ENCUENTRO CON… EMMA OZORES
Una tarde un poco gris nos reunimos con Emma Ozores para hablar acerca de Cambalache, su última obra de teatro, y sobre todos sus proyectos y forma de vivir, sentir y pensar.
Clara, sincera y cercana, Emma se desnuda ante nosotros ofreciéndonos una entrevista fantástica por parte de una de las actrices más veteranas de nuestro país. Si queréis conocerla un poco más, no os perdáis esta entrevista.
¿Qué nos puedes contar de Cambalache?

Pues con Cambalache ya estuvimos en Madrid durante ocho meses y medio, luego hicimos gira y volvimos a Madrid con la obra de nuevo, teniendo bastante éxito, y después iremos a Barcelona. En Huelva también tuvo muy buena aceptación. Está gustando mucho a la gente, es muy graciosa y mis compañeros son unos actores geniales.
La obra trata sobre un político corrupto, una cosa que no se ha visto en este país (ríe), y un ladrón que un día entra a robar a una casa, pero se equivoca y en vez de entrar en la millonaria entra en la mía. Al ser su primer robo es inexperto, entonces se abre una caja fuerte y aparecen unos papeles, descubriéndose a un político corrupto además de infiel. Luego el ladrón es guapísimo y mi personaje se enamora de él; también se descubren unas cámaras de vigilancia por toda la casa, hay pistolas, muchas carreras y, sobre todo, mucha risa. Santiago Urrialde lleva toda la vida actuando, ha inventado muchas cosas en la obra, además de incorporar referencias actuales en tono de comedia. Con buenos actores y un buen texto, el montaje está en constante cambio.
Yo soy la mujer de Santiago Urrialde. Mi personaje tiene mucho carácter, se enamora del ladrón y luego lo esconde del marido. Cuando hacemos dos funciones lo notamos porque es cansado. El director siempre ha hecho cine, la música está adaptada y tiene muchos detalles, por lo que es muy divertido.
En esta obra todos se quieren llevar algo, y está muy bien dirigida. La gente quiere reírse y disfrutar, pasarlo bien durante hora y media, y los precios no son muy caros. Al principio los parados iban gratis y luego por cinco euros, y la gente nos mandaba emails muy bonitos. Todo el mundo tiene derecho a reírse: son muchas localidades y hay que llenarlas.
¿Tienes algo en común con tu personaje?
No tengo casi nada parecido, pero intento ponerme en su lugar y pensar cómo haría ella las cosas.
Así que tenemos una relación entre vosotros excelente…
Sí, la relación es muy buena. Son actores que saben hacer comedia, juntos nos divertimos mucho e inventamos cosas. Hay mucha complicidad y eso lo nota el espectador. No recuerdo ninguna anécdota en especial y sí me gustaría volver a trabajar de nuevo con Urrialde.
¿Y cuál es tu género favorito?
La comedia. Me gusta que la gente lo pase bien más que el drama, aunque a la gente le dé más importancia a veces a una interpretación dramática.
Me gustan también todos los medios y casi siempre digo que lo que más me gusta es lo último que estoy haciendo. En el teatro sientes más cariño, hay más risas, la gente lo pasa bien y eso lo sientes con los aplausos, cosa que no pasa ni en cine ni en televisión. Además, normalmente tienes un mes de ensayos para mejorar el personaje. En el teatro sientes todo tan de verdad, tan auténtico…
¿Cuáles son tus gustos como espectadora?, ¿nos puedes decir una obra que te haya marcado últimamente?

Como espectadora me gusta ver la comedia y las obras que te digan, enseñen o te hagan sentir algo. También el baile. Sonrisas y lágrimas me pareció increíble: decorados, actores, dirección… es una barbaridad y una preciosidad.
¿Cómo fue trabajar una obra de teatro clásico?
El teatro clásico es diferente: hay menos decorados y menos apoyos como actriz al no contar tanto con un decorado, un vestuario o un argumento, pero también era interesante y la gente era muy maja. Además, era un tema muy actual, que reflejaba que la mujer iba a mandar, lo que fue muy curioso.
¿Qué recuerdos tienes del mundo artístico?
Recuerdo mis comienzos con ilusión: dando clases con un actor, preparándome poco a poco, yendo de gira cuando por aquel entonces hacías giras de un año y ahora es mucho más difícil. La verdad es que tuve suerte: empezabas con una o dos frases y luego te daban más texto e ibas aprendiendo. Al final tenías una experiencia que al principio no hubieras tenido igual. Lo recuerdo bonito, y también fijarme en tanta gente buena de la que aprender.
¿Cuáles han sido tus referentes?
José Luis López Vázquez, Alfredo Landa, mi padre… Los de antes son grandes referentes, pero ahora también tenemos actores muy buenos, aunque echo de menos a los actores de toda la vida y su talento.
¿Algún actor actual con el que te gustaría compartir escena?
Quizás con Daniel Craig o Harrison Ford, pero yo con trabajar con buenos actores ya estoy encantada.
¿Algún instante de tu carrera que recuerdes con cariño?
Por ejemplo, Farmacia de guardia: fueron cinco años maravillosos y habría firmado para estar toda la vida en esa serie. Había papeles estupendos y el director siempre reía, y había un ambiente fantástico que se reflejaba al ser líderes de audiencia. También recuerdo la etapa en Un, dos, tres, primero como guionista y luego como actriz. Ver cómo se hace desde dentro era un lujo. O La casa de los líos o Aquí no hay quien viva con esos guiones muy divertidos y una etapa bonita pero agotadora. Dormía una hora nada más, ya que lo compaginaba con Mira quién baila. Estaba todo el día con los ojos rojos y tomando vitaminas. Saqué todo adelante, pero fue muy cansado. Tenía poco tiempo, muchos pasos que aprender y al final poco tiempo para disfrutar, pero recuerdo a los bailarines que teníamos, que eran buenísimos.
¿Y cuáles son tus aficiones?
Aficiones tengo pocas: salir con amigos, tomar algo, ir al cine… Tengo ganas de descansar, llevo mucho tiempo trabajando continuamente, necesito estar tranquila. Llevo una etapa sin parar y estoy cansadísima, pero cuando salgo al escenario estoy al cien por cien por la gente. Se merecen también poder darles lo mejor.
Te hemos visto al cien por cien con los animales y la naturaleza en las redes sociales…
Son seres de luz: te aportan lo mejor y sacan lo mejor de ti —ternura, protección—. Son transparentes totalmente. Es mágico poder ayudarles mediante las redes.
*Gracias a Emma Ozores por su tiempo*
Esther Esteban, Madrid




