Entrevista a Cristina Castaño por “El lenguaje de tus ojos o el príncipe travestido”

ENTREVISTA A CRISTINA CASTAÑO


Cristina Castaño

Cristina Castaño es la princesa protagonista de El lenguaje de tus ojos o el príncipe travestido. Hace unos días pude completar con ella mi serie de entrevistas sobre la obra.

En esta conversación descubrí a una auténtica amante de su trabajo: pasional, cercana y encantadora. Con sus respuestas me permitió conocer a un personaje tan potente que ya por sí solo justifica la visita al teatro. Os invito a leer esta entrevista… y, por supuesto, a ver la función.

Su inicio en la función

—¿Qué te impulsó a embarcarte en esta obra?
Ya conocía a Amelia de otros montajes: me gusta mucho como directora y tenía referencias excelentes. Además, me ofreció un personaje muy distinto a lo que estaba haciendo. Siempre me llegan comedias y aquí la princesa sufre. Aunque sea una comedia, el enfoque que da Ochandiano es dramático: si el público se ríe, es a pesar de lo que sucede.

Un mar de sentimientos

—Dices que sales a escena sin la pretensión de hacer reír. ¿Qué buscas entonces?
Salgo con la intención de atravesar lugares dolorosos y pasarlo mal. Eso fue lo que más me atrajo.

Esta obra también me está permitiendo descubrir a Marivaux y un texto que me motiva, que me muestra cosas desconocidas. La princesa de Barcelona no es un personaje cerrado: me sigue sorprendiendo. En los ensayos y en cada representación aparecen matices nuevos.

—¿Qué valores te interesan de ella?
Exploro muchos límites. La princesa valora la amistad, el amor, el deber, la honestidad, la profesionalidad… Son valores muy absolutos que sigue a rajatabla. Me parece muy bonito cómo entiende la amistad. Poder mostrar eso como actriz y volcarlo en el personaje es un lujo.

—También toma decisiones difíciles…
Sí. Teniendo el poder de hacer y deshacer, sus decisiones van siempre por el bien común. Y eso es muy complicado. Es “el poder del anillo”: cuando te ponen delante lo que más deseas, ¿cuál es tu precio? ¿Sabes contenerte? ¿Dejar marchar por la decisión más sabia? La princesa actúa de forma muy loable; hay una decisión concreta que admiro mucho. A lo largo de la función actúa por su pueblo, por lo que cree y para lo que fue educada, y además desde un lugar humano, generoso y valiente.

—¿La situarías como un ideal al que seguir?
No solemos ver a personas comportándose así. Quizá ahí esté la ficción, pero es posible y humano: todos tenemos elecciones en la mano. Ella es muy humana; sufre como cualquiera y decide desde la humildad, no desde lo grandilocuente.

—¿Has sufrido con ella desde el primer día?
Totalmente. La he sentido y sufrido todo el tiempo. Me la he llevado a la vida real: he comparado conflictos y he dado valor a cómo hace las cosas, porque nada es fácil.

El interior de la función

—¿Cuál ha sido tu escena más compleja?
Al principio, la primera escena. Ahora la entiendo mejor, pero sigo “sacándole oro”: hay mucho por descubrir. Si me preguntas otro día quizá te diga otra. Algunas escenas entraron fácil al principio y luego tuve que retomarlas desde otro lugar.

—¿Y tu momento favorito?
El final. Hay una escena en la que leo una carta y paso por muchos estados. Y la última, donde tomo una decisión.

—¿Una canción que te recuerde a la función?
La princesa canta en un momento de la obra, así que me quedo con ese instante musical. No he hecho aún el paralelismo de “una canción para la obra”, pero toda la compañía es muy fan del karaoke: hemos recorrido los karaokes de España (a los dos nuevos aún tenemos que llevarlos), así que la música está muy presente también fuera del escenario.

—Si volvieras atrás y tuvieras que interpretar a otra, ¿cuál elegirías?
Hortensia.

Un poco más de sí misma

—Un autor clásico favorito.
Chéjov. Me fascina. Sus personajes femeninos son complejos y difíciles; tengo predilección natural por él. Me encanta la complejidad de los clásicos y todo lo que cuentan. Y, por supuesto, una tragedia clásica: ponme una Antígona, Medea o Electra y soy feliz ante esa dificultad e intensidad.

—Un momento especial de 2014.
Mi cumpleaños. Me fui a Galicia a rodar un corto con Chapero-Jackson. Fue un día de mucho sufrimiento por el personaje, pero con una alegría y un triunfo personal y profesional enormes. Me hizo mucha ilusión que me llamara; no nos conocíamos. Venía de mucho tiempo en televisión haciendo comedia y que un director así te proponga algo tan dramático fue precioso. Además, ha quedado una relación maravillosa.

—Y de 2015…
Que nos llamen al Matadero tras estrenar el 5 de junio, con lo difícil que está el teatro, y venir a la Sala 1 —donde he visto funciones enormes— ha sido un logro que me hace muchísima ilusión.

—Tres palabras para definir la obra.
Amor, humor y ensueño.

Una representación con los sentimientos a flor de piel y un viaje escénico tan exigente como gozoso. Ojalá la disfrutéis.

Esther Soledad Esteban Castillo

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