Entrevista a Alejandro Tous y Ruth Núñez por “La pausa del mediodía”

ENTREVISTA CON RUTH NÚÑEZ Y ALEJANDRO TOUS

Introducción profesional. Nos reunimos con Ruth Núñez y Alejandro Tous, una de las parejas de actores más queridas de nuestro país, que regresan para sorprendernos y engancharnos con “La pausa del mediodía”, su nueva obra teatral. En ella abordan, con humor negro y un enfoque muy original, un tema tan universal como complejo: la bondad. Amables y con una gran sonrisa, nos contaron los entresijos del montaje, su proceso creativo y sus gustos teatrales y personales. Adelante si queréis acercaros un poco más a ellos.


La pausa del mediodía - Ruth Núñez y Alejandro Tous

–¿Cómo fue vuestra llegada a esta obra?

Ruth: Teníamos ganas de volver a hacer teatro juntos y son tiempos complicados, así que nos pusimos a buscar textos. Este, por circunstancias de producción, nos convenció. Acotamos la búsqueda a una serie de características, pero dentro de ellas queríamos un texto que nos dijera algo, y este nos enganchó porque cuenta algo importante. Nos encantó cómo está escrito: me parece que LaBute es un genio, con diálogos muy inteligentes y con humor. Además, la estructura es curiosa, porque empieza y acaba con un monólogo. Es una función que conecta mucho con nosotros.

–Todo el mundo habla maravillas del texto…

Ruth: Tiene un aire muy Mamet y es un texto muy afilado. Da gusto interpretarlo y oírlo, es muy fluido y no “da la tabarra”. Lo deja muy abierto para que el espectador tome su decisión.

–¿Puede entonces el espectador hacerse su propia historia en su cabeza?

Alejandro: El punto de vista de él está claro —lo dice al principio con una pequeña introducción— y no se va ni por un lado ni por otro: te lo pone ahí. Según la lectura que hagas, puedes hacer más hincapié en un lado o en otro. Lo hemos dejado bastante abierto, como está en el texto.

Ruth: Lo hemos respetado.

–Vamos, que os ha enamorado desde el primer momento…

Ruth: Sí, sí, fue así.


La pausa del mediodía

–¿Cómo ha sido para vosotros interpretar a estos personajes?

Alejandro: Yo interpreto a Juan García, el protagonista, y estoy en escena todo el tiempo. Nos parecía muy interesante de qué va la obra y cómo a alguien tan torpe socialmente y con pocas cualidades se le encarga una misión divina, real. Para que haya praxis en escena necesitas conflictos, y este personaje es una maravilla. Es teatro y ficción, y se lleva a ciertos extremos, pero Juan es un tipo normal que todo el mundo puede reconocer en alguien cercano. Su objetivo es ser bueno y tiene que convencer a todos de que lo es, pero no lo es porque su mecanismo y la gente que le rodea le llevan a no serlo. Es una gran maravilla: siempre tiene vida interior, te da chispa y pólvora; estás todo el tiempo en activo.

Ruth: Tiene un conflicto con Dios, consigo mismo y con cada personaje. Miguel Esteve y yo no nos aburrimos porque hacemos tres personajes cada uno, así que todos salimos ganando. Él tiene un personaje riquísimo y está desde el minuto cero hasta que se apaga la luz: es un gran reto. Nosotros somos sus trabas, y los tres personajes son muy jugosos.

Alejandro: Ella interpreta a mi exmujer —con la que tengo un hijo y estamos separados—, a su examante —que es la prima hermana de su mujer— y, al final, a una prostituta. Miguel es un abogado, un detective y un presentador de televisión. No paran de girar y juegan mucho al juego teatral: construyen un personaje distinto y van transformándose.

–Debe de ser muy interesante a nivel personal trabajar con unos personajes así…

Alejandro: Lo es. Te hace plantearte muchas cosas y rebuscar desde dónde haces cada acción. Cada función te obliga a hacerte unas preguntas, y aquí la más importante es esa.

Ruth: Dicho así suena a tostón, y no lo es. Para nosotros el tema más importante es la construcción moral de uno mismo, que no acaba hasta que te mueres. Esta función trata de eso: de lo difícil que es ser bueno, ser mejor persona y de la cantidad de trabas que hay en la vida —las que te pones tú y las que te ponen los demás—. Cuando Juan intenta no ponérselas, se las ponen desde fuera. Cosas como dejar de fumar y que te incitan desde fuera; apagar la luz o reciclar… La función va de eso; se plantea desde otro sitio, pero esa es la esencia. Para Juan es Dios, y para mucha gente también es la religión; otras personas se rigen por la ética. Da igual el pretexto: la cuestión es ser bueno.

–También aporta una reflexión para el espectador, ¿no?

Alejandro: Al final lo de Dios es lo de menos: importa ser bueno. Está muy bien llevada porque se reconoce todo; por ejemplo, el programa de televisión es muy interesante. Entiendes a la mujer, al amante, a la prostituta… También se plantea dónde está el precio de las personas.

–Pero hay un punto cómico, ¿no?

Alejandro: Sí. Es comedia negra muy ácida. Arranca con un monólogo duro, pero luego la obra te va llevando y la comedia se desprende de lo miserable que es el ser humano: de cuando ves tus propios errores multiplicados. Es una comedia rápida que suelta verdades como puños cada dos páginas.

–¿Cuál es vuestra escena favorita y la más compleja?

Ruth: Para mí, lo más bonito son los dos monólogos de Alejandro. Como actriz —y por pura sensibilidad— me parecen completamente distintos, están escritos de maravilla y él los hace preciosos. Lo más divertido son las escenas que transcurren entre ese principio y ese final.

Alejandro: Lo que más me gusta es el desafío. El principio y el final son “joyitas” por las que cualquier actor mataría. Disfruto mucho con los monólogos; cuando entran ellos, me lo paso muy bien también. El monólogo inicial es muy intenso y se crea una energía especial; cuando entran, es como jugar con tus amigos.

–Un soplo de aire fresco…

Alejandro: La función cambia mucho. El giro llega cuando entran ellos, y como siempre estoy en escena es muy divertido ir cambiando. No tiene desperdicio.

–Tenemos varias obras en una… ¿Cuál diríais que es el mayor desafío y el mayor placer de la función?

Ruth: Para mí, el mayor desafío es hacer tres personajes y que sean verdaderamente distintos. Lo más placentero es estar en el escenario (risas). Tengo mucho gusto por las palabras y por el texto, y de repente estar en escena y decir palabras que “te llevan solas”… Es una función de actores. Miguel, supongo, diría lo mismo.

Alejandro: El desafío, desde el inicio, fue volver a los monólogos, mantener la atención y unir todo eso sin salir de escena; conseguir que el espectador quiera y acompañe a Juan aunque sea un miserable. Lo placentero es hacerla. Además, la producimos y la encontramos nosotros: sabíamos que tenía que verse y conocerse. Es de esas cosas que haces en la vida y merecen la pena. Y, al ser una obra de autor, actores y director, tiene otro pulso.

Ruth: También cambiamos mucho de escenario para las situaciones.

Alejandro: Apunta mucho al juego teatral.

–Este es de esos proyectos que más enriquecen, ¿no?

Ruth: Todos lo hacen, pero estos son los que más te cuestan.

Alejandro: Te salen canas del esfuerzo y la dedicación…

–Ahora quizá veáis de forma distinta la bondad…

Ruth: O igual ya teníamos un concepto muy claro y por eso nos ha llamado la atención y queremos contarlo.

Alejandro: Coincidimos en ese tema y punto de vista: lo difícil que es ser bueno. La respuesta es que fácil no es. Hoy, con todo lo que pasa, cuando tienes de todo podría ser más fácil ser bueno —aunque en esta sociedad no se da—, y luego te sorprende alguien que no tiene nada y te ofrece algo que para él es todo.

–Vamos, que tenemos una obra muy necesaria.

Alejandro: Y muy divertida. Es ligerita y necesaria, como lo es el teatro, un libro o una película.

Ruth: Te alimenta y te hace hacerte algunas preguntillas.

–¿Cómo son los proyectos que más os seducen, como espectadores y como actores?

Ruth: Siempre lo digo y cada vez estoy más de acuerdo: no tengo algo favorito. Un personaje bien escrito, gusto por la palabra —sea el campo que sea—… Cuando veo un buen trabajo de un actor ya me han enganchado.

Alejandro: Sí, más que el género. Y si encima el espectáculo es redondo…

Ruth: Luego también depende del día y del tipo de espectáculo…

–¿Habéis descubierto algo nuevo entre vosotros en esta función?

Alejandro: Tenemos clara, desde siempre, nuestra capacidad de trabajo: quien quiere algo le cuesta, y nos entregamos en cuerpo y alma. Nuestro parámetro es el de siempre: currar, currar y currar. Y entre nosotros no nos tiramos de los pelos (risas). Trabajar con alguien con la misma visión artística y no matarse… ya me doy con un canto en los dientes.

–¿Algún sueño para este 2014?

Ruth: Va a parecer que he salido de las Hermanitas de la Caridad, pero me gustaría que se aliviara el mal que hay. Si a todos nos va bien, a mí también. Hace falta un respiro y que las cosas mejoren a nivel nacional y mundial. Hay cosas complicadas, pero, dentro de lo posible, ojalá este año sea el mejor para todos.

Alejandro: Lo mismo: que todo vaya mejor y que nos den un respiro a todos, desde donde sea. Tirar para adelante y ya está.


La pausa del mediodía

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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