos)

—¿Alguna anécdota de creación?
Trabajamos como en danza: material, prueba y escritura en ensayos. El fotógrafo Pablo Rodrigo documentó el proceso con una delicadeza preciosa.

—¿Qué te llevas?
Aprender a mover un grupo grande como si fuese cine: de lo mínimo a lo masivo.

—¿Y el equipo humano?
Familia sin egos. Se ayudan, están a lo mismo y luego cada cual hace su vida. Funciona.

Dirigir, actuar y mirar

—¿Dónde creas mejor?
En sala de ensayos: amplia, con buena acústica y energía bonita.

—¿Qué te da dirigir y qué te da actuar?
Libertad en ambos. Pinceles distintos para emocionar.

—¿Siempre supiste que te dedicarías a esto?
Desde pequeño me fascinaba el escenario. Bailé jotas, sevillanas, bailes de salón. Luego Arte Dramático.

—¿Te cambian los personajes?
Todos. Aprendo de maestros, de frustraciones y de la calle: en cualquier esquina hay danza y poesía.

Referentes y presentes

—¿Qué obras te marcaron?
Woyzeck (Waits/Wilson) me dejó K.O. Y La casa de la fuerza de Angélica Liddell por su riesgo.

—*De chica en chica* llega a salas.
Proyecto precioso y comprometido. Compartir escenas con Celia Freijeiro, Beatriz Montañez y Jane Badler ha sido un sueño.

—Éxito de Vis a vis.
Un privilegio: personaje noble, compañeros enormes, guiones rompedores y una factura visual potentísima.

Juego y deseo

—¿Personajes cercanos o lejanos?
Más divertidos los lejanos: permiten licencias. En Cenizas hacía de alguien oscuro… una delicia.

—Tu día perfecto.
Despertar sin prisas, vermut con amigos, una obra que nos vuele la cabeza, cena para comentarla, salir, cariño y dormir abrazados.

—Banda sonora vital.
Víctor Manuel, Camarón, Spice Girls, Laura Pausini, Mozart, Gardel, electrónica y chanson.

Recomendaciones

  • Libro: Los lugares pequeños, Paco Tomás
  • Disco/Canción: “Luca”, La Puríssima
  • Película: Titanic
  • Tres imprescindibles: Amor a todo, sentido del humor y teatro

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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