Entrevista a Rubén Tejerina, Nazaret Aracil, Héctor Montoliu y Alba Messa por “Trío”

ENTREVISTA CON LOS PROTAGONISTAS DE TRÍO

En Lunas Pasajeras entrevistamos a Rubén Tejerina, Nazaret Aracil y Alba Messa, los tres protagonistas de Trío, junto al director Héctor Montoiu. Esta micro-obra, representada en el espacio El Escondite, llega para revolucionar el concepto teatral con una historia real enmarcada en un contexto fantástico. Con funciones los viernes y sábados entre el 7 y el 29 de marzo, propone al público algo distinto, dinámico y con una química evidente entre sus intérpretes.


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–¿Cómo nace “Trío”?

Rubén: Nació a través del deseo de trabajar con Alba, a la que conocí como actriz y posteriormente fue mi amiga. Inicialmente escribí algo para ella, una compañera y para mí, pero esta compañera se tuvo que salir del proyecto. Después conocí a Nazaret, que aportaba la dulzura y ese aire angelical que le faltaba al personaje. Luego Héctor leyó el texto y se hizo responsable.

Héctor: Una de las cosas que más me gustó, y que es de lo más complicado en este formato que ahora está en auge, es que la obra tenga giros dramáticos permanentes o que sucedan en momentos clave. Cuando terminé de leerla me encantó. Algo que me pareció muy divertido es que no deja de sorprenderte en ningún momento: cada dos o tres minutos tienes un giro y, al final, otro. En nuestro caso son giros cómicos, pero tienen ese gancho que a este formato de teatro le va muy bien.


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Ruben-Tejerina-actor–Y es verdad que nada es lo que parece…

Alba: Es muy vertiginosa, pasan muchas cosas todo el rato.

–¿Qué fue lo que más os sedujo del proyecto?

Nazaret: Yo nunca había trabajado con ellos dos, aunque a Rubén sí le conocía, y la verdad es que fue un caramelito trabajar con ellos. Además, cuando leí la obra me gustó muchísimo.

Alba: Me apetecía mucho hacer el personaje que hago, hacer también comedia. En realidad es muy divertida, nosotros nos lo pasamos muy bien y me apetecía hacer algo con lo que disfrutase de esta manera.

–¿Cómo os sentís con esta propuesta tan cercana al público?

Héctor: Yo he probado las dos experiencias. Es verdad que el otro formato tiene mucho público y ha ido cogiendo nombre y fama, pero te enfrentas a funciones duras porque, de repente, puede venir hasta una despedida de solteras, porque se ha hecho tan popular… Aquí hay un concepto más teatral y quizás por eso tenemos ese hándicap para llenar las funciones; aquí tienen ese punto más teatral y quizá menos de ocio.

Alba: Nosotros tenemos que trabajar de la misma manera si vienen quince o si vienen dos. También puede ocurrir que vengan quince y no entren en la obra.

Héctor: Y con el riesgo que eso entraña. Cuando tienes mucho público a veces se tiende a confiarse y, con poco, tiendes a ocupar espacios. Para ellos es un reto, porque la obra está marcada por un ritmo fuerte y, cuando hay poco, tienen que mantener vivo ese ritmo. Yo no había hecho una obra tan vertiginosa con tres personajes, porque suelen ser uno o dos como máximo; y con tres es raro. Además, lograr que tengan ritmo y que ocurran cosas todo el rato requiere mucha atención y mucha medida.

–Además de que interactuáis con el público de forma bastante indirecta.

Alba: Tienes tan cerca al público que percibes en qué onda están.

–¿Alguna anécdota de estas funciones?

Alba: Más que del público, nuestras. Por ejemplo, la megafonía que tenemos dejó de sonar de repente, y es básica para la obra y para que se entienda qué está pasando. A Rubén se le olvidó la pistola un día y hubo que ir a por ella. A mí y a Nazaret nos dan ataques de risa. También, otro día me enganché con un cable y sonó como si fuese un pedo, y se rió todo el mundo…

Nazaret: A mí, si me da un ataque de risa, la verdad es que no lo puedo controlar.

–¿Y cómo recibisteis los personajes en su momento?

Nazaret: Muy bien, me gustó mucho cuando lo leí y, como se me da tan bien hacer de angelito y soy tan buena… (risas).

Alba: Pero estaban los personajes cambiados: yo soy más angelito que ella. Además, no sé por qué siempre acabo haciendo de la mala. Es muy divertido y me gusta mucho el código. El trabajo que me propuso Héctor me gustó y, además, no hago lo primero que hice. Muchas veces, con los micros, apenas queda tiempo, y aquí hubo un trabajo.

Héctor: Yo estoy muy agradecido porque los tres se han dejado hacer y el resultado es muy bueno. Yo también soy actor y, muchas veces, quieres generar tu propia interpretación y dar tu versión de lo que está ocurriendo, pero, visto desde fuera, hay que favorecer el conjunto. En una función tan dinámica, con tres personajes y tantos hechos en tan poco espacio y tan poco tiempo, es complejo. Ellos han encajado rápido en el concepto global que necesitaba la función.

–¿Y cómo te sientes entre dos mujeres, Rubén?descarga

Rubén: Estoy encantado, pero el problema es que no puedo tocarlas en toda la obra porque, como son lo que son… no hay interacción física.

–Además, hasta el final te hacen la vida imposible.

Alba: Pero bueno, lo cuidamos y lo queremos mucho.

–¿Cómo actuaríais en una situación real como la de la obra? Hipotéticamente, claro…

Rubén: Sería una locura, es como dice el texto.

Alba: Yo también tengo voces. Que no los vea no significa que no los sienta, y quien diga que no tiene voces…

Héctor: Para mí sería fantástico porque mandar me encanta. Si me pusiera en el personaje de Rubén, que sería el que me correspondería, yo creo que, como dice Alba, todos tenemos una pareja, conflictos, opiniones… y estamos permanentemente viviendo eso. Al final, el delirio de la obra lo que busca es explicar que la historia es más real de lo que parece.

–Al final lo imposible se vuelve posible…

Héctor: Cuanto menos plausible.

Nazaret: Si yo fuese la conciencia de alguien le estaría fastidiando siempre… Si tuviese dos conciencias masculinas me volvería loca y, encima, sin poder tocarlas.

–¿Vuestro momento favorito de la obra?

Alba: El final.

Héctor: Cuando cambia la intención de la obra y los tres se encuentran en el sofá negociando lo que va a ocurrir. Para mí esa parte es brillante y el final me gusta mucho también. Es difícil, porque a veces los finales quedan descafeinados, pero aquí cierra sin demasiada intención y sin ser algo muy artificioso.

Nazaret: También el final.

Rubén: La verdad, besar a Nazaret es toda una experiencia… (risas).

–¿Qué recordáis de vuestra primera vez en Microteatro?

Héctor: Vi una obra sobre dos chicas en un casting que lo pasaban bastante mal y, al final, una estaba compinchada con el director. Fue muy divertido. Ajuste de Cuentas es la última que he visto, y también está escrita y dirigida por Rubén; es muy divertida.

Alba: Me encantó, me pareció lo mejor. Recuerdo que salí pensando que quería vivir de ello.

Nazaret: La primera obra la vi con mi madre y a ella también le encantó para que lo hiciera.

–¿Qué papel os gustaría hacer o qué cambios haríais si no importase sexo ni condición?

Héctor: Podemos poner a Rubén en el papel de Nazaret para que haga de chica angelical y ella el suyo, y luego Alba de director.

Héctor: Nosotros sobramos al final, ¿ves…? (risas). Vivimos un poco esta doble conciencia femenina, estamos rodeados. Ha sido una experiencia muy bonita y estoy muy agradecido con ellos. Es la primera vez que dirijo en teatro, aunque había hecho cosas pequeñitas; pero, en este formato, es la primera vez.

a8eda5d50f5893473853cfe240a10a5a–¿Sueños para el 2014?

Nazaret: Sexo para todos (risas).

Alba: Que todos los planos personales estén bien, lo justito.

Héctor: Cada vez, con la crisis, nos conformamos con menos… Para mí ha sido un retorno porque, por cuestiones laborales, ha habido un distanciamiento y quiero seguir con este deseo y seguir haciendo cosas este año. Tengo proyectos con Rubén y quiero, en este pequeño grupo que hemos formado, seguir creando. Seguiré incorporando más actores y actrices para tener una compañía con la que sigamos trabajando todos juntos.

Alba: Y con la posibilidad de rotar funciones, que me motiva mucho. Hay que estar en funcionamiento, porque si esperas solo a que venga de fuera…

Héctor: Si nos quedamos esperando, pasará más tiempo sin hacer cosas. Rubén es el motivador y el motor de todo: escribe las obras y hace que nos encontremos todos; ha sido el leitmotiv de esta unión. Hay que generar nuestro propio espacio en este universo; si solo nos creemos lo que sucede fuera…

Rubén: Para mí, poder seguir escribiendo y actuando.

–¿El mayor placer y desafío?

Rubén: El placer, los compañeros; y el desafío, la memoria.

Héctor: El desafío ha sido conseguir conducir a los actores al lugar que yo pretendía para que la obra tuviera el ritmo y la forma que quería, y el éxito ha sido verlo hecho realidad y que se encauzara.

Alba: El placer, el gusto y la libertad que me da este personaje como actriz; y, a la vez, es el desafío.

Nazaret: El placer, los compañeros, y actuar por primera vez en micro. Nunca había hecho nada tan cercano; y el desafío, ese mismo también.

–¿Futuros proyectos?

Alba: Yo sigo con el blog de Fotogramas, hay una serie de producción propia que seguimos creando y me han hecho un encargo. Además, me queda por estrenar Pangea, La mujer que hablaba con los muertos y El beso y la bala, y también que se emita Isabel, por favor.

Nazaret: Continuar en Cuéntame por ahora.

Héctor: Que se lleven a cabo y se produzcan los proyectos de los que se ha hablado en 2013: hay películas, cortometrajes, microteatro, teatro… Más o menos cercano hay un corto y una película. También vamos a Málaga, en dos colaboraciones, y nos hemos reencontrado con un director con el que ya habíamos trabajado.

Rubén: También publico mi nuevo libro y tengo varios proyectos de microteatro, además de escribir un largo antes de junio.

Entrevista realizada por Esther Soledad Esteban Castillo. Madrid.


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