Rafa Méndez: “Los 7” que bailan verdades
Los amantes de los espectáculos con alma, garra, corazón y muchas verdades que contar están de enhorabuena: Rafa Méndez regresa con “Los 7 de Rafa Méndez”, un montaje que sacude por su música, su danza y, sobre todo, por las historias reales que se cuentan desde el cuerpo. Con motivo del regreso del espectáculo, me reuní con Méndez en una conversación cercana para descubrir el porqué de esta pieza, cómo se eligieron sus protagonistas y qué le sigue moviendo sobre un escenario.
El espectáculo
Es la segunda vez que “Los 7” llega a Madrid. “La primera fue mejor de lo esperado; ahora nos conformamos con que sea igual, parecido… o simplemente normal, tal y como están las cosas. Sentimos mucha ilusión y, también, mucho compromiso”, admite.
El público suele salir sorprendido —para bien—: “No esperaban esto de mí”. Es un trabajo muy personal, verdadero y emocional. “Algunas personas perciben que vamos muy al grano y quizá no conecten, pero nosotros venimos a contar nuestra historia sin objetivos comerciales. Queremos quedarnos a gusto; ojalá guste, pero no nace de esa presión”.
El germen está en “Fama”: allí, de forma más comercial, premiaba a siete bailarines con una coreografía suya. “Siempre soñé esa dinámica en formato teatral”. Tras el programa, y después de vivencias personales y profesionales intensas, decidió homenajear aquella idea con un espectáculo cuidado: contemporáneo y urbano como base, pero también clásico, jazz o funky. “Ellos cuentan su vida de verdad. Son historias reales que conectan con la mía; yo también cuento la mía, sin amarillismo: bailando y transmitiendo”.
El casting del corazón
Elegir a los siete fue difícil, también por logística. “Estaba en Canarias; un teatro pequeño y maravilloso me cedió un mes. Quería que los bailarines fueran canarios: allí hay muchísimo talento”. Se presentaron candidatos de todas las islas. Primero quedaron catorce; después había que destilar hasta siete historias que te tocaran y que, además, solo esa persona pudiera vivir y contar.
La magia de la danza
“Todos tenemos una historia. Este espectáculo está hecho para que te guste aunque la danza no te atraiga; da igual si eres futbolero o mecánico: conectas porque las historias son humanas”.
Para Méndez, la danza es como la vida: cada movimiento y cada canción puede decirlo todo. “Soy muy curioso; me gusta charlar, conocer a la gente y llegar a la entraña. Nuestra profesión tiene algo de psicólogo que me fascina”. Su mantra: no perder la curiosidad. “Somos muchísimos y nada es lo que parece. La historia de cada uno es un universo. Yo he cambiado gracias a esas historias y a la danza; lo personal que me ha pasado estos años me ha transformado”.
Una vida profesional plena
Ha trabajado en Italia, España, Londres o Los Ángeles. “Viajar te llena y te recrea; sufres, lloras, creces… Es lo mejor que puedes hacer en esta profesión y para alimentarte en general”.
Sus recuerdos unen “el sufrimiento de los castings” con la gratitud del camino. “Querer llegar duele, pero si eres tenaz y constante, es gratificante. El camino es lo más bonito: cuando llegas, ya pasó. Si desemboca en algo guay, es una maravilla”.
Retos y deseos
Se quedó a las puertas de trabajar con Madonna. “Pasé un casting de tres días; cuando llegué hasta ella, me quedé en blanco”. Le gustaría trabajar con ella también desde la dirección artística: “Es la más grande en puesta en escena y creo que podríamos encajar”. En España sueña con dirigir a Mónica Naranjo; recientemente colaboró con Pablo Alborán. “Busco gente con personalidad, con ganas de hacer cosas nuevas y buena música”.
Ahora está centrado en dirección artística en TV, sin dejar de viajar y conectar con nuevos equipos.
Méndez, en primera persona
Desde joven tuvo un plan vital claro: “A los 33-34 quería dejar de bailar tan intensamente. Ahora bailo en teatro y me siento bien, pero elijo momentos. Luego pasaría a la coreografía y, a los 39-40, a la dirección. Ha sido mágico porque, aunque la vida siempre sorprende, yo pedí esto y creo en la energía. Si pides de corazón, llega de forma natural. No tengo miedo a ‘dejar’ nada: soy bailarín, coreógrafo y director. Todo tiene su tiempo”.
¿Un estilo que no va con él para bailarlo? El latino. “Me encanta verlo y usarlo en escena, pero en mi cuerpo es lo opuesto”. ¿Un formato pendiente? “Volver a TV con un programa de baile bien hecho. Algo tipo ‘La Voz’, pero de bailarines, con otra mecánica”.
Bandas sonoras y prioridades
U2 y Luz Casal le han marcado (“en ‘Los 7’ suena un tema de Luz”). “Me han hecho soñar desde joven y he podido verlos en directo”.
De 2014 se queda, paradójicamente, con lo humano: “No fue una época buena; viví cosas familiares muy duras. Pero se equilibró todo y eso es lo que pido: estar bien en familia. Lo artístico que me sorprenda la vida. No olvidemos lo importante: la familia y estar bien. El resto fluye. Hoy estamos, mañana no: vivamos el día a día”.
Con ese consejo cierra la charla y abre el telón: “Los 7 de Rafa Méndez” es un viaje distinto a lo habitual en cartelera, una cita para sentir.
Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid
