Invisibles, dirigida por Gracia Querejeta, es una película que retrata con sensibilidad las conversaciones cotidianas y profundas entre tres mujeres durante sus caminatas semanales en un parque. Aunque la historia gira en torno a ellas, Juan Diego Botto aporta una presencia masculina puntual pero significativa, encarnando a un personaje que, aunque breve, contribuye a la construcción emocional del relato. En esta entrevista, el actor comparte sus impresiones sobre el filme, el enfoque de la directora y su visión sobre los personajes “invisibles” de nuestra sociedad.
1. ¿Qué te atrajo del proyecto Invisibles?
Lo primero que me llamó la atención fue el guion. Me pareció un texto honesto, íntimo, y lleno de humanidad. Aunque mi personaje no está presente durante mucho tiempo, la historia me pareció necesaria y muy bien contada. Gracia Querejeta ha hecho una película delicada y poderosa al mismo tiempo.
2. ¿Cómo fue trabajar con Gracia Querejeta?
Ha sido un placer. Gracia tiene una forma de dirigir muy cercana. Sabe exactamente lo que quiere, pero deja espacio para que el actor proponga, explore. Tiene mucha sensibilidad para manejar los matices, especialmente en una película como esta, donde todo es más sugerido que subrayado.
3. Tu papel es breve, pero significativo. ¿Cómo lo abordaste?
Precisamente por ser breve, había que trabajarlo con mucha precisión. Mi personaje aparece como una especie de espejo para uno de los personajes principales. Su rol es más funcional que dramático, pero eso no lo hace menos importante. Traté de ser lo más honesto posible en cada gesto, en cada palabra.
4. ¿Crees que Invisibles lanza un mensaje social o más bien introspectivo?
Creo que hace ambas cosas. Por un lado, habla de la invisibilidad de ciertas personas, especialmente mujeres de mediana edad que la sociedad tiende a ignorar. Por otro, invita a una introspección sobre nuestras propias relaciones, frustraciones y silencios. Es una película que habla bajito, pero cala hondo.

