Entrevista a Cristina Pons por “De Chica en Chica”

ENTREVISTA A CRISTINA PONS


Cristina Pons


Cristina Pons

Tras el tremendo éxito de De chica en chica, con cinco millones de visitas por capítulo y una gran legión de fans, el equipo regresa dando guerra siete años después, aunque no hayan parado ni un solo segundo.

Si queréis descubrir dónde quedaron las aventuras de nuestras tres protagonistas y el mundo que las rodeaba, con Girl Gets Girl ahora lo tenéis muy fácil: con una pequeña aportación —según lo que vuestro bolsillo os permita— podréis formar parte del proyecto desde dentro y ver crecer un sueño que lucha para que todos podamos soñar.

Nos reunimos con Cristina Pons para hablar sobre Mónica, la evolución de los años y el retraso hacia atrás de la sociedad, la situación del mundo LGTB, de la cultura, del cine y de la vida en general.

Cristina nos recibió con gran amabilidad y simpatía, dispuesta a desvelarnos todos los secretos del proyecto y sus sensaciones.

Primero comenzamos hablando sobre cómo estaban viviendo el momento del crowdfunding y la respuesta del público. Sorprendentemente, el mayor apoyo está llegando por parte de Estados Unidos y, sin embargo, en España la situación está mucho más parada.

Destacó los tipos de aportaciones y las recompensas que puedes obtener gracias a tu ayuda para el proyecto: rewards que puedes llevarte desde menos de diez euros. Como contaba Cristina: “Diez euros te los gastas en tonterías, y sin embargo con esta aportación contribuyes a un producto serio y con gente que demuestra su capacidad de trabajo, además de que se ha convencido a gente que trabaja mucho por un guion, un proyecto y una estética. Estamos todos muy achuchados, pero hay que hacerlo; yo he puesto también mis diez euros para la película”. La entrevista siguió el camino de la cultura y el declive que está viviendo.

—El problema es que la gente no está acostumbrada a pagar por algo que puede llevarse gratis…

Tenemos que acostumbrarnos a pagar nosotros por cultura, ya que el Estado nos ha dejado tan solos. Todos consumimos cultura y entretenimiento, y tienes que dedicar un pequeño porcentaje a que eso siga existiendo, porque si no va a llegar un momento en que el creador no pueda hacerlo. Cuando uno realmente tiene un impulso lo saca como sea, pero a este paso va a desaparecer la industria y, cuando las industrias desaparecen, todo se vuelve más precario, más aburrido y más difícil.

—Luego lloraremos…

Si yo consumo cultura, me tengo que responsabilizar en una pequeña medida de ello; yo quiero transmitir que hay un proyecto muy sólido detrás y que esta película la vamos a hacer.

—Además tenemos la garantía de que veremos la película terminada, no como en otros proyectos donde nunca se sabe del todo…

Llevamos siete años detrás, no lo hemos dejado y seguimos ahí. El núcleo de las que estábamos sigue en pie: Olga Iglesias, Sandra Collantes, Sonia Sebastián, Celia Freijeiro… A nuestro alrededor de repente hay un montón de gente que nos está haciendo trabajos impagables para que el proyecto salga adelante: José Padrino (diseñador), Marta Erraiz nos ha hecho un business plan, ahora Chus nos lleva todo el movimiento de las redes sociales… Hemos tenido la suerte de que cuando hemos necesitado a alguien aparece alguna persona que dedica su tiempo personal a sacar adelante el proyecto, y eso es lo que nos hace seguir.

Hay que seguir luchando.

—Además sois realmente valientes al llevar a cabo una propuesta así tal y como está la situación.

Hemos seguido ahí y, si realmente la serie no hubiese tenido un gran impacto… pero nosotras estamos muy agradecidas de ver la repercusión que ha tenido; estamos hasta subtituladas al chino. ¿Tú sabes lo que es verte subtitulada al chino? También teníamos espectadoras de países donde ser homosexual está perseguido con penas de cárcel y hasta de muerte; se estaban jugando la vida y estaban en países donde, si las pillaban… Ahora hay un brote de movimiento anti-gay con lo que está pasando en Uganda, en Rusia… Es muy importante mantenerse firme y mostrar una postura para que el mundo no cambie a peor, sino que vaya a mejor y no sea más represivo; que nadie vaya a la cárcel ni pierda su vida por su orientación sexual.

—Es una vergüenza que no le cabe a nadie en la cabeza, la verdad.

Pues sí, es una vergüenza que en pleno siglo XXI pasen estas cosas. Hillary Clinton dijo en su discurso que los movimientos de defensa de la comunidad LGTB son por los derechos humanos; que haya países que lo limiten es como que vayas a la cárcel por tu raza o por tu color de piel. No cabe en una cabeza humana y que pase por tu orientación sexual no debería existir.

Para mí el cine y la televisión son una manera estupenda de normalizar la situación porque, si haces un proyecto que llegue a todo tipo de público pero que enseñe otras alternativas de amar, de formar familias y de divertirse, abres la visión de mucha gente. Y eso es lo que estamos intentando con la película.

—Debería haber más productos así, pero hay muy pocos en nuestro país.

Ahora está también la serie online Muñecas —ya han emitido el capítulo dos—, pero en general los productos de temática lésbica son muy dramáticos y hay muy pocas comedias en España o en el mundo latino con protagonistas lésbicas.

—En España no hay ninguna, yo creo.

No, no hay.

—Es una pena que todo tenga que venir de fuera…

Además es una pena que la industria no confíe, porque mira el éxito que ha tenido Orange Is the New Black, que está demostrando que es un producto que quiere ver mucha gente, y no solo las chicas gays, sino un público muy amplio.

Aquí la industria tiene miedo y las lesbianas son solo tramas secundarias. Y en muchas series las meten y tienen un éxito brutal, como Hospital Central o Tierra de lobos, pero no se atreven a dar el paso.

Estuvimos el otro día en una fiesta que se llamaba “Que trabaje Rita”, y entre el público gritaron: “¡Bolleras protagonistas!” (risas). Y es verdad, debería ser así. Las mujeres, en general, tenemos en España un techo invisible que nos impide muchas veces progresar, y yo también creo que una niña no puede ser lo que no puede ver: hay que dar ejemplos positivos de relaciones divertidas y positivas.

Sonia cuenta mucho que uno de los momentos más emotivos para ella fue recibir una carta de una chica de un pueblecito de Estados Unidos diciéndole que ver la serie le había ayudado a asumir sus sentimientos y su propia sexualidad y a contárselo a sus padres. De repente piensas que nosotras solo tratábamos de divertir, pero con eso se consigue algo más: ver que no hay nada malo; o como lo que ha hecho Ellen Page de salir del armario: algo muy valiente y que sirve de ejemplo para mucha gente.

—La sexualidad es como que no te gusten las lentejas: no por ello eres diferente.

Hay un personaje de la película que dice que se acabe el amor con código de barras, y es verdad; qué más da: tú quieres a quien quieres y lo importante es el amor.

—Esperemos que con películas así la nueva generación lo piense y avance hacia adelante.

Yo creo que las nuevas generaciones cada vez nacen más libres, porque se va viendo. Lo que pasa es que todavía queda mucho trabajo y no nos podemos dormir. Que se haya conseguido el matrimonio homosexual es fantástico, pero no te puedes dormir ahí. Hay mucha represión silenciosa, muchas malas miradas, y eso se cambia con pequeñas cosas.

—Todos tenemos que poner de nuestra parte, que es lo normal y no lo antinatural.

Hay una frase genial de Dorothy Parker que dice: “La heterosexualidad no es normal, es común”. Está muy bien y lo define. Pero es muy común porque, si miras la cartelera, casi todo son historias heterosexuales. Ahora se va a estrenar Pelo Malo, pero son gotas en un océano: lo que uno ve es el ejemplo heterosexual, y ya está bien.

—Esperemos que tenga la difusión que se merece…

Eso va a depender del dinero que consigamos, porque el tema de la distribución es muy complicado. Aquí en España es una barbaridad lo que se hace con el cine; estrenar en salas es un ejercicio de valor y de mucho dinero. Nosotras estamos convencidas de que tenemos un buen producto y, como estamos convencidas, seguimos incansables.

—Además sois muchísimos los que apostáis por el proyecto.

Somos muchos apoyando el producto, mucha gente que se presta. Todos los rodajes de las promociones para el crowdfunding se han hecho gracias a gente que nos ha ayudado porque quiere sacar el proyecto adelante, y eso está bien para este momento de la promoción. Pero luego, para rodarla, toda esa gente tiene que tener una recompensa económica —aunque sea simbólica— y, si la película va dando beneficios, se irá devolviendo a todo el que ha aportado.

Si todos descargamos y no se paga nada… También hay una parte del futuro que habrá que reinventar en la industria, porque es imposible acabar con la piratería; pero si cada uno nos responsabilizamos de dar algo —como antes se pasaba el sombrero—, si has disfrutado el producto pero no tienes mucho dinero, aporta algo para que siga adelante. Tiene que haber una forma y se tiene que articular para que eso se pueda producir.

—Encima ahora nos quieren limitar el crowdfunding en vez de dedicarse a arreglar otros asuntos como deberían…

Tendrían que sacar la ley de mecenazgo, que además será una forma de limitar el crowdfunding. Si sacan una ley interesante será más fácil, al igual que en Estados Unidos; por eso estamos obteniendo más ayuda allí, porque reciben ventajas fiscales por invertir en proyectos culturales. Esa mentira de que el cine español está muy subvencionado es absurda: si miramos el cine americano y todas las películas que han ganado los Oscar, todas han recibido algún tipo de ayuda institucional, porque si no es imposible sacar adelante los proyectos.

He leído hoy una entrevista a Matthew McConaughey sobre su nueva película, y contaba que se ha pasado dos años intentando sacar ese proyecto adelante porque es una película pequeña, de muy poco dinero, y que está muy bien. Y si a él —siendo la estrella que es— le ha costado dos años, nosotras seguiremos ahí.

—Luego la gente que no ha ayudado se arrepentirá de no haberse sumado.

Pero todavía hay tiempo. También hay gente que nos dice que la página está en inglés y no entiende nada, pero al menos para contribuir sí está en castellano. Luego tenemos la página de De chica en chica, que también está en castellano y, además, desde que hemos fichado a Chus va todo mucho mejor y está más actualizada.

—Quizás el inglés pueda echar para atrás.

Para hacer la campaña en Estados Unidos —porque nos hemos asociado con “One More Lesbian” y “AfterEllen”— nos pedían que las promociones fuesen en inglés subtituladas al castellano, pero luego la película va a ser en castellano subtitulada al inglés e, incluso, Jane Badler se va a aprender su papel en castellano.

A Jane le enviamos una versión del guion donde su personaje era pequeño, y lo leyó y le gustó mucho; pero nos dijo que venía a España si le escribíamos más. Repensamos el guion, escribimos más y ha quedado mucho mejor. Es una republicana de la Asociación Nacional del Rifle y amplía mucho la situación. Son cosas que hacen crecer la historia, y tienen que pasar por algo.

—Tiene muchísimo valor.

Es muy echada para adelante y dice Sonia que está muy ilusionada, a favor del proyecto y moviendo todo lo que puede para conseguir financiación. Así que yo animo a toda la gente de aquí: si queremos cambiar las cosas, hay que hacer algo.

—Debe de ser mágico retomar la serie…

Reencontrarnos va a ser muy divertido porque nos llevamos muy bien las tres en la vida real, somos amigas y hemos mantenido el contacto todos estos años.

—Será precioso, y además reuniros con todas las nuevas incorporaciones…

Están todas haciendo un gran trabajo, grabando las promos —algunas luchando más o menos contra el inglés—, pero súper a favor; es de agradecer. Estamos todas a una.

—Y eso que ya habéis conseguido bastante, pero aún queda camino…

Hay que hacer ahora un esfuerzo muy grande, porque lo suyo es acabar la campaña con éxito y conseguir los 60.000 euros de crowdfunding. Muchas se van al Dinah Festival, y es una plataforma muy buena para conseguir inversores si has cerrado la campaña con éxito; así tienes más posibilidades de atraer a los “angels”, como los llaman en Estados Unidos: mecenas que creen en el proyecto y obtienen ventaja fiscal.

Para nosotras es muy importante. Estamos dedicando horas del día que no tenemos, llamando personalmente a quien conocemos y buscando también patrocinadores. Estamos agotadas porque son muchas horas del día —además de seguir con tu trabajo y tu vida—, así que hay que sacar el tiempo de donde no hay.

—Pero seguro que el esfuerzo tendrá su recompensa.

Sí, estoy convencida. También me impulsa mucho tener una hija de cuatro años: me gustaría que el mundo al que Manuela llegue sea un mundo donde da igual si se enamora de una mujer o un hombre; que pueda formar una familia en las mismas condiciones, recurrir a la inseminación artificial en las mismas condiciones, adoptar… que pueda hacer lo que le dé la gana.

—Y eso sería lo normal.

Lo demás el tiempo lo va a demostrar. No se puede poner puertas ni al río ni al campo: es la realidad que existe, y es una tontería negarla o reprimirla. Vamos a convivir todos bien y queriéndonos.

—Totalmente, sería imposible decirlo mejor. ¿Cómo vais a enfocar el rodaje?

En la película han pasado los mismos años que han pasado desde la serie —nos parecía absurdo alterar eso—. El argumento parte de que Nines desapareció el día de su boda con Mónica y se fue a Estados Unidos, donde ha pasado siete años reinventándose; como no funciona, vuelve. Los primeros diez minutos se ruedan en Miami y el resto en una fiesta en Madrid, en casa de Mónica, donde se reencuentra con todo su pasado.

Va a estar muy interesante e intensa.

—Y además podréis retomar aspectos que no se vieron de vuestros personajes en la serie…

Lo que pasa es que ya estaba escrita la segunda temporada, pero como no hubo una productora que invirtiese, no se pudo sacar adelante. Hubo cosas que leímos que creo que le han pasado a Mónica —aunque no se vieran—, pero para mí sí. Es muy gracioso porque llevas tanto tiempo conviviendo y hablando del personaje que hay una parte que la tienes incorporada y piensas hasta que ha sucedido de verdad; ya nos reímos de ello.

—Y tener que mezclarlo con lo nuevo será raro.

También hay una comodidad muy grande porque nos conocemos mucho; se ha producido un ambiente buenísimo en las promociones, y creo que va a ser un rodaje muy divertido. Celia, Sandra, Sonia, Olga y yo nos conocemos desde hace muchos años y hemos pasado por muchas cosas juntas; hay algo ya incorporado: la amistad no hay que trabajarla porque ya existe. Es un proyecto muy nuestro y estamos luchando todas mucho en la medida de lo que podemos.

—Vamos, que vivís en una armonía ideal.

Tenemos también nuestras discusiones como en todas las familias (risas), porque hay cosas que no vemos igual; pero como equipo creativo funcionamos muy bien, somos muy resolutivas, trabajamos mucho y somos muy generosas las unas con las otras, que es algo muy importante.

—Y lo bueno es que también conocéis la forma de trabajar de Sonia Sebastián.

También tenemos un proyecto en Microteatro: ahora está el tercer capítulo y hablamos sobre versiones del futuro y las redes sociales; Celia está en el último capítulo y es muy divertido. A veces a Sonia se le ocurre un proyecto, nos llama y lo sacamos adelante. Somos las amazonas (risas). Animo a todo el mundo a que vaya: aunque solo están los martes, son quince minutos y cuesta cuatro euros; es ideal.

—Además es una gran forma de aficionarse al teatro y probar cosas nuevas.

No es un sustitutivo del teatro de toda la vida, pero es una forma de entretenimiento que está muy bien y te permite explorar el formato, ya que tienes que hacer piezas que queden redondas en ese espacio de tiempo.

—Es una gran suerte encontrar un equipo para siempre.

Bueno, no se puede decir “para siempre” ni en el amor ni en nada (risas). Mónica sí que lo creería, pero Cristina no. Por el momento sí, trabajamos muy bien.

—Y luego la promoción tiene que estar siendo también otra experiencia: hablar con la gente, visitar las fiestas, repartir flyers

A veces hay un poco de pereza por pinchar, pero hay que hacerlo y dar a conocer el proyecto. Además, es algo muy positivo para la comunidad LGTB: si no puedes aportar ni un euro, pásalo e implícate un poco y encuentra a alguien que sí pueda.

—Tendréis ya muchísimas ganas de rodar.

Sí, porque nos hemos divertido mucho y es algo muy vivo; apetece mucho.

No creo que se ruede cronológicamente. Lo bueno de Madrid es que es una única localización, aunque hay un par de exteriores —cuando Nines llega a Barajas, coge un taxi para ir a la antigua casa de Carmen y Mónica y descubre que ya no viven allí—, pero luego el resto pasa en una fiesta.

También es una manera de abaratar costes. Por otra parte, sucede todo en un día y solo hay un vestuario; se puede rodar de día también, porque es como una celebración familiar… Es un poco del estilo de Un funeral de muerte, una película muy coral con muchos personajes que llegan a un sitio y todo ocurre allí, con muchas situaciones cómicas, algunas embarazosas…


Cristina Pons - Girl Gets Girl

—¿Es una película que se podrá ver sin haber visto la serie?

Totalmente. La serie es el germen, pero la película es otro proyecto y otro mundo.

—Seguro que despertaréis la curiosidad de la gente por ver la serie.

Nosotras recomendamos mucho que la vean, pero ha cambiado mucho y han pasado muchos años ya.

—¿Cómo ha sido para ti Mónica?

Mónica es maravillosa, un regalazo: un personaje tan lanzado y “psicópata emocional”… Me he reído mucho interpretándola porque me ha permitido hacer cosas que como Cristina no me habría atrevido a hacer nunca. Mónica no tiene pudor y, por amor, es capaz de cualquier cosa y de llegar a estados de humillación gigantescos.

Hay una frase que define muy bien a Mónica y me gustaba mucho de un episodio en que Carmen le decía: “Estás construyéndote esta película… ¿y cuánto hace que conoces a Nines, dos semanas?”. Y Mónica respondía: “Sí, pero es que ya nos conocíamos desde hace mucho más tiempo, porque yo llevo enamorada de ella dos años”.

Esa visión del mundo me parece genial. Muchas chicas en las fiestas nos dicen que se reconocen en Mónica, en ese momento desesperado del amor, y que usan frases del personaje. Eso es súper chulo. El éxito de la serie y del guion es que hacía visibles situaciones muy reconocibles que todas hemos vivido —aunque extremadas por la comedia—, como que el amor es inalcanzable pero un día lo consigues.

—¿Y te identificabas más con Mónica o con algún otro personaje?

No, hombre, yo me identifico con ese punto de patetismo —que también lo tengo a veces (risas)—, pero no estoy tan loca como Mónica; soy más equilibrada. Como actriz, personajes así son un regalo: te permiten sacar la payasa que llevas dentro y es muy divertido.

—Si tuvieses que cambiar de personaje para la película, ¿cuál escogerías?

Si tuviese que cambiar ahora para la película me encanta el que va a hacer Alexandra Jiménez: una mujer embarazada; me gustaba mucho. Pero Mónica me encanta y no la cambiaría por nada. A veces le planteamos a Sonia cambiar algunos personajes por actrices de más fama para conseguir la financiación, pero hay que agradecerle que se ha mantenido firme y nos ha defendido; también hubo alguna productora que quería cambiar el reparto y ella decía: “Ellas son ellas”.

Por eso buscamos financiación por vías alternativas. También nos han propuesto cambiar cosas del guion, darle mayor peso a la trama heterosexual… y no: esto es como es. Hemos decidido ir por el camino más difícil, que es encontrar nuestra financiación. Lo que nos interesa es normalizar y visibilizar —aunque sea un entretenimiento sin pretensiones—, porque las cosas cambian gracias a pequeños gestos que hacen el cambio.

Sin duda, un proyecto muy interesante que esconde grandes preguntas y sorpresas —por ejemplo, con quién se quedará Nines al final—. Para conocerlo, habrá que esperar a ver la película y, para ello, nuestra ayuda es indispensable.

Esther Soledad Esteban Castillo, Madrid

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